Mike Flanagan tenía un problema, y era el mismo problema que había enfrentado todo cineasta desde 1992: El juego de Gerald, de Stephen King, era considerada infilmable. La novela es una mujer esposada a una cama durante la mayor parte de su extensión, hablando consigo misma, con un cadáver y con una alucinación. No hay vía de escape, no hay segunda locación, no hay equipo de rescate.
Flanagan aceptó el trabajo de todos modos. Escribió el guion con Jeff Howard, lo dirigió y lo editó él mismo. El resultado dura 104 minutos y llegó a Netflix el 29 de septiembre de 2017, después de un estreno mundial en el BFI Southbank el 19 de septiembre. Es una película de terror, un thriller y un drama, y no te deja apartar la mirada.
Tráiler, vía Netflix.
Carla Gugino está esposada a la cama durante la mayor parte del metraje
Jessie Burlingame, interpretada por Carla Gugino, llega a una casa aislada junto a un lago en Fairhope, Alabama, con su esposo Gerald, interpretado por Bruce Greenwood, para una escapada romántica. Gerald toma Viagra. Jessie ofrece un filete de Kobe crudo a un perro callejero. Él la lleva al dormitorio y deja la puerta de la casa abierta. Ella se pone una combinación nueva, con la esperanza de reavivar la relación. Él la esposa a los postes de la cama para escenificar una fantasía de violación. Ella le dice que se detenga. Discuten. Él muere de un ataque al corazón, y ella queda atrapada sin llave.
Ese es el motor de El juego de Gerald, y es brutal. Gugino pasa la mayor parte de la película en una sola posición, en una sola habitación, y aun así sostiene la pantalla. La actuación es la razón por la que la película funciona.
Un Bruce Greenwood alucinado y una Jessie más segura de sí misma
Pasan las horas. El perro entra en la casa y come trozos del cadáver de Gerald. Una alucinación de Gerald se burla de Jessie por su tenso matrimonio y su disfunción eréctil. Luego ella alucina una versión más segura de sí misma, que le explica cosas sobre ella y Gerald que nunca tuvo el valor de reconocer. Las alucinaciones la empujan a recordar un vaso de agua que Gerald dejó en el estante sobre la cama. Ella lo alcanza.
El truco central de la película es que nada de esto es un artificio. El esposo muerto y la doble segura de sí misma son las dos voces que Jessie pasó todo su matrimonio negándose a escuchar. Flanagan los pone en escena como personas en la habitación, que es la única manera en que el material podía funcionar en pantalla.
El Hombre de la Luz de la Luna y una bolsa de huesos humanos
Cae la noche. Una figura deforme con una bolsa de huesos humanos y baratijas aparece brevemente en el dormitorio. Gerald sugiere que este «Hombre de la Luz de la Luna» es la Muerte, esperando para llevarse a Jessie. La reacción del perro y una huella sangrienta la dejan sin saber si es otra alucinación. Carel Struycken lo interpreta, y la película nunca resuelve la pregunta de manera clara.
Esa ambigüedad es la decisión correcta. El juego de Gerald no es una película sobre un monstruo en una casa junto al lago. Es una película sobre una mujer que decide si la cosa en el rincón es real, y si importa.
El eclipse solar y lo que hizo el padre de Jessie
Gerald llama a Jessie «Ratón», el apodo que le daba su padre. La palabra desencadena el recuerdo de unas vacaciones familiares durante un eclipse solar. A solas con Jessie, de doce años, interpretada por Chiara Aurelia, su padre, interpretado por Henry Thomas, la convenció de sentarse en su regazo, masturbándose mientras ella miraba el eclipse. Luego la manipuló para que fingiera que la agresión nunca ocurrió.
Esta es la escena por la que la novela se hizo famosa y la escena que se esperaba que la película arruinara. Flanagan no la arruina. La filma a la luz del día, con el eclipse sobre sus cabezas, y mantiene la cámara donde debe estar. La secuencia reencuadra todo lo anterior. El matrimonio infeliz de Jessie, su silencio, su complacencia — la película sostiene que todo eso es un ciclo que ella continuó porque le enseñaron a hacerlo.
Un elenco que hace el trabajo
El reparto de apoyo es pequeño y preciso:
- Chiara Aurelia como la joven Jessie, llamada «Ratón»
- Bruce Greenwood como Gerald Burlingame, el esposo de Jessie
- Carel Struycken como el Hombre de la Luz de la Luna, también acreditado como Raymond Andrew Joubert
- Henry Thomas como Tom, el padre de Jessie
- Kate Siegel como Sally, la madre de Jessie
- Adalyn Jones como Maddie, la hermana de Jessie
- Bryce Harper como James, el hermano de Jessie
Kate Siegel y Henry Thomas tienen el menor tiempo en pantalla y cargan con los golpes más duros. El material familiar es donde El juego de Gerald deja de ser una historia de supervivencia y se convierte en algo más.
De qué trata realmente la película
El eslogan es «Algunos juegos se juegan. Otros se sobreviven». Es una buena frase y un poco engañosa. Los juegos en El juego de Gerald no son el punto. El punto son las décadas de silencio después de ellos.
El guion de Flanagan, escrito con Jeff Howard, mantiene la estructura de King. Lo que queda es un duelo actoral que se convierte en un monólogo, luego en una pieza de memoria, y después en una película de terror otra vez. La duración es de 104 minutos, y no se siente rellenada. La crítica elogió la actuación de Gugino y la dirección de Flanagan en su estreno, y destacó los temas de la película y su tratamiento. Ese elogio fue merecido. Esta no es una película que usa el trauma como decorado. Lo usa como mecanismo.
El terror aquí no es el Hombre de la Luz de Luna. Es el momento en que Jessie se da cuenta de que ha estado esposada a esa cama, de una forma u otra, desde que tenía doce años.
Dónde tropieza la película
No todo funciona. El tramo intermedio, con Jessie sola y deshidratada, a veces explica más de lo necesario. La película confía plenamente en Gugino y confía un poco menos en el público.
La resolución del Hombre de la Luz de Luna es también el hilo más débil. La película lo construye como una amenaza genuina y luego lo deja a medio explicar, lo cual es una decisión defendible pero no del todo satisfactoria. Struycken es genuinamente inquietante en el papel, y la película podría haberlo usado más o haberlo usado menos.
Estas son pequeñas quejas contra una película que no tenía por qué funcionar.
7.7 sobre 10 para una novela que nadie creía que se podía filmar
El juego de Gerald se gana su lugar por la fuerza de una sola actuación y una sola decisión de dirección. Gugino sostiene una película que la mantiene atada a una cama, y Flanagan se niega a apartar la cámara de lo que la historia realmente trata. La escena del eclipse es la prueba. Es silenciosa, está filmada a la luz del día y es lo más aterrador de la película.
La puntuación crítica publicada es de 7.7/10, con un Metacritic de 77/100, y eso se siente correcto. Esta no es una película perfecta. La parte media decae, el Hombre de la Luz de Luna está poco desarrollado, y el final se explica más de lo que debería. Pero es una película que tomó una novela que todos decían que no se podía hacer y la hizo sin titubear.
Puntuación: 7.7 de 10.
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