La edición de hoy del boletín, titulado «The Download», llegó a las bandejas de entrada de los lectores como una actualización de días de semana sobre la IA, y comienza con una pregunta que se lee más como un titular que como una invitación a responder: ¿podría realmente la IA matarnos a todos? El boletín responde diciendo que la pregunta circula por todas partes y que la publicación ahora se está quedando sin espacio para abordarla.
La mesa redonda que se extendió demasiado
La pregunta de si la IA podría realmente destruir a la humanidad fue el tema de un evento en vivo de Roundtables realizado el miércoles por MIT Technology Review. La reunión generó más consultas de las que se podían abordar en el tiempo asignado, lo que llevó al boletín a invitar al editor sénior de IA Will Douglas Heaven y a la reportera de IA Grace Huckins a responder a varias de las más notables.
Las preguntas que buscaron abordar incluyen: ¿voy a morir? ¿Por qué querría la IA matarnos, si es que lo hace? ¿Es la IA realmente peligrosa, o son simplemente las empresas tecnológicas generando publicidad? ¿Y qué medidas se pueden implementar para garantizar que la IA sea controlada, monitoreada y regulada adecuadamente?
El giro oscuro de la biotecnología
Una de las formas en que la IA podría potencialmente causar un daño catastrófico es ayudando al diseño y la creación de armas biológicas. En 2022, los investigadores descubrieron que era notablemente fácil hacer esto con un «generador de moléculas» de IA construido para desarrollar fármacos. En menos de seis horas, el modelo generó 40.000 moléculas que podrían servir como agentes de guerra química.
Casi todos los campos de la ciencia ahora tienen herramientas de IA capaces de responder preguntas, y la edición de genes y la biología sintética han hecho que las herramientas biotecnológicas sean más accesibles. Existen salvaguardas, pero ninguna es infalible. Los científicos ni siquiera coinciden en cuán grave es realmente el riesgo.
La historia proviene de The Checkup, la edición semanal de biotecnología del boletín.
La pregunta del astronauta
Las razones por las que nos aventuramos al espacio abarcan desde el orgullo nacional hasta un sentido de propósito divino, desde la sed de conocimiento hasta el beneficio económico. Tras el lanzamiento de Artemis II, varios libros nuevos argumentan que todas estas razones apuntan a una única verdad subyacente: los seres humanos tienen un impulso innato de vagar, y ese impulso nos lleva hacia afuera.
Deana L. Weibel, una antropóloga del espacio, abre The Ultraview Effect enmarcando la exploración espacial humana como una forma de peregrinación. Eiman Jahangir, una astronauta civil, narra luego su propio viaje con Blue Origin en A Heart for Space. Leroy Chiao, ex astronauta de la NASA, cierra el trío al argumentar que la gente simplemente «necesita saber qué hay del otro lado» en Dinner with an Astronaut.
Los tres autores contribuyen al argumento de que los viajes espaciales no se tratan meramente de orgullo nacional o investigación científica, sino de algo más profundo dentro de la naturaleza humana, y lo hacen como parte de una ola de nueva literatura sobre el espacio.
La lista de lecturas obligadas
Una selección de titulares de la última semana se ha reunido en una sola colección, que abarca desde temas alarmantes hasta otros absurdos. La lista completa es la siguiente:
| Posición | Titular |
|---|---|
| 1 | Trabajadores de Microsoft y OpenAI dicen que la IA está destruyendo la web |
| 2 | Robots barcos han combatido entre sí por primera vez |
| 3 | Investigadores de seguridad vulneraron OpenAI usando herramientas de Anthropic |
| 4 | Se informa que OpenAI espera resolver pronto otro famoso problema matemático |
| 5 | SpaceXAI de Elon Musk quiere comprar datos de startups fallidas |
| 6 | Las escuelas se resisten a la toma de las aulas por parte de las grandes tecnológicas |
| 7 | Los hackers han revelado cómo las cámaras Flock rastrean automóviles—y personas |
| 8 | Las empresas chinas redoblaron su apuesta por la ciencia tras las restricciones tecnológicas de Estados Unidos |
| 9 | El cáncer de una niña de tres años desapareció tras una terapia celular experimental |
| 10 | Los nuevos baños robóticos de Nueva York te expulsarán después de 10 minutos |
La selección incluye material detrás de un muro de pago, incluido el artículo de Nature sobre empresas chinas que redoblan su apuesta por la ciencia. The New York Times, The Wall Street Journal, el Financial Times, The Information, Bloomberg, Wired y Fast Company aparecen aquí, por lo que cualquiera que siga estos enlaces se encontrará necesitando una suscripción en algún momento.
A lo largo de la lista, Gizmodo aparece dos veces, mientras que MIT Technology Review aparece tres veces. Esto indica que la cobertura propia del boletín tiene un peso considerable en esta edición, aunque en su mayoría dirige a los lectores hacia otros medios.
La cita de Brent Hecht
«El mayor robo de mano de obra en la historia de la humanidad.»
Brent Hecht, director de Ciencias Aplicadas de Microsoft, expresa preocupación por los datos de entrenamiento empleados por los sistemas de IA en declaraciones hechas públicas a través de documentos judiciales de la demanda por derechos de autor de The New York Times contra OpenAI. Esa declaración en particular se encuentra dentro de una sección del boletín titulada «Una cosa más», una pieza informativa distinta que no está vinculada al resumen principal.
Lo que hace que la cita destaque es que proviene de una persona identificada que habla de manera memorable, y señala el origen del conflicto: la disputa por derechos de autor entre el Times y OpenAI. El boletín no ofrece ninguna explicación de en qué consiste el robo de mano de obra, ni de cómo lo define Hecht; simplemente señala que él planteó la preocupación en documentos judiciales.
El Observatorio Vera C. Rubin
La edición del boletín cierra con una nota sobre el Observatorio Vera C. Rubin, que está listo para transformar nuestra comprensión del cosmos. En lo alto del Cerro Pachón, a 2.700 metros de altura en Chile, el aire es claro y seco, dejando pocas nubes que bloqueen la hermosa vista de las estrellas. El observatorio utiliza una cámara digital de 3.200 megapíxeles del tamaño de un automóvil —la más grande jamás construida— para producir un nuevo mapa de todo el cielo nocturno cada tres días.
Cada noche, el observatorio produce 20 terabytes de datos mientras cataloga miles de millones de objetos nuevos a lo largo de 10 años. Esa escala de producción constituye un logro notable, y sirve como recordatorio de que el universo conserva muchos misterios que pueden abordarse sin ninguna inteligencia artificial.
La edición deja sin responder las propias preguntas del boletín. El debate sobre el riesgo de las armas biológicas continúa. Los libros de astronautas aportan un contexto humano a los viajes espaciales. En cuanto a la web, parece estar desmoronándose debido a la IA, aunque esa es la afirmación que hacen empleados de Microsoft y OpenAI.
Esta densa edición de The Download plantea serias preguntas sobre el riesgo de extinción por IA y las amenazas de armas biológicas, y rinde más cuando los lectores le dedican tiempo. En su mayoría, las respuestas apuntan a otro lado, hacia otras publicaciones. Si ese enfoque cuenta como una fortaleza o una debilidad depende enteramente de lo que el lector espera encontrar.
Un resumen de las noticias tecnológicas de la semana, con las historias más importantes, aterradoras y fascinantes, es exactamente lo que ofrece el boletín. No intenta pasar por una publicación independiente; en cambio, simplemente orienta a los lectores hacia lo que deberían leer a continuación, y desempeña esa tarea extremadamente bien.
Material de origen: “The Download: AI’s extinction risk and bioweapons threat”, MIT Technology Review.
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