Platoon comienza con un soldado mirando una rama de árbol y una serpiente. La rama parece muerta. La serpiente no lo parece. Esa imagen establece las bases para todo lo que sigue: la naturaleza es indiferente, la violencia es ordinaria, y los jóvenes atrapados en medio aprenden a vivir con ambas. La película de Oliver Stone, hecha en 1986, se basa directamente en su propio servicio en Vietnam. Él quería mostrar la guerra como la vio: candente, brutal y sin mucho significado más allá de la supervivencia. El resultado es un retrato brutal y honesto del combate, y sigue siendo una de las mejores películas de guerra jamás realizadas.
Trailer, vía Amazon MGM Studios.
Los Dos Sargentos
La película sigue a Chris Taylor, interpretado por Charlie Sheen, quien se une al ejército después de una infancia de abuso y abandono. Él busca disciplina, orden y un sentido de propósito. Lo que obtiene es al sargento Barnes, interpretado por Tom Berenger, y al sargento Elias, interpretado por Willem Dafoe. Barnes es un soldado de carrera, un hombre duro que cree en matar para ganar. Elias es un líder natural, una figura paterna que intenta mantener al pelotón vivo a través del ingenio y la misericordia. Su rivalidad es el motor de la trama. Barnes quiere el conteo de bajas. Elias quiere sobrevivir. Taylor tiene que elegir entre ellos.
Berenger interpreta a Barnes como un monstruo, y se gana ese papel. Sus escenas son pura amenaza, su voz un gruñido, sus ojos siempre atentos a la debilidad. Es el tipo de oficial que castiga a cualquiera que lo cuestione. Elias de Dafoe es todo lo contrario: de voz suave, paciente y protector. Él conoce los hábitos del enemigo y los peligros de la jungla. Cuando Barnes lo traiciona, la traición es profunda. La película nunca te permite olvidar que ambos hombres son soldados primero, y que sus métodos difieren solo en grado.
“Vamos a tomar la colina.”
Esa línea resume el enfoque de Barnes. Él quiere tomar la colina porque está ahí, y porque tomarla significa ganar. Elias entiende que ganar no es el punto: mantenerse vivo lo es. La tensión entre ellos impulsa la pregunta central de la película: ¿qué hace a un soldado?
La Batalla de la Colina
La porción central de la película sigue al pelotón a medida que se mueve a través de la jungla, emboscado, perseguido y acorralado. El combate es intenso, caótico y a menudo filmado desde un ángulo bajo, lo que hace que los soldados parezcan pequeños y perdidos. Stone utiliza cámaras de mano y planos largos para capturar la confusión de la batalla. Las balas vuelan, los cuerpos caen y el paisaje se transforma en un campo de exterminio. No hay gloria en esta guerra. Solo hay lodo, calor y miedo.
Sheen lleva la película a través de estas escenas. No es un héroe apuesto, y no actúa como tal. Es un chico asustado que finge ser valiente. Su actuación es contenida, y funciona. No grita ni corre hacia adelante con una bayoneta. Se agacha, dispara y corre cuando puede. La película respeta su miedo, y ese respeto hace que las escenas se sientan reales.
El clímax llega cuando Barnes ordena al pelotón atacar un pueblo. Elias se niega, y Barnes lo traiciona. La pelea final es un desastre de disparos, gritos y hombres muriendo. Barnes muere, pero no antes de matar a Elias. Taylor sobrevive, pero está cambiado. Ha visto morir a sus amigos, a sus oficiales volverse unos contra otros y la guerra continuar. La película termina con él alejándose del campo de batalla, solo, cargando con el peso de lo que ha hecho.
El Sonido de la Guerra
La dirección de Stone es escueta y eficiente. Confía en sus actores para que hagan el trabajo, y deja que las imágenes hablen por sí mismas. El diseño de sonido es tan importante como lo visual. Los disparos, las explosiones y el zumbido constante de los insectos llenan el encuadre. El silencio es raro, y cuando llega, es aterrador. La película no se explica a sí misma. Muestra, y deja el resto al espectador.
La música, de Stewart Copeland, es escasa. Se eleva durante la batalla final, pero en lo general permanece al margen. Esta es una película sobre ver y sentir, no sobre ser contado. Stone confía en el público para que entienda el caos de la guerra sin que un narrador lo explique.
El Costo de la Supervivencia
Platoon no es una película antimilitarista en el sentido usual. No argumenta que la guerra esté mal. Simplemente muestra lo que la guerra hace a las personas. Los soldados no son héroes. Están asustados, enojados y a veces crueles. Quitan vidas porque eso es lo que exige la misión, y tratan de salvar vidas porque eso es lo que exigen sus instintos. La película se niega a simplificarlos.
La película también se niega a sentimentalizar a sus personajes. El viaje de Taylor no es una elevación de la inocencia a la sabiduría. Es una caída en el agotamiento. Aprende a matar sin pensar, y aprende a mentirse a sí mismo sobre por qué lo hace. La película no lo perdona. Simplemente lo observa.
La Marca Duradera
Platoon fue una película fundamental cuando se estrenó. Ganó el premio de la Academia a la Mejor Película y lanzó las carreras de Sheen, Berenger y Dafoe. También estableció un modelo para películas de guerra posteriores, influyendo en películas como Full Metal Jacket y Saving Private Ryan. Su influencia es visible en la forma en que las películas de guerra modernas manejan el caos, la brutalidad y los compromisos morales que hacen los soldados.
La reputación de la película se ha mantenido a lo largo del tiempo. Los críticos todavía la clasifican entre las mejores películas de guerra jamás realizadas, y el público todavía la ve. No es una experiencia de visualización cómoda, pero sí es una necesaria. Le obliga a pensar en lo que significa la guerra, y no ofrece respuestas fáciles.
Platoon es una película difícil de ver, pero es una gran película. No es para todos, y no está destinada a serlo. Está destinada a ser honesta, y lo logra por completo. La puntuación es de 9.2/10, y ese número se siente correcto. Es una película exigente, pero recompensa el esfuerzo.
La película termina con Taylor alejándose del campo de batalla, y la pantalla se oscurece. No hay música, no hay narración, no hay cierre. Solo silencio. Ese final es perfecto. Dice todo lo que la película necesitaba decir, y lo dice sin decir una palabra.
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