Scott Pilgrim vs. the World es una película construida sobre la suposición de que su audiencia sabe exactamente lo que quiere. Quiere ser una comedia de acción rápida, divertida y estilizada sobre un joven que lucha contra los exnovios de su novia, y en gran medida lo logra. El problema es que asume que la audiencia ya ama el material original, y ese amor no es algo garantizado.
La película sigue a Scott Pilgrim (Michael Cera), un vago que se enamora de Ramona Flowers (Mary Elizabeth Winstead), una mujer tan perfecta que tiene que luchar para estar con él a través de siete exnovios malvados. Cada pelea es un número musical, cada villano tiene un poder específico, y todo está narrado por el cerebro de Scott, una versión parlante de sí mismo interpretado por Neil Patrick Harris. Suena caótico, y en gran medida lo es.
Tráiler, cortesía de Universal Pictures.
Los Números Detrás de la Pantalla
- Título: Scott Pilgrim vs. the World
- Año: 2010
- Director: Edgar Wright
- Duración: 112 minutos
- Puntuación: 6.9 sobre 10
Lo que Funciona
Las fortalezas son inmediatas. Las secuencias de acción son genuinamente inventivas, combinando la lógica de los videojuegos con la física del mundo real. Los autos explotan en píxeles. Los enemigos caen en bloques. Las peleas están coreografiadas como rutinas de baile, y logran un sentido de peso que las películas de acción real rara vez alcanzan. La paleta de colores es brillante y saturada, y la edición es lo suficientemente rápida para seguir el ritmo de las constantes bromas visuales.
El elenco vende la absurdidad. Michael Cera interpreta a Scott como un personaje de ojos abiertos y pasivo que es arrastrado al caos, y se entrega por completo al papel. Mary Elizabeth Winstead aporta una frialdad a Ramona que ancla la fantasía. Kieran Culkin, Jason Schwartzman, Chris Evans y Brandon Routh todos interpretan a los adversarios de Scott con distintos grados de compromiso, y el más destacado es Chris Evans como Gideon, quien convierte a un villano sencillo en una fuerza cómica.
La música es un punto destacado. La banda sonora se apoya fuertemente en el rock y pop independiente, y las canciones están directamente integradas en la trama. Un personaje literalmente canta una canción para derrotar a otro. Es un truco que funciona porque la película confía en la audiencia para que disfrute de la broma.
Donde se Queda Corto
La mayor debilidad de la película es su falta de paciencia. Se apresura a desarrollar a los personajes en favor del espectáculo, lo que significa que, cuando llega el acto final, las apuestas se sienten huecas. Ramona es un enigma durante la mayor parte del tiempo de proyección, y el viaje emocional de Scott se reduce a una serie de tópicos sobre el amor y la aceptación. La película está tan ocupada siendo inteligente que se olvida de ser significativa.
El humor también falla ocasionalmente. Algunos chistes no funcionan, y otros dependen demasiado de referencias internas al material original. La película asume que la audiencia ha leído los cómics, y cuando esa suposición falla, los chistes pierden su filo.
La estructura es otro problema. La cuenta regresiva de siete peleas es un artilugio ingenioso, pero la parte del medio se alarga. Los villanos son competentes, pero no dejan mucha impresión más allá de sus poderes. La película es mejor cuando está en movimiento y peor cuando se explica a sí misma.
El Veredicto sobre la Película
Scott Pilgrim contra el Mundo es una película que sabe lo que quiere ser, y ejecuta esa visión con habilidad. Es una maravilla técnica con un centro débil. La acción es emocionante, las actuaciones son sólidas y el estilo visual es memorable. Pero la historia que hay debajo de todo es delgada, y el impacto emocional es menor de lo que sugiere la película.
«Ramona Flowers es la persona más genial que he conocido en mi vida.»
Esa línea, dicha por Scott, capta la tensión central de la película. Ramona está destinada a ser el objeto de deseo, pero la película pasa tan poco tiempo estableciendo por qué merece ser deseada que la línea suena más a deseo que a afecto genuino. La historia de amor de la película es un efecto secundario de su acción, no el punto de ella.
La película está en su mejor momento cuando deja de intentar ser profunda y simplemente permite que la acción fluya. La pelea final, que cuenta con todo el elenco de ex, es un desastre caótico y glorioso que se gana su duración. Es una celebración del exceso, y es la expresión más pura de lo que la película hace mejor.
Una Puntuación Digna de Recordar
La puntuación de 6.9 sobre 10 refleja esta división. Es una película que tanto críticos como audiencias han debatido durante años, y el número se mantiene como una medida justa de su ambición frente a su ejecución. Es una película que recompensa las visionados repetidos por su oficio, pero frustra en niveles más profundos por su superficialidad.
Scott Pilgrim contra el Mundo es un triunfo técnico envuelto en una historia delgada. Vale la pena verlo por las peleas, los colores y la energía. No vale la pena verlo dos veces por los personajes o la trama. Es un paseo divertido, pero no deja mucho atrás.
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