La televisión colombiana nunca había visto algo igual a Beatriz Pinzón Solano cuando entró a las oficinas de Eco Moda en octubre de 1999. Era una economista brillante con una maestría en finanzas, y tenía exactamente un defecto según la serie que llevaba su nombre: era fea. Yo soy Betty, la fea convirtió esa premisa en 335 episodios a lo largo de una sola temporada en RCN, y al hacerlo cambió de qué podía tratar una telenovela.
Fernando Gaitán construyó a Betty alrededor de una protagonista poco probable
La apuesta central del creador era estructural. Yo soy Betty, la fea se centra en un personaje poco atractivo en lugar de uno típicamente atractivo, y esa inversión es el motor de todo lo que sigue. Ana María Orozco interpreta a Beatriz Pinzón Solano, la protagonista. Jorge Enrique Abello interpreta a Don Armando, el playboy rico, apuesto e incompetente cuya historia avanza en la dirección opuesta.
La serie es esencialmente una comedia de Cenicienta sobre el ascenso de la pobre y fea Betty y la caída del rico y apuesto Armando. Armando asume como presidente de Eco Moda, un famoso fabricante de ropa, con Mario Calderón como su nuevo vicepresidente. Su plan para obtener una ganancia enorme está condenado por matemáticas defectuosas. Betty, su secretaria y una genio de la economía, está enamorada de él a pesar de su compromiso con Marcela Valencia, y ella lo ayuda a engañar a la junta directiva mientras él pierde dinero y arrastra a la empresa hacia la ruina.
Esa es una columna vertebral extraña para un romance. La devoción de la heroína se gasta en ayudar al hombre que ama a engañar a la junta directiva.
Una historia contada en tres movimientos
Yo soy Betty, la fea se desarrolla en tres movimientos distintos, y cada uno cambia qué tipo de serie estás viendo.
- Movimiento uno: la destrucción tonta de Eco Moda por parte de Armando, con Betty como su cómplice.
- Movimiento dos: la huida de Betty de la desgracia, y su nuevo trabajo temporal en Cartagena, donde experimenta una transformación emocional y física.
- Movimiento tres: el regreso de Betty a Eco Moda, donde es instalada como la nueva CEO.
El tramo de Cartagena es el gozne. Es donde la serie deja de ser una comedia laboral sobre un mal jefe y empieza a ser algo más cercano a un verdadero segundo acto para su protagonista. La sinopsis promete que la vida le dará una segunda oportunidad para demostrar que puede convertirse en la mujer más deseada y amada del mundo. La serie se gana esa promesa haciendo que ella se vaya primero.
El elenco alrededor de Orozco
El conjunto le da a la maquinaria algo contra lo que empujar. Natalia Ramírez interpreta a Marcela Valencia, la prometida. Luis Mesa interpreta a Daniel Valencia. Scarlet Ortiz interpreta a Alejandra Zingg, Ricardo Vélez interpreta a Mario Calderón y Mario Duarte interpreta a Nicólas Mora. Julián Arango interpreta a Hugo Lombardi, Kepa Amuchastegui interpreta a Roberto Mendoza y Talú Quintero interpreta a Margarita Sáenz de Mendoza. Jorge Herrera interpreta a Don Hermes y Adriana Franco interpreta a Julia Solano Galindo de Pinzón.
| Personaje | Actor | Función en la historia |
|---|---|---|
| Beatriz Pinzón Solano | Ana María Orozco | Economista y secretaria que ama a Armando |
| Don Armando Mendoza | Jorge Enrique Abello | Presidente que arruina Eco Moda |
| Marcela Valencia | Natalia Ramírez | La prometida de Armando |
| Mario Calderón | Ricardo Vélez | Vicepresidente y cómplice |
Dos cosas ocupan el centro de la mesa: la mujer con la maestría y el hombre con la aritmética defectuosa. El resto del elenco orbita ese desequilibrio.
Por qué la fórmula viajó
Yo soy Betty, la fea es la primera telenovela que ha sido adaptada en todo el mundo. Ese hecho no es una trivialidad. Es la evidencia más clara de que el programa encontró algo portátil.
El atractivo de la historia para el público global se ha atribuido a que gira en torno a la vida de un personaje poco atractivo en lugar de la de un personaje atractivo típico. Esa explicación es correcta hasta cierto punto, pero subestima el oficio. Muchos programas han construido un protagonista poco convencional y no han llegado a ninguna parte. Lo que hace Yo soy Betty, la fea es vincular la apariencia de Betty con una competencia profesional concreta —la maestría, la economía, la destreza con los números— y luego dejar que la trama dependa de si alguien a su alrededor lo nota.
El programa también entiende que Armando no es un premio. Está comprometido con Marcela. Miente a su junta. Pierde el dinero de la empresa. El amor de Betty por él es el hilo más inquietante del programa, y la serie no finge lo contrario. Simplemente la deja marcharse, reconstruirse en Cartagena y volver como la persona que dirige el lugar.
Donde el programa tropieza
La duración es el costo. Una temporada de 335 episodios, emitida del 25 de octubre de 1999 al 6 de febrero de 2001, implica una gran cantidad de repetición. El tramo central del engaño de Eco Moda pone a prueba la paciencia del espectador. El ritmo decae. La serie exige más horas de las que su historia central puede sostener cómodamente.
La transformación en Cartagena también plantea la pregunta más antigua de la serie. El brillo de Betty nunca estuvo en disputa. Su apariencia era el defecto que la premisa nombraba. Cuando la serie resuelve ese defecto cambiando su aspecto, se acerca a la misma lógica de la que se burló durante toda su emisión. El final es más complicado que un cambio de imagen, porque ella regresa como CEO en lugar de como novia, pero la tensión nunca desaparece del todo.
El veredicto sobre Yo soy Betty, la fea
La puntuación crítica publicada para Yo soy Betty, la fea es de 8,4 sobre 10, extraída de una puntuación de audiencia de TMDB sobre 3.589 votos. Ese número está bien situado. Esta es una obra fundacional de la televisión colombiana que se ganó su alcance global mediante una premisa que nadie más había intentado, y se mantiene a pesar de un número de episodios extenuante y un tercer acto que coquetea con el estándar de belleza que se propuso cuestionar.
Lo que más importa es la arquitectura. Gaitán construyó un romance en el que la competencia de la heroína es la trama y su apariencia es el obstáculo, y luego dejó que el hombre fuera quien cayera: el propio encuadre de ascenso y caída de la fuente. Las adaptaciones que siguieron tomaron el concepto. Pocas tomaron la disciplina. La segunda oportunidad de Betty funciona porque la serie hace que se la gane en Cartagena antes de entregarle la empresa.
8,4 de 10
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