Daredevil de Marvel se emitió durante tres temporadas en Netflix, del 10 de abril de 2015 al 19 de octubre de 2018. Drew Goddard la creó. Treinta y nueve episodios. Charlie Cox interpreta a Matt Murdock, un abogado de día que quedó ciego siendo un niño y usa sus sentidos agudizados para combatir el crimen de noche en Hell’s Kitchen.
Ese es todo el planteamiento, y la serie lo hace valer.
Tráiler, vía Netflix.
Matt Murdock, Karen Page, Foggy Nelson
El núcleo de Daredevil de Marvel es un bufete de abogados que no puede mantenerse unido. Matt, Karen Page y Foggy Nelson empiezan como un pequeño despacho y pasan tres temporadas separándose y volviéndose a formar. Deborah Ann Woll le da a Karen una terquedad que el guion no deja de poner a prueba. Elden Henson interpreta a Foggy como el amigo que ve a Matt con mayor claridad y por eso mismo lo aprecia menos.
La mitad de drama criminal es la mitad más fuerte. Los sentidos de Matt son un mecanismo, no un traje de superpoder: la serie trata su oído y su equilibrio como herramientas que le fallan tantas veces como lo salvan. La acción es cercana y pesada. El diálogo es llano. Es una serie criminal que resulta tener a un hombre enmascarado.
Wilson Fisk es la razón por la que funciona. Vincent D’Onofrio lo interpreta como un hombre que quiere ser pequeño y no puede serlo. El Kingpin de esta serie no es un jefe mafioso con mal genio; es una persona con un plan y una herida, y la serie deja que ambos estén presentes en la sala.
Wilson Fisk y los hombres que lo rodean
La tercera temporada añade dos figuras que vale la pena nombrar. Jay Ali interpreta a Rahul «Ray» Nadeem, un agente del FBI. Wilson Bethel interpreta a Benjamin «Dex» Poindexter. Ambos llegan tarde y ambos cambian de qué trata la serie: Nadeem como el hombre de la ley que sigue eligiendo, Poindexter como el hombre que deja de hacerlo.
Matt Murdock, abogado de día, usa sus sentidos agudizados por haber quedado ciego siendo un niño para combatir el crimen de noche en las calles de Hell’s Kitchen como Daredevil.
Esa línea es la sinopsis, y la serie dedica treinta y nueve episodios a negarse a que siga siendo así de simple. Fisk es un empresario antes que un villano. Matt es un católico antes que un héroe. La serie conoce la diferencia.
Lo que se sostiene y lo que no
El tramo medio de la serie es donde Marvel’s Daredevil se arrastra. Los arcos judiciales se extienden más allá de su peso. Los personajes secundarios desfilan sin suficiente que hacer. La serie es un drama criminal primero y un show de superhéroes segundo, y cuando lo olvida, decae.
Así se ordenan las tres temporadas, por lo que cada una realmente entrega:
- Temporada uno — el origen, la estructura más limpia, Fisk presentado a plena potencia.
- Temporada tres — Nadeem y Poindexter, y la mejor versión de Matt destruido.
- Temporada dos — el mayor riesgo y el agarre más flojo.
La serie nunca tuvo el presupuesto de sus primos cinematográficos y nunca lo necesitó. Hell’s Kitchen son unas pocas cuadras y unas pocas habitaciones, y la serie usa bien esa pequeñez. Las peleas son en pasillos y apartamentos, no en azoteas. Lo que está en juego es un barrio, no una ciudad.
Lo que más importa es Cox. Interpreta a Matt como un hombre que está cansado y no lo dice. La máscara no es el punto. La confesión lo es.
Marvel’s Daredevil no es lo mejor que Marvel ha hecho para televisión, pero es lo más serio. Trata a un hombre que puede oír un latido a través de una pared como una persona con un trabajo y una conciencia, y le permite perder. El material de Fisk es el hilo más fuerte en los treinta y nueve episodios, y D’Onofrio es la razón por la que la serie tiene columna vertebral. Los problemas de ritmo en las temporadas intermedias son reales y no son pequeños. Pero las mejores horas de la serie son drama criminal con una máscara puesta, y ese es un truco más difícil de lo que parece.
Puntuación: 8,2 de 10.
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