Netflix canceló Jupiter’s Legacy el mismo año en que se estrenó, y la serie no ofrece muchos argumentos para una segunda temporada. Steven S. DeKnight desarrolló la serie a partir del cómic de 2013–2025 de Mark Millar y Frank Quitely, y DeKnight fue reemplazado como showrunner por Sang Kyu Kim a mitad de la producción. Los ocho episodios llegaron el 7 de mayo de 2021, y quieren ser una épica generacional sobre el poder y la herencia. Se conforman con una preparación lenta que dedica la mayor parte de su duración a explicar una mitología que nunca nos hace sentir.
Tráiler, vía Netflix.
Sheldon Sampson forma un equipo en 1929
La premisa es lo más fuerte que hay aquí. Tras el suicidio de su padre en 1929, desencadenado por el Jueves Negro, el exempresario Sheldon Sampson viaja a una isla inexplorada en el océano Atlántico. Va con su hermano Walter y otras cuatro personas. En esa isla reciben superpoderes. Sheldon entonces crea un equipo de superhéroes llamado Unión de Justicia, y sus ideales rectores —nunca matar a nadie, nunca interferir en asuntos políticos— permanecen intactos a lo largo de casi un siglo de aventuras como el Utopian.
Josh Duhamel interpreta a Sheldon, y la serie lo presenta como el venerado guardián veterano de la actualidad. Ben Daniels es Walter Sampson, también llamado Brainwave. Leslie Bibb es Grace Sampson, o Lady Liberty. El reparto se completa con Andrew Horton como Brandon Sampson, Elena Kampouris como Chloe Sampson, Mike Wade como Fitz Small y Matt Lanter como George Hutchene, también conocido como Skyfox.
Ese es un verdadero elenco, y la premisa tiene una idea real. Un hombre que obtuvo sus poderes durante la Depresión convirtió esos poderes en un rígido código moral. Sus hijos heredaron los poderes pero no el mundo que hacía que el código tuviera sentido.
Como punto de partida, eso es fuerte.
Donde los hijos se quedan cortos
La siguiente generación es donde la serie pone su drama real. Los hijos de Sheldon y sus pares luchan por estar a la altura de sus rígidos ideales y altas expectativas. La sinopsis es directa al respecto: los hijos luchan por estar a la altura de las hazañas legendarias de sus padres.
Brandon, interpretado por Horton, es el hijo que intenta ser como su padre. Chloe, interpretada por Kampouris, es la hija que ha dejado de intentarlo. La serie gira en torno a este conflicto sin llegar a una escena que haga concreto el costo. Se nos dice que las expectativas son aplastantes. Rara vez se nos muestra lo aplastante.
Luego la trama da un giro. Cuando Brandon, el hijo de Sheldon, aparentemente mata a uno de sus mayores enemigos para salvarle la vida a Sheldon, se desata un debate público sobre si esos ideales siguen siendo relevantes. Ese es el motor de la segunda mitad, y es un buen motor. Un superhéroe que rompe la única regla sobre la que su padre construyó todo el equipo debería ser un punto de fractura para todo.
Un debate que en realidad nadie tiene
Aquí es donde Jupiter’s Legacy pierde el control. El debate público sobre los ideales se anuncia más de lo que se dramatiza. La serie nos dice que el mundo discute si la Unión de Justicia sigue importando. No construye el argumento. No vemos los gritos, las facciones, las personas que creen que Sheldon es una reliquia y las que creen que es lo único que sostiene la línea.
Una historia de superhéroes sobre la moral heredada vive o muere según si esa moral se siente cuestionada. En mi lectura, esta se siente como una sinopsis leída en voz alta. La premisa tiene las piezas: un mito fundacional, un padre muerto, un hijo que cruza una línea, un público que quiere una respuesta. La temporada nunca logra que colisionen.
Las etiquetas de misterio y fantasía en los géneros de la serie prometen algo más extraño de lo que entregan los episodios. El origen en la década de 1930, la isla, los poderes: el material original trata todo eso como trasfondo, y la serie sigue ese ejemplo. Lo que el material del presente hace con ello es más delgado de lo que la premisa merece.
Sale DeKnight, entra Kim
DeKnight desarrolló la serie y inicialmente se desempeñó como showrunner. Fue reemplazado por Sang Kyu Kim a mitad de la producción. La fuente registra el traspaso y nada más al respecto, así que el cambio vale la pena señalarlo como un hecho sobre la temporada, no como una explicación de cómo resultó.
Las noticias sobre el reparto se difundieron a lo largo de más de un año antes del estreno. Duhamel, Daniels, Bibb, Kampouris, Horton, Wade y Lanter fueron anunciados en febrero de 2019. Tenika Davis fue reportada en un papel recurrente ese abril. Chase Tang fue reportado como un supervillano ese agosto. Anna Akana fue elegida para un papel recurrente en septiembre de 2020.
Es un largo período de preparación para una primera temporada. Lo que los ocho episodios hacen con él es lo que importa, y la respuesta es que no mucho.
Supercrooks, y el spin-off que nunca llegó
La cancelación vino con una extraña vida posterior. Una continuación en forma de spin-off, una adaptación de acción real del cómic Supercrooks de 2012, fue encargada como serie para estrenarse entre 2021 y 2022. Nunca se produjo hasta diciembre de 2025.
Lo que sí llegó fue Super Crooks, una adaptación anime de Supercrooks ambientada en el mismo universo ficticio que Jupiter’s Legacy, anterior a la serie adicional de acción real. Se estrenó en Netflix en noviembre de 2021.
Así que el universo sobrevivió a la serie que lo lanzó. Es un legado extraño para una serie que no pudo conseguir su propia segunda temporada. Netflix encargó la continuación y nunca la hizo, lo cual es un veredicto propio sobre dónde estaba la franquicia.
Duhamel y Daniels sostienen el centro
El reparto no es el problema. Duhamel tiene el peso adecuado para un hombre que ha tenido razón durante cien años y no puede imaginar estar equivocado. Daniels interpreta a Walter con una quietud que sugiere que algo se contiene, lo cual es la lectura correcta para un personaje llamado Brainwave. Bibb, en mi opinión, recibe menos de lo que la parte merece, y eso se lee como un problema de guion más que de actuación.
La pregunta central también es la correcta. ¿Qué sucede cuando las personas que escribieron las reglas siguen vivas para hacerlas cumplir, y las personas que tienen que vivir bajo esas reglas no las eligieron? Es una pregunta sobre la herencia, sobre la política, sobre las familias. Es una pregunta que una serie de superhéroes puede plantear mejor que casi cualquier otro tipo de serie.
Jupiter’s Legacy la plantea y luego se aleja de ella. En mi opinión, la serie está más interesada en el hecho del debate que en el debate en sí.
El veredicto sobre Jupiter’s Legacy
La serie recibió críticas mixtas en su estreno, y la puntuación crítica publicada se sitúa en 4,5/10, con una puntuación de Metacritic de 45/100. Ese es el barrio correcto. Esto no es un desastre. Es un desperdicio.
El desperdicio es específico. Una gran premisa, un elenco sólido, una pregunta moral genuina, y una temporada que nunca encuentra la escena donde algo de eso cueste algo. La mejor idea del programa —que el código de Sheldon es tanto su don como su jaula— se enuncia en la sinopsis y, en mi opinión, nunca se dramatiza en los episodios. El asesinato del hijo debería ser el momento en que todo se abre. Se presenta como un punto de la trama.
Existe una versión de Jupiter’s Legacy que es un gran programa. Puedes ver su contorno en la premisa. La versión que hizo Netflix es un piloto de ese programa, estirado a ocho episodios, y luego cancelado antes de que pudiera convertirse en algo.
Datos clave – Fecha de estreno: 7 de mayo de 2021 – Cadena: Netflix – Temporada: 1 – Episodios: 8 – Desarrollado por: Steven S. DeKnight – Reemplazo de showrunner: Sang Kyu Kim – Basado en: el cómic de 2013–2025 de Mark Millar y Frank Quitely – Puntuación: 4,5/10 – Metacritic: 45/100 – Estado: cancelado tras una temporada
En mi opinión, la cancelación no es el hecho más interesante sobre Jupiter’s Legacy. Los programas se cancelan. Lo que importa es que este tenía una pregunta real en su centro y no pudo responderla ni siquiera discutir sobre ella en voz alta. El universo derivado siguió adelante sin él, y eso se siente correcto. El programa fue una preparación para algo que nunca llegó. 4,5 de 10.
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