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Diecinueve años después, Keeping Up With The Kardashians aún capta el dolor de ser rico y famoso. )

Una mirada retrospectiva a Keeping Up with the Kardashians, su ascenso, spin-offs, legado e impacto duradero en la televisión de realidad. )

Por mitch·7 min de lectura
A group of wealthy family members pose together in a luxurious setting.

Keeping Up with the Kardashians se estrenó en octubre de 2007 y cambió para siempre la televisión de realidad. El programa seguía las vidas de Kris Jenner, su exesposo Robert Kardashian, y sus hijos Kourtney, Kim, Khloe, Rob y Kylie. Se transmitió durante veinte temporadas y 233 episodios, finalizando en septiembre de 2021. La serie fue creada por el productor ejecutivo Michael Costello, quien también se desempeñó como showrunner durante los primeros años. El programa fue producido por Bunim/Murray Productions, que había construido su reputación con The Real World y The Simple Life. Se emitió en E!, que había estado buscando un éxito después de años de luchar con su programación.

El planteamiento del programa era simple: se permitía a las cámaras ingresar al hogar de una familia adinerada, y los espectadores los observaban discutir, celebrar y vivir sus vidas. Lo que lo hacía diferente era la apertura de la familia. No ocultaban su riqueza, ni fingían ser ordinarios. Mostraban sus casas, sus autos, sus joyas y sus negocios. El resultado fue un programa que era a la vez íntimo y teatral, una mezcla de telenovela y programación de estilo de vida que se convirtió en un fenómeno cultural.

El programa fue un hito.

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Fotograma, vía Keeping Up With The Kardashians.

Los Primeros Episodios

La primera temporada presentó a los espectadores la dinámica familiar. Kris Jenner era el centro de atención, dirigiendo su compañía de cosméticos y administrando las carreras de sus hijos. Su exesposo Robert era una presencia más silenciosa, a menudo apartado del drama principal. Los hijos cada uno tenía su propia personalidad: Kourtney era la mayor y más fundamentada, Kim era la ambiciosa, Khloe era la juguetona, Rob era el tímido y Kylie era la más joven y más misteriosa.

El programa se inauguró con una boda, específicamente el matrimonio de Kourtney a Scott Disick. La ceremonia fue lujosa, y el episodio presentó a los espectadores a la extensa red de amigos y asociados de la familia. El programa también cubrió el nacimiento de la hija de Kylie, North West, y la posterior batalla por la custodia entre Kris y su exesposo. Estos primeros episodios establecieron el patrón del programa: drama familiar, invitados famosos y la ocasional operación comercial.

El Auge de la Popularidad

El programa rápidamente se convirtió en un éxito de audiencia. Su éxito fue impulsado por varios factores. Primero, la disposición de la familia a ser abiertos sobre sus vidas atrajo a espectadores que querían ver a los ricos y famosos viviendo como gente común. Segundo, el formato del programa permitía variaciones infinitas sobre los mismos temas: discusiones sobre dinero, celos entre hermanos y la constante necesidad de atención. Tercero, la máquina de marketing del programa impulsó la marca más allá de la televisión, con la familia apareciendo en revistas, en programas de entrevistas y, eventualmente, en sus propias líneas de productos.

La popularidad del programa también se vio reforzada por el surgimiento de las redes sociales. Los Kardashian fueron de los primeros celebridades en adoptar plataformas como Twitter e Instagram, y su presencia en línea amplificó su presencia en televisión. Los fanáticos podían seguir sus vidas diarias, ver sus fotos e interactuar con ellos directamente. Esto creó un ciclo de retroalimentación donde el programa generaba interés, y ese interés impulsaba la interacción con los canales digitales de la familia.

El Imperio Empresarial

El programa no era solo entretenimiento; también era un negocio. La familia utilizó su fama para lanzar una gama de productos, desde líneas de belleza hasta ropa y fragancias. El programa en sí mismo se convirtió en un vehículo para promocionar estos productos, con la familia usando o empleando con frecuencia su propio merchandising. Esta difuminación de la línea entre el entretenimiento y el comercio se convirtió en una característica distintiva del programa.

El programa también se benefició del auge de la «estrella de la realidad» como una trayectoria profesional viable. Para cuando el programa finalizó, sus estrellas eran figuras habituales en Hollywood, apareciendo en películas, en programas de entrevistas y en sus propios spin-offs. El programa había creado una marca que era más grande que cualquier personaje individual.

La Crítica

No a todos les impresionó. Los críticos acusaron al programa de ser superficial, explotador y carente de sustancia. Algunos argumentaron que el programa promovía un estilo de vida inalcanzable para la mayoría de los espectadores, mientras que otros se quejaron de que el programa glorificaba el materialismo y la vanidad. También hubo acusaciones de escenas escenificadas y filmaciones manipuladas, aunque los productores negaron estas afirmaciones.

Los defensores del programa argumentaron que era un entretenimiento honesto. Destacaron que el programa no pretendía ser un documental y que los espectadores sabían lo que estaban obteniendo. También señalaron que el programa proporcionó empleo a cientos de personas en las industrias de producción y marketing.

The Legacy

La influencia del programa se puede medir de varias maneras. Cambió la forma en que se hacía la televisión de realidad, con más programas adoptando el formato de «docu-soap». También cambió la forma en que se comercializaban las celebridades, con muchas estrellas siguiendo el modelo de promoción cruzada de los Kardashian. El éxito del programa generó una generación de imitadores, desde la franquicia The Real Housewives hasta otras series de realidad centradas en la familia.

El programa también tuvo un impacto cultural. El término «Kardashian» se convirtió en una abreviatura de un determinado tipo de comportamiento de celebridad: autopromocional, hábil en los medios y a menudo controvertido. El estilo de vestir, maquillaje y actitud de la familia impregnó la cultura popular, influyendo en la moda, la belleza y las normas sociales.

The Spin-Offs

El éxito del programa llevó a múltiples spin-offs, cada uno centrado en un miembro diferente de la familia. El más exitoso de estos fue Kim Kardashian: Hollywood, que se emitió durante nueve temporadas y se convirtió en uno de los programas mejor calificados en E!. Otros spin-offs incluyeron Kourtney and Kim Take New York, que se emitió durante tres temporadas, y Khloe Knows Best, que se emitió durante seis temporadas. Cada spin-off siguió la misma fórmula: cámaras en el hogar, drama familiar y la ocasional visita de una celebridad.

Estos spin-offs ampliaron el universo del programa, permitiendo a los espectadores ver diferentes aspectos de la familia. También permitieron que el programa continuara contando historias que la serie original había agotado. Los spin-offs fueron generalmente bien recibidos, aunque algunos críticos argumentaron que diluyeron la marca al extenderla demasiado.

The End of an Era

La temporada final del programa mostró a la familia enfrentando nuevos desafíos. Kris Jenner lanzó su propio spin-off, The Last Tycoon, aunque la fuente no especifica cuántas temporadas tuvo. El programa también abordó la muerte de Robert Kardashian, que se mostró en una serie de episodios emotivos. El final reunió a fans, miembros de la familia y antiguos miembros del elenco para una celebración final.

El final del programa fue agridulce para muchos espectadores. El programa había estado en el aire durante casi dos décadas, y su salida marcó el fin de una era. La familia permaneció en el ojo público, sin embargo, con cada miembro continuando sus propios proyectos.

La Puntuación Crítica

El programa tiene una puntuación de 7.3 sobre 10 en TMDB, con 926 votos. Esta puntuación refleja el atractivo perdurable del programa para el público, incluso cuando los críticos permanecen escépticos. Los fans del programa aprecian su honestidad y su capacidad para entretener, mientras que los críticos lo encuentran carente de profundidad y sustancia.

El programa no fue una obra maestra, pero fue una fuerza cultural significativa. Cambió la televisión, cambió el marketing y cambió la forma en que pensamos sobre la fama. Por eso, merece crédito.

Veredicto Final

Keeping Up with the Kardashians fue un programa defectuoso pero fascinante. No fue una gran televisión, pero fue una gran televisión de realidad. Capturó un momento en la cultura estadounidense, un momento en el que la fama se estaba volviendo más accesible y más generalizada. El programa reflejó ese momento, con todas sus imperfecciones.

El legado del programa está asegurado. Será recordado como uno de los programas de realidad más influyentes de su era, un programa que cambió el panorama de la televisión y moldeó la forma en que pensamos sobre la celebridad. No fue una obra maestra, pero fue un hito.

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