Lady Tabares vendía rosas en las calles de Medellín, dormía a la intemperie cuando era niña y salió de esa vida para protagonizar una película. Ese es el primer acto de Lady, la vendedora de rosas, la telenovela de RCN que tuvo una sola temporada de 78 episodios, del 16 de junio al 1 de octubre de 2015. Es también el planteamiento de la parte de su historia ante la que la mayoría de los dramas retrocedería: la fama se fue, el barrio se quedó y llegó la condena.
La serie está construida sobre la vida de una mujer real, y no finge lo contrario. Teleset la produjo para Sony Pictures Television y RCN Televisión, y la serie sigue a Lady Tabares desde la infancia hasta la adultez. Natalia Reyes la interpreta de adulta; Michell Orozco la interpreta de niña.
Mendigar en las calles de Medellín
La serie abre en el terreno más pobre y más azotado por el crimen de Medellín. Lady crece durmiendo en las calles y mendigando antes de ser enviada a un orfanato. Lo deja tras reunirse con su familia y, en su adolescencia, vuelve al único oficio que conoce: vender rosas.
Luego llega el giro. Un vuelco del destino la pone en La vendedora de rosas, la película que ganó premios en festivales internacionales y la convirtió en estrella. La serie trata ese ascenso como real pero breve. La fama que llega fácil, sostiene, se va igual de fácil.
Al final de ese arco, Lady está de vuelta en su antiguo barrio, vendiendo rosas otra vez. La serie no escenifica esto como una moraleja sobre una promesa desperdiciada. Lo presenta como un hecho de su vida, y la planitud de eso es el punto.
Natalia Reyes y Michell Orozco se reparten el papel protagónico
Majida Issa interpreta a Fátima Tabares, Ernesto Benjumea es Marco García y Yuri Vargas interpreta a Yurani Bueno Restrepo, con María José Vargas como la joven Yurani. Carlos Mariño es Albeiro Bueno. Fabio Restrepo interpreta a Don Élmer Candamil. Brian Moreno es Alex Candamil, Juan Pablo Barragán es Arturo «el Mono», Aura Helena Prada es Hermana Ángela y Viña Machado es Brigit Restrepo.
Esos son muchos nombres, y la serie necesita a la mayoría de ellos. Una telenovela que abarca la infancia y la edad adulta vive o muere según si las mitades joven y adulta de su elenco pueden sostener al mismo personaje. Lady, la vendedora de rosas divide el papel de su protagonista entre Reyes y Orozco, y hace lo mismo con Yurani.
| Personaje | Actor adulto | Actor infantil |
|---|---|---|
| Lady Tabares | Natalia Reyes | Michell Orozco |
| Yurani Bueno Restrepo | Yuri Vargas | María José Vargas |
Veintiséis años, trece cumplidos
Lo peor llega tarde. Lady es sentenciada a 26 años de prisión por estar involucrada en la muerte de un hombre. Protestó su inocencia y de todos modos fue obligada a cumplir la condena.
En su interior, la serie abarca 13 años. Ella mantiene una relación con sus hijos solo por teléfono. Su condición física y psicológica se describe como inestable a lo largo de toda la historia.
Ese es un largo tramo de tiempo en pantalla con un teléfono como objeto principal, y es donde la serie muestra su mayor disciplina.
Una temporada, 78 episodios
La serie tiene una puntuación de audiencia de 7.7 sobre 10 en TMDB, basada en 1,491 votos. Es una cifra sólida, no notable, y se ubica más o menos donde está la serie misma.
| Medida | Cifra |
|---|---|
| Temporadas | 1 |
| Episodios | 78 |
| Primera emisión | 16 de junio de 2015 |
| Última emisión | 1 de octubre de 2015 |
| Puntuación de la audiencia en TMDB | 7,7/10 (1.491 votos) |
Una temporada, 78 episodios, cuatro meses al aire. RCN no la extendió, y la historia no necesitaba extenderse. La vida de Lady Tabares tiene un comienzo, un ascenso, una caída y un largo intermedio, y la serie pasa la mayor parte del tiempo en el intermedio.
Lo que la serie se niega a suavizar
Lady, la vendedora de rosas es un drama sobre una mujer que obtuvo exactamente lo que quería y luego lo perdió, y se niega a hacer glamorosa esa pérdida. Los primeros episodios funcionan con el mismo motor que cualquier telenovela: pobreza, familia, un golpe de suerte. Los últimos funcionan con algo más duro. Trece años de llamadas telefónicas a tus hijos no son un giro argumental. Son una condena, y la serie lo trata como tal.
La puntuación de 7,7 es justa. La serie no es un hito de la televisión colombiana, y no intenta serlo. Lo que hace es tomar una vida que ya se lee como una película —una vendedora de rosas sacada de la calle y convertida en estrella de cine— y negarse a detener la historia en los premios. La mayoría de las series sobre la fama terminan en la cima. Esta sigue bajando por el otro lado, a través del regreso a la esquina y hasta la prisión, y no suaviza nada de eso.
Donde tropieza es en el intermedio. Setenta y ocho episodios son mucho espacio, y una historia de vida con un ascenso claro y una caída clara no siempre lo llena. El elenco de reparto —Fátima, Marco, Yurani, la familia Candamil— sostiene tramos que el arco central no puede. Ese es el costo del formato, y es real.
La parte que vale la pena ver es el último tercio. La disposición de la serie a detenerse en los 13 años de prisión de Lady Tabares, su protesta de inocencia y el teléfono como su única línea con sus hijos es lo que la separa de la típica biografía de ascenso y caída. No te pide que sientas lástima por ella. Te pide que sigas mirando, y se lo gana.
7,7 de 10.
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