«Independence Day: Resurgence» quiere ser un éxito de taquilla veraniega. En gran medida, logra ser uno vacío. La secuela de Roland Emmerich retoma la historia veinte años después de la invasión alienígena que destruyó Washington, D.C., y convirtió el mundo en una ruina donde los supervivientes apenas logran sobrevivir entre los escombros. La premisa es sombría, y durante un tiempo, el tono tiene peso. Luego, la trama comienza, y el peso se evapora.
Trailer, vía 20th Century Studios.
Jake Morrison y Dylan Stevens
La historia sigue a Jake Morrison, interpretado por Liam Hemsworth, un piloto de combate que perdió a su familia en el primer ataque. Se une a una misión liderada por Dylan Stevens, interpretado por Jeff Goldblum, para destruir la nave nodriza alienígena. Junto a ellos está Patricia Campbell, interpretada por Madeleine Stowe, una científica que construyó un arma capaz de destruir a los alienígenas. La configuración es simple y efectiva. La ejecución la diluye.
El problema es el ritmo. La película dura casi dos horas, y grandes fragmentos se sienten hinchados. Hay escenas de personajes:
- Vagando por ciudades en ruinas
- Discutiendo sobre estrategia
- Sentados esperando que suceda algo
Ninguna de estas escenas hace avanzar la trama. La película está llena de relleno, y el relleno no se disfraza como desarrollo de personajes. Simplemente está ahí, ocupando tiempo de proyección.
El Regreso de Goldblum
El regreso de Goldblum es el atractivo más importante de la película. Interpreta a Dylan Stevens, un ex presidente que ahora lidera la resistencia humana. Su presencia tiene un peso que el guion no puede igualar. Ofrece algunas líneas ingeniosas, pero el material que lo rodea es escaso. Pasa gran parte de la película dando discursos sobre esperanza y unidad, y los discursos suenan a clichés en lugar de ideas.
La película se apoya en el carisma de Goldblum para compensar sus debilidades. Funciona en momentos, pero no puede sostener todo el tiempo de proyección. Goldblum es un buen actor, y ofrece una interpretación comprometida, pero el guion le pide que sea el centro emocional de la historia al mismo tiempo que es el alivio cómico. Los dos roles no encajan bien, y la película no puede decidir cuál priorizar.
Los Nuevos Personajes Decepcionan (
Los nuevos miembros del elenco lo hacen peor. Jake Morrison, interpretado por Hemsworth, está destinado a ser el protagonista, pero carece de la presencia escénica necesaria para llevar la película. Su arco argumental es simple: quiere venganza, la obtiene, aprende a perdonar. Ese arco es bueno en teoría, pero la película no dedica suficiente tiempo a establecer por qué deberíamos preocuparnos. Sabemos que perdió a su familia, pero no vemos esa pérdida. Sabemos que quiere venganza, pero no la sentimos.
Patricia Campbell, interpretada por Stowe, le va mejor. Es el personaje más interesante de la película, una brillante científica que construyó un arma capaz de destruir a los alienígenas. Sus escenas tienen un sentido de propósito que carecen las demás. Pero incluso ella está atrapada por las limitaciones del guion. Es una genio, pero su genio no se explora. Simplemente existe para construir el arma y desplegarla.
El Ataque de la Nave Nodriza (
El punto central de la película es la batalla final contra la nave nodriza alienígena. Es grande, ruidosa y espectacular. Los efectos visuales son impresionantes, y las secuencias de acción están bien coreografiadas. Pero el espectáculo es vacío. La película presenta la nave nodriza como una amenaza aterradora, y luego los humanos la destruyen con una sola descarga. El momento se siente merecido, pero la preparación detrás de él no lo es.
La batalla es un logro técnico. Las naves son masivas, las explosiones son brillantes y el diseño de sonido es envolvente. Pero la batalla termina demasiado rápido. La película pasa media hora construyendo tensión, y luego la recompensa dura cinco minutos. El contraste es impactante, y deja al público sintiéndose engañado.
Lo Que la Película Logra (
Las fortalezas de la película son sus momentos más tranquilos. Las escenas de sobrevivientes rebuscando entre las ruinas, las conversaciones entre personajes sobre lo que depara el futuro, los pequeños gestos de bondad en medio de la devastación. Estos momentos tienen una humanidad que carecen las secuencias de acción. Pero la película no confía en estos momentos. Sigue yendo y viniendo con explosiones y disparos, y las escenas más tranquilas se quedan enterradas.
La destreza técnica de la película es sólida. Los efectos visuales están pulidos, la cinematografía es limpia y la edición es precisa. La película no desperdicia planos en primeros planos innecesarios ni secuencias en cámara lenta. Sabe cuándo mover la cámara y cuándo mantenerla fija. Esta es una película que comprende cómo escenificar una escena, aunque no comprende cómo escribir una.
El Potencial Desperdiciado
El fracaso de la película no es cuestión de ambición. Es cuestión de enfoque. Los cineastas claramente querían hacer una secuela seria, pero no pudieron comprometerse con esa seriedad. Querían explorar las consecuencias del ataque, pero no pudieron resistir la llamada de la acción. Querían darle a Goldblum un papel adecuado, pero no pudieron darle un guion adecuado. El resultado es una película que intenta ser dos cosas a la vez y fracasa en ambas.
La película es una oportunidad perdida. Podría haber sido una mirada sobria a las consecuencias de una invasión alienígena, una meditación sobre la pérdida y la resiliencia. En cambio, es un espectáculo ruidoso y vacío que ofrece poco más allá de explosiones y disparos.
Veredicto sobre Resurgence
«Independence Day: Resurgence» es una película que promete más de lo que entrega. Tiene una premisa sólida, un elenco talentoso y un presupuesto que permite el espectáculo. Pero el guion es débil, el ritmo es desigual y los personajes están poco desarrollados. La película no es un desastre, pero es una decepción.
La película no vale la pena ver en cines. Vale la pena verla una vez, en un servicio de streaming, como una curiosidad. Pero no vale la pena recomendarla a nadie que valore su tiempo.
La película es un fracaso, pero es un fracaso que es fácil de ver. No es un fracaso duro. Es un fracaso suave, un fracaso que es cómodo y olvidable. Ese es el peor tipo de fracaso. Es un fracaso que no será recordado.
La película es un recordatorio de que el espectáculo no es suficiente. Una película necesita una historia, y una historia necesita personajes, y los personajes necesitan profundidad. Sin esos elementos, el espectáculo se convierte en ruido. Y el ruido no es entretenimiento. El ruido es una distracción.
La película es una distracción. Es una distracción que es divertida por un tiempo, pero es una distracción que no deja nada atrás. Es una película que es fácil de ver, pero difícil de recordar. Es una película que es agradable en el momento, pero olvidable en la memoria.
La película es un relato de ambición sin disciplina, de espectáculo sin sustancia, de una película que intentó ser todo y no tuvo éxito en nada. Es un relato que vale la pena contar, pero no vale la pena elogiar.
La película es un relato de potencial desperdiciado. Es un relato de una película que tenía todo lo necesario para tener éxito y fracasó de todas formas. Es un relato de una película que fue buena en concepto y mediocre en ejecución. Es un relato de una película que es fácil de ver pero difícil de amar.
La película es un relato de decepción. Es un relato de una película que prometió más de lo que entregó. Es un relato de una película que es agradable en el momento, pero olvidable en la memoria. Es un relato de una película que vale la pena ver una vez, pero no vale la pena recordar.
La película es un relato de una secuela que no logró estar a la altura de su predecesora. Es un relato de una película que es mejor de lo que su reputación sugiere, pero peor de lo que su potencial indica. Es un relato de una película que es fácil de ver, pero difícil de recomendar. Es un relato de una película que es agradable en el momento, pero olvidable en la memoria.
La película es un relato de una película que vale la pena ver una vez, pero no vale la pena volver a ver. Es un relato de una película que vale la pena recordar como un cuento con moraleja. Es un relato de una película que es agradable en el momento, pero olvidable en la memoria. Es un relato de una película que es fácil de ver, pero difícil de amar.
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