Las zonas rurales han sido excluidas del programa de zonas de oportunidad desde que comenzó. Eso cambia a partir del 1 de enero, cuando la Ley del Gran Hermoso Billete expande el programa para incluir los censos rurales. Los centros de datos ya se están trasladando allí rápidamente, y ahora pueden reclamar una exención de impuestos federales mientras lo hacen.
El programa ofrece beneficios fiscales corporativos a proyectos ubicados en zonas designadas. Los ahorros fiscales son reales, y los requisitos son simples: las empresas deben invertir capital en un proyecto calificado a través de un vehículo de inversión especializado. La divulgación de los beneficios es voluntaria porque la exención se considera datos confidenciales del IRS.
El discurso de Jason Smith
El presidente del Comité de Vías y Medios, Jason Smith, hizo el discurso para los centros de datos rurales directamente. Dijo que las nuevas reglas «podrían reducir significativamente las barreras para proyectos a gran escala y que requieren mucho capital en zonas rurales, particularmente los centros de datos de gran escala». También dijo que «el caso económico para construir centros de datos en zonas de oportunidad rurales designadas se vuelve mucho más convincente» con el nuevo programa.
Investigación de Searchlight
Emily Kraschel, analista de política fiscal del Instituto Searchlight, revisó bases de datos de proyectos de centros de datos. Encontró más de 100 centros de datos en desarrollo en zonas rurales que podrían ser elegibles para los beneficios fiscales. Una base de datos conservadora de Searchlight incluye menos de 700 proyectos de centros de datos planificados o en construcción; otros conjuntos de datos sitúan el total más cerca de 1,500.
La investigación de Pew encontró que el 13 por ciento de los centros de datos operativos están en zonas rurales, pero alrededor del 67 por ciento de las instalaciones planificadas se dirigen a zonas rurales. La tendencia es clara: los centros de datos están saliendo de los centros urbanos en busca de terrenos más baratos y regulaciones de zonificación más favorables.
La reacción
La reacción contra los centros de datos, incluyendo de votantes rurales y republicanos, está alcanzando un punto crítico. Amazon intentó negociar una factura de impuestos más baja en uno de los decenas de centros de datos que planea abrir en Mississippi. Meta dio de baja equipos de centros de datos bajo una exención de impuestos federales destinada a la investigación y la experimentación, según The New York Times.
La legislación de Hawley
El senador Josh Hawley no está convencido de que el programa deba aplicarse a los centros de datos en absoluto. Introdujo legislación para eliminar la financiación de las zonas de oportunidad para los centros de datos, diciendo que esto ayudaría a «asegurar que las grandes empresas tecnológicas no reciban exenciones fiscales para construir centros de datos en tierras de cultivo».
Negaciones Corporativas
Microsoft, Meta y Amazon negaron haber utilizado el programa cuando fueron contactados por WIRED. Las negaciones son una postura corporativa, no un hecho comprobado.
- Rima Alaily, consejera general de asuntos legales de infraestructura de Microsoft, dijo que la empresa «no utiliza el programa de zonas de oportunidad para invertir en la compra o construcción de sus centros de datos».
- Julia Lawless, portavoz de Amazon, dijo que la empresa «no busca activamente» terrenos en zonas de oportunidad para el desarrollo y no ha reclamado el beneficio fiscal para sus proyectos.
- Lawless agregó: «Si nos ubicamos en una de estas áreas, es porque nuestros criterios de selección de sitios, desde la disponibilidad de terrenos hasta el acceso al talento, se alinean con terrenos que los gobiernos en todos los niveles han identificado previamente para el desarrollo económico; no porque hayamos utilizado el beneficio OZ. No hemos utilizado este programa para nuestra selección de sitios y no tenemos planes de agregarlo a nuestros criterios para nuestros futuros procesos de toma de decisiones».
- Google no respondió a la solicitud de comentarios de WIRED.
El patrón de respuesta es coherente: las empresas niegan utilizar el programa mientras construyen en zonas rurales de todas formas.
La Advertencia de Kraschel
Nathan Jensen, profesor de gobierno de la Universidad de Texas-Austin, dice que estaría «muy sorprendido» si algunas empresas no estuvieran considerando ubicar sus instalaciones en zonas de oportunidad rurales. El escepticismo de Jensen es compartido por Kraschel, quien señala que el único requisito para los beneficios es la inversión de capital. Eso no garantiza la creación de empleo ni el crecimiento económico local.
El programa entra en vigor el 1 de enero. Los desarrolladores de centros de datos comenzarán a planificar ahora. La lucha sobre si los centros de datos deberían calificar o no sigue sin resolverse.
Los Escépticos
La advertencia de Kraschel merece ser recordada: la inversión de capital no garantiza la creación de empleos ni el crecimiento económico local. Un centro de datos puede anclar una región rural sin añadir muchos empleos más allá de la construcción. Los ahorros fiscales fluyen a la empresa, no necesariamente a la comunidad.
¿Qué sigue?
El programa entra en vigor el 1 de enero. Los desarrolladores de centros de datos comenzarán a planificar ahora. La disputa sobre si los centros de datos deberían calificar o no sigue sin resolverse.
El programa es una apuesta por la América rural. Si da sus frutos depende de quién construya allí y por qué. Las empresas que negaron usar el programa podrían no ser las que terminen beneficiándose de él.
La batalla por las zonas de oportunidad no ha terminado. Acaba de comenzar.
La postura del periódico
El periódico respalda los proyectos de centros de datos rurales que aprovechan las ventajas fiscales del programa ampliado de zonas de oportunidad, y se opone a cualquier régimen de licencias que los obligue a soportar una carga de cumplimiento que solo las grandes empresas de tecnología pueden pagar. Los ahorros fiscales son reales y los requisitos son sencillos, lo que hace que el programa merezca una atención cercana mientras los desarrolladores planifican con anticipación.
El peligro es el dominio de las grandes empresas de tecnología, no la tecnología en sí. Cuando las empresas más grandes solicitan ser reguladas, el periódico pregunta a quién dejarían esas reglas fuera: los regímenes de licencias y los costos de cumplimiento que solo los gigantes pueden afrontar son un foso, no un salvaguarda. El periódico respalda reglas estrictas contra daños directos, como obligar a las empresas a revelar fallas de seguridad que ocultaron, y se opone a reglas amplias que entregan el mercado a los incumbentes.
La batalla por las zonas de oportunidad no ha terminado. Acaba de comenzar. Las empresas que negaron usar el programa podrían no ser las que terminen beneficiándose de él. Esté atento a la reducción de los costos de cumplimiento, antes de que el foso se cierre detrás de ellos.
Fuente: «“Rural Data Centers Are in for a Big Federal Tax Break,” WIRED.
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