El Señor de los Anillos: Los Anillos de Poder llegó a Prime Video el 1 de septiembre de 2022, con el peso de mil millones de dólares y toda la Segunda Edad de J. R. R. Tolkien sobre sus hombros. Amazon adquirió los derechos televisivos de la Tolkien Estate en noviembre de 2017 y se comprometió a cinco temporadas por al menos 1.000 millones de dólares, lo que la convertiría en la serie de televisión más cara jamás realizada.
La serie es desarrollada por J. D. Payne y Patrick McKay, producida por Amazon MGM Studios con New Line Cinema, y ambientada miles de años antes de El Hobbit y El Señor de los Anillos. No es una continuación de las trilogías de Peter Jackson. Es un intento de tender un puente entre los apéndices y material original.
Tráiler, vía Prime Video.
Galadriel y la Segunda Edad
La premisa es el punto de venta y el problema. La Segunda Edad de Tolkien abarca miles de años. La serie la condensa. Morgoth ha caído; su lugarteniente Sauron se alza como un nuevo Señor Oscuro; se forjan los Anillos de Poder; Númenor, el reino insular de los Hombres, cae; y Elfos y Hombres forman una última alianza para derrotar a Sauron.
Eso es mucha historia, y la serie tiene veinticuatro episodios a lo largo de tres temporadas para contenerla. La primera temporada consta de ocho episodios, filmados en Nueva Zelanda con un gran elenco internacional.
Morfydd Clark interpreta a Galadriel, y Robert Aramayo interpreta a Elrond. Ambos son versiones más jóvenes de personajes que aparecen en las películas de Jackson, y eso es deliberado. Los productores pretendían evocar las películas mediante un diseño de producción similar, versiones más jóvenes de personajes de las películas y un tema principal de Howard Shore, quien compuso la banda sonora de ambas trilogías. Bear McCreary escribió la banda sonora original. Según el acuerdo de Amazon con la Tolkien Estate, la serie no es una continuación de esas películas. La intención de hacer eco de ellas de todos modos es la señal.
Un elenco construido para un mapa
El conjunto es enorme por diseño. Owain Arthur interpreta a Durin IV, Sophia Nomvete interpreta a Disa, Markella Kavenagh interpreta a Elanor «Nori» Brandyfoot, e Ismael Cruz Córdova interpreta a Arondir. Los personajes incluyen Elfos, Enanos, Hombres y Harfoots, estos últimos precursores de los Hobbits. La sinopsis promete las Montañas Nubladas, los bosques de Lindon, el reino insular de Númenor y los confines más lejanos del mapa.
Esa extensión es el método del programa. Amazon anunció su elenco principal en enero de 2020, incluidos Nazanin Boniadi, Tom Budge, Ema Horvath, Joseph Mawle, Tyroe Muhafidin, Megan Richards, Dylan Smith, Charlie Vickers y Daniel Weyman. En diciembre, siguieron veinte nombres más: Cynthia Addai-Robinson, Maxim Baldry, Lenny Henry, Peter Mullan, Lloyd Owen, Benjamin Walker y otros. Baldry, Owen y Walker interpretan a Isildur, Elendil y Gil-galad.
La producción siguió cambiando el elenco. Budge reveló en marzo de 2021 que Amazon decidió cambiar a su personaje después de filmar varios episodios; Charles Edwards lo reemplazó ese julio. Boniadi eligió no regresar para la segunda temporada, y Bronwyn no fue reemplazada. Sam Hazeldine reemplazó a Mawle como Adar a principios de diciembre de 2022.
Lo que la primera temporada hace bien
The Rings of Power parece la serie de televisión más cara jamás hecha, porque lo es. El diseño de producción hace eco de la Tierra Media de Jackson por diseño, y el tema de Shore es parte de ese eco intencionado. La Galadriel de Clark es la columna vertebral de la cosa: una guerrera antes que una mujer sabia. Esa es una lectura del personaje en este punto de la línea temporal, y es la de este periódico. El Elrond de Aramayo es más suave y más político.
La historia de los Harfoot es la mayor apuesta de la temporada, en opinión de este periódico. Los Harfoot son precursores de los Hobbits, lo que significa que le piden a la audiencia invertir en una raza que aún no existe. Funciona más a menudo de lo que debería. Kavenagh la interpreta con una curiosidad obstinada que se gana el tiempo en pantalla. Los Enanos, liderados por Durin IV y Disa, le dan al programa su mejor registro doméstico.
Dónde se ven los mil millones de dólares
El dinero es visible en los lugares equivocados, según la visión de este periódico. La serie condensa miles de años de la historia de Tolkien en un período corto, y las costuras se notan. Reinos que Tolkien repartió a lo largo de eras llegan con el reloj acortado de la serie. Cuando un programa gasta tanto, cada corte es una decisión, y algunas de estas decisiones aplanan la Segunda Edad en una temporada de televisión en lugar de dejarla respirar.
La rotación del elenco no ayuda. Reemplazar a un personaje después de que se hayan filmado varios episodios es una realidad de producción, no una decisión creativa, pero deja una marca en la pantalla. La segunda temporada presenta a un Adar diferente y sin Bronwyn, además de nuevos miembros del elenco, entre ellos Gabriel Akuwudike, Yasen «Zates» Atour, Ben Daniels, Amelia Kenworthy y Nia Towle. Una serie tan costosa no debería sentirse como si todavía se estuviera armando en público.
Comenzando en una época de relativa paz, seguimos a un elenco coral de personajes mientras enfrentan el resurgimiento del mal en la Tierra Media.
Esa es la sinopsis oficial, y es precisa. También es el problema. «El resurgimiento del mal» es una premisa, no una historia. The Rings of Power tiene la premisa, el presupuesto y el elenco. Lo que necesita, en opinión de este diario, es la paciencia para dejar que Sauron sea una persona antes de ser un símbolo.
Sauron, Númenor y el juego a largo plazo
El material de la Segunda Edad es genuinamente excelente, y la serie lo sabe. El ascenso de Sauron, la forja de los anillos, la caída de Númenor, la última alianza: estos son acontecimientos que Tolkien esbozó y nunca dramatizó en extenso. Esa es la oportunidad. Una serie que trate los apéndices como un esquema y no como una restricción podría ser extraordinaria. Una serie que los trate como una lista de verificación no lo será.
Con tres temporadas y veinticuatro episodios, el veredicto de este diario es que la serie todavía está más cerca de la lista de verificación que del esquema. Cumple con los momentos clave. Escenifica los reinos. Presenta a los jugadores. Lo que aún no ha logrado, según nuestra lectura, es hacer que nada de eso se sienta inevitable. La caída de Númenor debería sentirse como una tragedia que el público ve venir. A juzgar por lo que se ha emitido, se lee como un punto argumental en un mapa.
La comparación que Jackson invita
La comparación con Jackson es inevitable y la serie la invita. Versiones más jóvenes de personajes de las películas, el mismo lenguaje de diseño de producción, el tema de Shore. Pero Jackson dirigió las trilogías de The Lord of the Rings (2001–2003) y The Hobbit (2012–2014), y Payne y McKay tienen un compromiso de cinco temporadas y una era completa. La escala que hace posible The Rings of Power es también lo que la hace difícil de sostener.
El veredicto sobre la Segunda Edad de la Tierra Media
El Señor de los Anillos: Los Anillos de Poder es un intento serio, costoso y a menudo hermoso de algo que nadie había intentado antes. El veredicto de este periódico: no es un fracaso. Clark y Aramayo están bien. Los Harfoot están bien. Los Enanos están bien. La producción es con frecuencia impresionante. Pero la serie aún no es grandiosa, y la brecha entre lo que cuesta y lo que logra es toda la historia.
El argumento más fuerte a favor de la serie, según nuestra lectura, es que exista. La Segunda Edad de Tolkien era, en la lectura de este periódico, una cronología más que una narrativa, y alguien tenía que construir el puente. Payne y McKay lo desarrollaron. Si pueden cruzarlo es la pregunta abierta. Tres temporadas después, siguen en el puente.
El argumento más débil es el que la serie repite en su propio favor, en nuestra opinión: que la escala es lo importante. No lo es. La serie de televisión más costosa jamás realizada sigue siendo una serie de televisión, y la televisión vive del personaje, no del presupuesto. Los Anillos de Poder tiene los personajes. Tiene el elenco. Tiene el material de origen. Lo que aún no ha demostrado, para este periódico, es que sabe cuál de esas cosas importa más.
Esta es la parte que vale la pena ver, en lo que a este periódico respecta. No el dinero, no el mapa, no los anillos. Si la serie puede bajar el ritmo lo suficiente para dejar que Sauron sea una persona, Númenor sea un lugar y la Segunda Edad sea una historia en lugar de un calendario. Si puede, el compromiso de al menos US$1.000 millones parecerá una ganga. Si no puede, parecerá lo que es: un esbozo muy costoso.
Puntuación de Metacritic: 71/100 (7,1/10)
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