ESCRITO EN ESPAÑOL CLARO.
Acerca de
CLAY TRIBUNE.
Publicidad

Smaug lleva el Hobbit: la desolación de Smaug, aunque su duración inflada

Una reseña de 'El hobbit: La desolación de Smaug,' un puente hinchado pero espectacular entre dos películas.

Por mitch·6 min de lectura
A fiery dragon rests upon a mountain peak amid a shadowy, desolate landscape.

La película de Peter Jackson «El Hobbit: La desolación de Smaug» es el capítulo central de su trilogía del Hobbit, y se comporta como un puente entre dos películas en lugar de un destino en sí mismo. Basada en la obra de J.R.R. Tolkien, el filme retoma después que los enanos abandonan Rivendell y los sigue por Mirkwood, Lake-town, hasta llegar finalmente al Monte Ceniciento. Es más larga de lo que exige el material fuente, más oscura que el tono del libro, y mucho más espectacular que su predecesora. Ese espectáculo es tanto su fortaleza como su debilidad.

La película abre con un prólogo que recopila los eventos de la película anterior, luego avanza años para mostrar la destrucción de Erebor y la caída del reino enano. Este dispositivo narrativo es torpe, y establece un patrón de exposición que se extiende a lo largo del resto de la duración. Pero una vez que los enanos parten, el filme encuentra su equilibro. El viaje por Mirkwood es genuinamente perturbador, con el bosque actuando como personaje que atrapa, aterroriza y casi mata a la compañía. La secuencia es un triunfo técnico, con los árboles representados como seres vivos, malévolos que alcanzan para agarrar a los viajeros.

Trailer, por Warner Bros.

Publicidad

Mirkwood y la Ordeal de la Compañía

La secuencia de Mirkwood es la mejor parte del filme. Es tensa, visualmente inventiva, y da a Martin Freeman’s Bilbo Baggins una oportunidad para destacar. Bilbo, el hobbit titular, es el corazón de la historia, y lleva los momentos más tranquilos del filme con un cansancio que parece merecido. No es un héroe en el sentido tradicional, y la película respeta eso. Sus escenas con los otros enanos, especialmente con Thorin Oakenshield, interpretado por Richard Armitage, son el núcleo emocional del filme. Sus discusiones sobre honor, codicia y el peso de la historia son lo más cercano que el filme llega a ser un drama en lugar de una aventura.

Thorin es una figura complicada. Armitage lo interpreta como un hombre consumido por el dolor y el orgullo, y la película dedica mucho tiempo a explorar por qué es así. Las escenas de recuerdo de su juventud, mostrándolo como un príncipe antes de que el dragón le arrebatara su hogar, añaden profundidad a un personaje que podría haber sido un simple villano. Pero la película también apila escenas de recuerdo sobre otras, y la cadencia sufre por ello. Escenas se repiten, y algunas líneas argumentales parecen introducidas solo para ser abandonadas.

Esgaroth y la Montaña Solitaria

Tras Bosque Negro, los enanos llegan a Esgaroth, una aldea humana construida alrededor de un lago que sirve de refugio frente a las peligrosidades del bosque. La aldea es un lugar bullicioso y colorido, y la película capta su calor y su temor. Los enanos son tratados como refugiados, y su llegada suscita resentimiento entre los aldeanos. Esta tensión se maneja bien, con el resentimiento de los aldeanos sintiéndose fundamentado en preocupaciones prácticas más que en prejuicios. La escena donde Bard, interpretado por Luke Evans, se enfrenta a los enanos es un punto alto, con Evans entregando una actuación que es tanto amenazante como comprensible.

El último acto se traslada a la Montaña Solitaria misma, donde los enanos hallan la entrada secreta a Erebor. La secuencia es un maravilla visual, con la montaña representada en detalle sorprendente. La confrontación con el dragón Smaug, voz de Benedict Cumberbatch, es el centro de la película. Smaug es una presencia terrorífica, un fuego viviente que habla con una voz profunda y resonante. La escena es una clase magistral de diseño de criaturas y captura de movimiento, y es el momento más memorable de toda la trilogía.

Lo que la Película Omite

El mayor problema de la película es su estructura. Es una adaptación hinchada que añade relleno en lugar de sustancia. La película dura cerca de tres horas, y grandes trozos de ella se sienten como relleno. Los capítulos del libro que fueron cortados del primer filme simplemente no están aquí, y su ausencia deja huecos en la historia. La película omite momentos clave del viaje, y apresura otros, dejando al público a completar los espacios vacíos.

Una de las omisiones más notables es la espada de Bilbo, Sting. En el libro, Bilbo encuentra Sting en la alcahuetería de los trolls al principio de la historia, y se convierte en un elemento recurrente de sus aventuras. En la película, Sting es mencionada pero nunca mostrada. Es un detalle pequeño, pero es emblemático del problema mayor. La película es fiel al espíritu del libro, pero no lo es a su letra.

Aquí hay una rápida lista de los elementos que la película omite:

  • El descubrimiento de Sting por parte de Bilbo en la alcahuetería de los trolls
  • Algunos capítulos del libro que fueron cortados del primer filme
  • Momentos clave del viaje de los enanos que están apresurados o saltados completamente

La Banda Sonora y la Partitura

La partitura de Howard Shore regresa, y es tan grandiosa como esperado. La música se hincha durante las secuencias de acción y se retira durante los momentos más tranquilos, proporcionando un ancla emocional consistente a lo largo de la película. La sonorización también es excelente, con el rugido de Smaug y el crujir de la montaña añadiendo a la experiencia inmersiva.

Los logros técnicos de la película son indiscutibles. Los efectos visuales son de punta, con los paisajes de la Tierra Media renderizados en detalles sorprendentes. El trabajo de captura de movimiento sobre Smaug es particularmente impresionante, dándole al dragón un sentido de peso y presencia que pocas criaturas CGI alcanzan. La conversión a 3D es sin problemas, y la película sostiene en cualquier formato. Estos no son logros menores, pero no compensan los problemas estructurales.

La Palabra Final

«El Hobbit: La desolación de Smaug» es una película defectuosa pero entretenida. Es un digno sucesor del primer filme del Hobbit, y establece el último acto de la trilogía con estilo. Pero también es un despropósito, ocasionalmente confuso, que exige mucha paciencia de su audiencia. La película se disfruta mejor como espectáculo, no como historia. Sus fortalezas son visuales y emocionales, no narrativas.

La película merece un 6.6 sobre 10.

Film reviews
Publicidad

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *