Woking Electrical Control Room (2016) es una estructura de 1936 que controla la energía a través de la red ferroviaria del Sur, y actualmente está abierta durante uno o dos días al año como parte del fin de semana de patrimonio Open London. La sala, construida por una empresa sueca llamada Asean, es un edificio de techo plano diseñado por el arquitecto James Robb Scott. Alberga una de las salas de control más finas que he visto jamás, y fue retirada del servicio en 1997.
El Edificio
En el exterior, la sala de control parece un bloque de hormigón bastante anodino con algunas ventanas. En el interior, el contraste es total. La sala es un gran espacio ovalado con un techo abovedado blanco. En su centro se encuentra un pequeño escritorio de tableros de conmutación rodeado por cuatro postes de hierro fundido decorativos, cada uno sosteniendo una gran bandeja de cobre. Estas bandejas iluminan la habitación con grandes bombillas que se asemejan a pequeñas pelotas de rugby.
Aparte de esos cinco elementos —el escritorio, los cuatro postes y sus bandejas, y las bombillas— la sala está casi vacía. Las paredes están cubiertas con paneles de control negros, cada panel conectado a una ubicación específica en la línea ferroviaria. Los paneles controlan las subestaciones en esas ubicaciones, y creo que se distribuyeron rectificadores de arco de mercurio de manera uniforme a lo largo de la línea.
Cómo Funcionaba
Si se reportaban fallas, los operadores podían realizar una rápida reconfiguración del flujo eléctrico utilizando los paneles. Eso significaba que no había tiempo de inactividad real en los ferrocarriles. El sistema era simple y efectivo: dos ingenieros en el lugar controlaban esta sección del ferrocarril y organizaban el trabajo de reparación cuando ocurrían fallas.
Irónicamente, con toda esa electricidad a mano, todavía tenían que accionar el tableros de conmutación para usar el teléfono. La sala se mantuvo en uso hasta 1997, cuando una nueva subestación más lejos en la línea se encargó de la mayoría de las tareas.
Lo Que Queda
Solo otra de las cinco salas de control sobrevive. La sala de Woking, en contraste, todavía está en uso constante como oficinas, y el edificio está catalogado de grado ii.
El fin de semana de patrimonio Open London fue cómo tuve el placer de visitar este asombroso deleite. Las fotos hablan por sí solas: una habitación llena de brillantes bandejas de cobre, paneles de control negros que recubren las paredes y la pura escala de la cámara ovalada.
El Diseño
James Robb Scott diseñó el edificio para albergar una sala de control operativa, y el resultado es un espacio que trata su función como una especie de decoración. La cúpula blanca y la disposición central del tablero de interruptores y postes crean una sensación ceremonial, a pesar de que el propósito de la sala era puramente funcional.
Los platos de cobre son las estrellas. Cada uno sostiene una bombilla que se asemeja a una pequeña pelota de rugby, y juntos iluminan la sala. Los paneles de control negros llenan las paredes, cada panel representando una ubicación separada en la línea ferroviaria.
El Legado
Esta sala es un registro físico de un momento en la historia ferroviaria. Muestra cómo se gestionaba la electricidad a través de una red, y lo hace de una manera a la vez práctica y hermosa. La sala de Woking, en contraste, todavía se utiliza como oficinas.
El diseño de la sala es un producto de su época. El techo plano, el exterior de hormigón y la cúpula blanca son todas características del edificio. El interior, con su disposición central y los platos de cobre brillantes, es un contraste marcado.
«Un pequeño escritorio de tableros centrales y cuatro postes de hierro fundido decorativos, cada uno sosteniendo un gran plato de cobre.»
Esa línea describe el elemento central de la sala, y captura toda la experiencia. Un pequeño escritorio, cuatro postes y cuatro platos brillantes: eso es todo lo que se necesita para hacer que una sala sea inolvidable.
Material fuente: “Woking Electrical Control Room (2016)”, darbiansphotography.com.
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