Oblivion de Joseph Kosinski se abre en una versión de la Tierra que ya ha perdido. La Luna ha desaparecido, destruida por una fuerza alienígena llamada los Scavengers en 2017, y el planeta debajo es una ruina de polvo y restos. Tom Cruise interpreta a Jack Harper, un reparador de drones estacionado en la superficie con su compañera de comunicaciones Victoria, interpretada por Andrea Riseborough. Están a dos semanas de partir hacia una colonia humana en Titán. La película dura 124 minutos y quiere ser una meditación sobre la memoria y el amor. En su mayor parte, se conforma con ser una caja de rompecabezas muy atractiva que se queda sin ideas antes de quedarse sin metraje.
Tráiler, vía Universal Pictures.
Las Hydro Rigs y el Tet
Oblivion construye su mundo con verdadera confianza. Jack y Victoria viven en una torre elegante sobre las nubes, supervisando las hydro rigs que convierten el agua de mar en energía de fusión para el Tet, la última nave de colonia humana que queda en órbita. Sus recuerdos han sido borrados por razones de seguridad. Jack todavía sueña con una mujer que no puede ubicar. También guarda un secreto: un valle oculto con una cabaña junto al lago, donde colecciona reliquias del viejo mundo.
Esa tensión —el hombre que sigue órdenes mientras construye en silencio una vida que las órdenes prohíben— es lo mejor de la película. Cruise la interpreta con una quietud que funciona. Aquí no hace el Cruise de héroe de acción. Hace el Cruise solitario, ligeramente roto, y la película mejora por ello.
Entonces un módulo de la NASA se estrella, llevando a cinco humanos en animación suspendida. Llegan los drones y matan a cuatro de ellos. Jack salva al quinto: Julia, interpretada por Olga Kurylenko, la mujer de sus sueños. Ha estado en estasis desde 2017.
Malcolm Beech y el Raven Rock Mountain Complex
El segundo acto de la película pertenece a Morgan Freeman. Interpreta a Malcolm Beech, un soldado veterano y líder de los sobrevivientes humanos. El giro es que los Scavengers no son alienígenas. Son personas. Beech y su comunidad han estado luchando contra el Tet, no al revés.
Freeman aporta peso a un papel que está subdesarrollado. El problema es que su llegada señala el momento en que Oblivion deja de ser una pieza de ambiente y comienza a ser un thriller de conspiración, y en opinión de este periódico la conspiración no es tan interesante como el ambiente.
Jack y Julia son capturados y llevados al Complejo Montañoso Raven Rock. Beech necesita que Jack reprograme un dron capturado para lanzar una bomba nuclear. La película luego revela que Jack es un clon —uno de muchos— creado por el Tet a partir del comandante original de una misión a Titán. Victoria también es un clon, de la copiloto británica de esa misión. El Tet copió la apariencia de Sally, la directora de la misión, para servir como su representación visual y auditiva. Melissa Leo interpreta a ambas.
Aquí es donde la película debería profundizar. En cambio, explica. Las revelaciones llegan en orden, una tras otra, y para este periódico cada una aplana el misterio en lugar de expandirlo. Para cuando Jack conoce otra versión de sí mismo —Tech 52—, la película se ha convertido, en nuestra opinión, en una lista de verificación.
Lo que se le da al elenco
El elenco es fuerte sobre el papel. La ejecución es desigual.
- Tom Cruise como Jack Harper, Tech 49 y luego Tech 52
- Morgan Freeman como Malcolm Beech, líder de los carroñeros
- Olga Kurylenko como Julia Rusakova Harper, esposa de Jack y miembro de la tripulación de Odyssey
- Andrea Riseborough como Victoria «Vika» Olsen, compañera de comunicaciones de Jack
- Nikolaj Coster-Waldau como el sargento Sykes, comandante militar de Beech
- Melissa Leo como el Tet y como Sally
- Zoë Bell como Kara, una soldado carroñera
A Kurylenko se le da poco que hacer más allá de ser el objeto de los sueños de Jack y el detonante de su despertar. A Riseborough le va mejor. Victoria es el personaje más interesante de la película: un clon de la copiloto del Tet, interpretada con una compostura frágil que hace que el destino del personaje sea genuinamente triste. Coster-Waldau es desaprovechado como Sykes, un escéptico que existe para desconfiar de Jack y luego dejar de desconfiar de él.
Una historia de amor sepultada bajo el hardware
El material de origen describe la película como una historia de amor, y dice que está ambientada en 2077 en una Tierra postapocalíptica devastada por una guerra alienígena. La historia de amor está ahí. Solo que está sepultada bajo drones, plataformas hidráulicas y una trama que se interrumpe a sí misma para explicar su propia maquinaria.
La película rinde homenaje a la ciencia ficción de los años setenta, y eso se siente en el diseño: las superficies blancas y limpias, los interruptores analógicos, los amplios paisajes vacíos. Luce extraordinaria. El problema es que luce extraordinaria de una manera que mantiene al público a distancia. El valle, la cabaña, las reliquias: ese es el núcleo emocional de la película, y también son las partes que más se sienten como decorado.
Kurylenko se preparó para su papel viendo videos de entrenamiento de astronautas y películas clásicas de ciencia ficción y romance, incluidas Solaris, Notorious y Casablanca. «La historia —tanto en Solaris como en Oblivion— trata sobre el espacio y la memoria», dijo. Esa es la película que Oblivion quiere ser. No es esa película.
La banda sonora
Oblivion se estrenó en Buenos Aires el 26 de marzo de 2013, y Universal la lanzó en los cines el 19 de abril. Recaudó 286 millones de dólares en todo el mundo con un presupuesto de producción de 120 millones. La recepción crítica fue mixta, y ese es el veredicto correcto.
La película no es un fracaso. Es un casi acierto con una visión real detrás. Kosinski puede construir un mundo. Puede componer un plano. Puede conseguir de Cruise una actuación que sugiere a un hombre que ha estado solo demasiado tiempo. Lo que no puede hacer —o lo que el guion de Karl Gajdusek y Michael deBruyn no puede hacer— es lograr que las respuestas sean tan convincentes como las preguntas.
Este diario sostiene que la mejor ciencia ficción confía en que su público pueda convivir con la incertidumbre. Oblivion no lo hace. Explica, y luego explica otra vez. Para el acto final, cuando el Tet es destruido y Tech 52 busca a Julia, la película ha, a nuestro juicio, agotado su misterio y no le queda nada más que la resolución.
Vale la pena verla por el diseño, el clima y Riseborough. No vale la pena verla por la historia que cuenta.
5,5 de 10
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