«Piratas del Caribe: En mis tierras extrañas» es una película que quiere ser una aventura de bucaneros y pasa la mayor parte de su duración siendo un despropósito hinchado y confuso. La cuarta entrega de la franquicia, lanzada en 2011, trae de regreso a Johnny Depp como capitán Jack Sparrow, junto con Geoffrey Rush como Hector Barbossa y Penélope Cruz como la misteriosa Angelica. El filme está basado en un guion de Ted Elliott y Terry Rossio, y dirigido por Rob Marshall. Busca espectáculo, pero el espectáculo suele ahogar la historia.
Trailer, por Walt Disney Studios, Irlanda.
El viaje más largo solitario de Jack Sparrow
La trama gira en torno a la búsqueda de Jack por la Fuente de la Juventud, un manantial mítico que puede restablecer la juventud al que bebe de él. Él se une con Barbossa, quien caza el mismo agua, y Angelica, quien afirma ser su hija y posee un secreto oscuro. El recorrido los lleva a través del Atlántico hasta las Bahamas, donde se enfrentan a una multitud de enemigos, incluido el capitán Salazar muerto, interpretado por Javier Bardem. La premisa es simple y podría haber funcionado. No lo hace.
El problema es el ritmo. La película dura más de dos horas y media, y grandes trozos de ella parecen llenadera. Jack pasa mucho tiempo caminando sin rumbo, hablando consigo mismo, y siendo capturado por piratas al azar. Sus aventuras solitarias están destinadas a ser graciosas, pero se vuelven tediosas. La ironía pierde su filo, y los chistes no calan.
Geoffrey Rush y Penélope Cruz soportan el peso
Geoffrey Rush ofrece la mejor interpretación del filme. Su Barbossa es astuto, cruel y verdaderamente gracioso. Tiene un ingenio agudo y una presencia dominante que sostiene la historia siempre que la narrativa tropieza. Penélope Cruz también destaca como Angelica, trayendo una sexualidad peligrosa y un pasado trágico a su personaje. Sus escenas con Jack son el punto culminante del filme, ofreciendo momentos de tensión genuina y química.
Johnny Depp, sin embargo, lucha con el material. Jack Sparrow debería ser un bribón encantador, pero termina resultando disperso y molesto. La comedia física de Depp sigue presente, pero parece forzada, y sus intentos de ingenio caen en saco roto. La característica encanto del personaje está ausente, reemplazado por una constante corriente de parloteo ininteligible que se acerca a la parodia.
La Fuente de la Juventud y Sus Desilusiones
El clímax gira en torno a la Fuente de la Juventud, un lugar que supuestamente es la clave para la inmortalidad. La película construye hacia este momento con gran alharaca, pero la recompensa es decepcionante. La secuencia real es apresurada, y la resolución resulta brusca. El público queda preguntándose qué le pasó a la fuente después de toda la construcción previa.
El reparto secundario padece una mala escritura. Ian McShane aparece como Blackbeard, un pirata que habla en acertijos y maneja una espada mágica. Su personaje es una mezcla de amenaza y exageración, pero la película nunca se compromete con ninguno de los dos. Los demás villanos, incluidos los piratas muertos vivientes liderados por Salazar, son por lo general olvidados por el acto final. Su amenaza se establece pero nunca se realiza plenamente.
Lo Que Funciona y Lo Que No
La película tiene varios elementos sólidos:
- La interpretación de Geoffrey Rush como Barbossa.
- La actuación de Penelope Cruz como Angelica.
- Los efectos visuales, impresionantes a pesar de las falencias de la película.
- Unas cuantas secuencias de acción que entregan emoción.
Estos momentos están esparcidos a lo largo de la duración, pero no son suficientes para salvar la experiencia general. La película también sufre de falta de coherencia. La historia salta en tiempo y lugar, lo cual dificulta seguirlo. Los personajes aparecen y desaparecen sin explicación, y los hilos argumentales quedan colgando. El final se apresura, y la película falla al resolver su conflicto central.
Un Orden de Reproducción Que No Funciona
La estructura de la película es un desorden. Aquí hay una aproximación del tiempo total, mostrando dónde la historia pierde impulso:
| Sección | Duración aproximada |
|---|---|
| Las aventuras solitarias de Jack | ~40 minutos |
| Encuentro con Angelica y Barbossa | ~20 minutos |
| Viaje al Bahama | ~30 minutos |
| Encuentros con Blackbeard | ~25 minutos |
| Clímax en la Fuente de la Juventud | Aproximadamente 15 minutos |
Los números son aproximados, pero ilustran el problema. La parte central de la película se arrastra, mientras que las secciones inicial y final corren con información importante. El resultado es una película visualmente impresionante pero narrativamente hueca.
La Verdad sobre la Cuarta Película
«Piratas del Caribe: En alta mar» es un desencanto. Desperdicia los talentos de sus actores principales y desperdicia un potencialmente emocionante premisa. La película es una masa hinchada, desordenada que deja al público confuso y insatisfecho. La acción es emocionante en algunos momentos, pero la historia nunca se cohesiona. Los personajes están poco desarrollados, y el villano apenas se recuerda al final.
La película no es un fracaso completo, sin embargo. Hay momentos de calidad genuina, particularmente en las actuaciones de Geoffrey Rush y Penélope Cruz. Los efectos visuales son de primer nivel, y la dirección artística es impresionante. Pero estas fortalezas son abrumadas por las debilidades estructurales de la película.
La puntuación para «Piratas del Caribe: En alta mar» refleja este paquete mezclado. Los críticos estaban divididos, pero el consenso se estableció en 4.5 sobre 10. Esa calificación es justa. La película tiene algunos buenos elementos, pero están sepultados bajo una montaña de exceso.
Para los fans de la franquicia, esto es un desengaño. Para los nuevos espectadores, es un punto de entrada confuso. La película está mejor servida como una curiosidad que como una vista esencial. Es un proyecto ambicioso con defectos que nunca llega a cumplir su promesa.
Puntuación: 4.5 sobre 10
Recibe El Cuaderno.
Las mejores historias del día y cada veredicto nuevo, en español claro, en tu correo a las siete. Un correo al día, nada más.





