FX’s Tyrant buscaba ser un drama tenso y de compleja carga moral sobre una familia estadounidense arrastrada a la política de una nación ficticia de Medio Oriente. En cambio, se convirtió en un programa que constantemente se explicaba a sí mismo y no podía decidir si quería ser un thriller o una telenovela familiar. El resultado es una serie que ocasionalmente encuentra verdadera tensión pero que pasa demasiado tiempo hablando de ella.
La premisa es simple y sólida. Bassam «Barry» Al Fayeed, el hijo menor de un gobernante dictatorial, ha pasado 20 años en el exilio como pediatra en los Estados Unidos. Regresa a su país natal, Abuddin, para la boda de su sobrino, acompañado por su esposa Molly, su hijo Sammy y su hija Leila. Dentro de horas, su padre muere en medio de una creciente revolución, y Barry se encuentra intentando guiar a su despiadado hermano mayor Jamal hacia una resolución pacífica.
Trailer, vía FX Networks.
La Familia en el Centro
Adam Rayner interpreta a Barry como un hombre que ha construido una vida tranquila solo para verla hecha añicos. Jennifer Finnigan interpreta a Molly, su esposa, como el pilar de la familia, desesperada por mantener a sus hijos a salvo en un país que apenas entiende. Moran Atias interpreta a Leila, la hija adolescente que se convierte en un punto focal de la fricción cultural de la historia. Los actores más jóvenes, Noah Silver como Sammy y Anne Winters como Emma, completan una familia que se siente real incluso cuando la trama se estira a su alrededor.
Waleed Elgadi interpreta a Walid Rashid, el líder revolucionario que impulsa gran parte del conflicto. Caroline Boulton interpreta a CHB, una periodista, un observadora occidental que proporciona una lente para el público. El elenco es sólido en general, y la química entre Rayner y Finnigan sostiene escenas que de otro modo se sienten delgadas.
Jamal y la Política que Impulsa el Programa
Ashraf Barhom interpreta a Jamal, el hermano mayor de Barry y el nuevo presidente de Abuddin. Jamal es una figura cruel e impredecible, y el programa se apoya en él para crear tensión. El problema es que Jamal a menudo es más caricaturesco que aterrador. Sus amenazas son exageradas, y su crueldad se siente menos como un cálculo político que como un tic.
El programa quiere explorar las concesiones morales necesarias para sobrevivir en una dictadura, pero se repliega constantemente de las preguntas difíciles. La renuencia de Barry a involucrarse con el poder de su familia es comprensible, pero el programa rara vez le permite actuar sobre esos sentimientos. En cambio, lo atrapa en un ciclo de reuniones, negociaciones y traiciones que resultan repetitivas.
Tres Temporadas, Dos Demasiadas
Tirano se emitió durante tres temporadas, con FX renovándolo para una segunda y tercera temporada después de cada estreno. La primera temporada, con 10 episodios, estableció el conflicto central. La segunda temporada, también con 10 episodios, intentó profundizarlo. La tercera temporada, con 12 episodios, extendió la historia más allá de su punto final natural.
El ritmo se ve afectado en las temporadas posteriores. Episodios que podrían haberse acortado a ocho o nueve se alargan, con conversaciones de relleno y flashbacks que no hacen avanzar la trama. La fortaleza del programa es su capacidad para crear una atmósfera claustrofóbica, pero esa atmósfera se ve socavada por la necesidad de rellenar su duración.
Comparación de las Temporadas
| Temporada | Episodios | Fecha de Estreno | Fecha de Finalización |
|---|---|---|---|
| 1 | 10 | 24 de junio de 2014 | 26 de agosto de 2014 |
| 2 | 10 | 16 de junio de 2015 | 1 de septiembre de 2015. |
| 3 | 12 | 6 de julio de 2016. | 7 de septiembre de 2016. |
La primera temporada es la más ajustada. Presenta a Barry, Jamal y la revolución con una sensación de urgencia que atrapa. La segunda temporada pierde parte de esa urgencia, dedicando más tiempo a la historia de los personajes que a la crisis política en cuestión. La tercera temporada es la más débil, con episodios que parecen relleno antes de la inevitable cancelación.
Lo que Funciona y Lo que No
Los mejores momentos de la serie llegan cuando confía en su propia premisa. Una escena en la que Barry intenta proteger a su familia de una repentina redada, o una conversación entre Jamal y Walid Rashid donde se exponen las apuestas, impactan con real peso. Esos momentos son raros, pero son suficientes para justificar la existencia de la serie.
Lo que no funciona es la insistencia de la serie en explicar todo. Los personajes frecuentemente hablan sobre sus sentimientos y motivaciones de maneras que socavan la tensión que acaban de establecer. La serie también tiene dificultades con su tono, oscilando entre un realismo sombrío y el melodrama. Una escena que debería ser escalofriante se vuelve absurda porque la escritura no puede comprometerse con sus propias apuestas.
El Veredicto sobre Tyrant
Tyrant es una serie con una buena idea y una ejecución débil. Es digna de verse, a veces convincente, pero en última instancia olvidable. El elenco es capaz, la premisa es aguda y la construcción del mundo es ambiciosa, pero la escritura nunca logra alcanzar sus ambiciones.
La temporada final de la serie se sintió como una carrera apresurada para cerrar hilos que habían quedado colgando durante demasiado tiempo. El anuncio de cancelación del 7 de septiembre de 2016, fue un alivio para cualquiera que había estado siguiendo la serie durante todo su recorrido.
Un 5.4 sobre 10 es una puntuación justa para una serie que nunca alcanzó todo su potencial. Es una serie que merece crédito por intentar algo ambicioso, pero que no logra cumplir con esa ambición.
Recibe El Cuaderno.
Las mejores historias del día y cada veredicto nuevo, en español claro, en tu correo a las siete. Un correo al día, nada más.





