American Made busca ser un viaje rápido y divertido a través de la vida de Barry Seal, el piloto que voló para la CIA y el Cartel de Medellín antes de convertirse en testigo del Ministerio Público. En su mayoría lo logra, pero la película no logra sostener su propio peso a lo largo de sus tres horas.
Trailer, vía Universal Pictures.
La Doble Vida de Barry Seal
Barry Seal es interpretado por Tom Cruise, y él sostiene la película. La película se abre con Seal realizando trabajos honestos, luego lo mueve al mundo de los vuelos encubiertos para la CIA. Ese trabajo lo lleva a Colombia, donde se convierte en correo para el imperio de drogas de Pablo Escobar. La película trata este cambio como una cuestión de destino, un hombre atrapado entre dos trabajos que nunca pidió.
El guion, escrito por Paul Greengrass y Eric Roth, se apoya en el humor para mantener el ritmo. Los chistes funcionan a veces, pero la película también pide a los espectadores que reflexionen sobre el costo moral del trabajo de Seal. Ese equilibrio no siempre se mantiene.
El Problema de Tres Horas
Con 165 minutos, American Made se alarga. Algunas escenas parecen rellenadas, y el tramo medio arrastra mientras la película regresa a la vida familiar de Seal. El ritmo se ralentiza justo cuando la historia necesita aumentar la velocidad.
El elenco de soporte es sólido. Domhnall Gleeson interpreta al agente que introduce a Seal en la órbita de la CIA, y Jesse Plemons interpreta a un joven agente que observa el ascenso de Seal desde la distancia. Sus escenas son nítidas, pero reciben menos espacio del que necesita el guion.
«No soy un tipo malo».
Esa línea, dicha por Seal mismo, resume la tensión central de la película. Él cree que está haciendo un buen trabajo, incluso mientras vuela contrabando para un hombre que mata a cualquiera que lo cruce. La película nunca responde completamente si esa creencia se mantiene.
Dónde Termina
American Made es una película técnicamente competente con una débil sensación de escala. Sabe cómo escenificar una persecución y un tiroteo, pero le cuesta hacer que las apuestas se sientan personales más allá de la propia perspectiva de Seal. El final de la película intenta unir todo, pero los hilos sueltos no encajan del todo.
Cruise ofrece una interpretación comprometida como un hombre desgarrado entre la lealtad y la conciencia, y los mejores momentos de la película llegan cuando lo deja interpretar ambos lados a la vez. Pero el guion nunca le da suficiente material para trabajar, y la última hora se alarga.
Palabra Final
American Made es una película entretenida pero desigual sobre un hombre que no podía decir que no. Tiene una sólida actuación principal y algunas escenas inteligentes, pero pierde el rumbo a lo largo de su duración y nunca llega a merecer su final.
Puntuación: 6.5 de 10.
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