Kirby y la Maldición del Arcoíris coloca a Kirby en medio de un mundo salpicado de pintura donde el color ha desaparecido. El juego pide a los jugadores que luchen a través de niveles llenos de enemigos y jefes mientras van pintando el mundo de nuevo a la vida, un trazo a la vez. Ese planteamiento suena simple. No lo es.
Trailer, vía Nintendo of America.
Un Mundo Sin Color
La historia envía a Kirby a la tierra de New Pop Star después de que un villano llamado Dark Meta Knight roba el color del mundo. Cada etapa trae de vuelta un nuevo tono, y el efecto visual cambia cómo se ve la pantalla de un área a la siguiente. Ese cambio de tono se extiende por todo el juego, dando a cada mundo su propia identidad.
Las etapas en sí están construidas alrededor de la habitual mezcla de Kirby de enfrentamientos con enemigos y batallas contra jefes. Los jugadores se mueven a través de ellas utilizando un conjunto de habilidades vinculadas a la pantalla táctil, donde tocar un punto en la pantalla lo llena de pintura. Ese mecanismo de pantalla táctil se convierte en el núcleo de cómo se juega el juego.
Pintando con la Pantalla Táctil
El sistema de pantalla táctil es donde Kirby y la Maldición del Arcoíris ya sea tiene éxito o se desmorona. Los jugadores tocan un punto en la pantalla para llenarlo de pintura, lo que puede empujar a los enemigos, crear plataformas o abrir caminos hacia adelante. Funciona bien en lugares tranquilos, menos en secciones rápidas y ocupadas donde el tiempo se vuelve un problema.
Algunas etapas se inclinan fuertemente hacia un tiempo preciso, y la pantalla táctil puede tener dificultades para seguir los movimientos rápidos. Las batallas contra jefes a menudo piden toques rápidos y precisos, y el juego no siempre responde tan rápido como debería. Esa fricción entre idea y ejecución aparece repetidamente a lo largo del juego.
Diseño de Niveles y Ritmo
El diseño de niveles avanza a un ritmo constante. Las etapas son cortas, y el juego rara vez permite que un jugador se quede en un solo lugar por mucho tiempo. Ese ritmo funciona a favor de Kirby, dado que los controles de pantalla táctil requieren algo de práctica.
Los jefes interrumpen el ritmo con salas más grandes y combates más largos. Algunos de estos combates piden a los jugadores que utilicen la pantalla táctil de formas creativas, mezclando la pintura con la evasión de ataques. Otros se sienten como relleno, construidos alrededor de la repetición de algunos movimientos hasta que termina la batalla.
La dificultad sube y baja sin previo aviso, lo que puede hacer que las etapas posteriores se sientan más difíciles que las anteriores. Esta irregularidad mantiene a los jugadores adivinando sobre lo que vendrá después.
Habilidades y Variedad
Kirby obtiene nuevas habilidades mientras viaja a través de los mundos del juego. Cada habilidad añade una nueva forma de pintar y luchar, cambiando la forma en que un jugador aborda un nivel. La variedad ayuda a mantener las cosas interesantes, aunque algunas habilidades se sienten más poderosas que otras.
El juego no explica sus habilidades con claridad, por lo que los jugadores pueden necesitar experimentar para ver qué hace cada una. Ese proceso de descubrimiento puede ser satisfactorio, pero también significa que algunas habilidades permanecen sin usar durante largos periodos de juego.
Sonido y Presentación
La presentación se mantiene bien. La música encaja con el estado de ánimo de cada mundo, y los efectos de sonido le dan peso a los ataques de Kirby. Los efectos visuales ligados al sistema de pintura se ven nítidos, especialmente cuando se vuelve a colorear todo un escenario.
Ninguno de esos elementos alcanza la altura de los mejores momentos del juego, pero el paquete general se siente pulido. La dirección artística del juego le da a New Pop Star un aspecto distintivo, y la restauración del color es genuinamente llamativa cuando funciona.
Donde se Queda Corto
Kirby and the Rainbow Curse no está exento de problemas. Los controles táctiles pueden sentirse inconsistentes, y el juego no siempre se explica con claridad. Algunos escenarios dependen demasiado de las oleadas repetidas de enemigos, lo que puede prolongar el ritmo.
El juego también carece de una fuerte sensación de escala. Los mundos se sienten pequeños en comparación con otros juegos de Kirby, y el juego rara vez construye hacia un gran acto final. Esa ausencia hace que el juego se sienta más como una colección de escenarios que como una aventura única y conectada.
Una Mirada Rápida al Orden
| Etapa | Color Restaurado | Enfoque |
|---|---|---|
| Mundo 1 | Verde | Plataformas iniciales |
| Mundo 2 | Azul | Puzles basados en el agua |
| Mundo 3 | Rojo | Temas de fuego y calor |
| Mundo 4 | Amarillo ( | Efectos de luz y sombra ( |
| Mundo 5 ( | Naranja ( | Terreno mixto ( |
| Mundo 6 ( | Morado ( | Aporie final ( |
| Jefes ( | A lo largo de ( | Habitaciones más grandes ( |
Última Palabra (
Kirby and the Rainbow Curse es una entrega sólida, aunque irregular, en la serie. Su mecánica de pintura ofrece un nuevo giro a la fórmula habitual de Kirby, incluso si los controles táctiles a veces dificultan la experiencia.
No es un juego perfecto. Los controles pueden ser inconsistentes, y el ritmo se ralentiza en algunos momentos. Pero la idea central es lo suficientemente sólida como para sostener todo el conjunto.
Puntuación: 7.3 de 10.
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