El internet tiene un nuevo término favorito de terror, y proviene directamente de los pasillos de Backrooms. La película, ahora disponible en HBO Max, sigue a Chiwetel Ejiofor y Renate Reinsve a través de espacios de oficinas iluminados con luz fluorescente que desafían la física y la lógica, funcionando como manifestaciones oníricas de la mente. Los espacios son tan inquietantes que los críticos han comenzado a llamarlos lo que son: liminales.
Los espacios liminales se encuentran entre categorías. No están aquí ni allá, ni son seguros ni peligrosos, y esa ambigüedad es el quid de la cuestión. Un YouTuber convertido en director llamado Kane Parsons construyó su carrera en esta tensión, y su trabajo generó comparaciones con David Lynch y Stanley Kubrick, directores que dominaron el género décadas antes.
Ahora, ha surgido una nueva lista, catalogando los espacios liminales más espeluznantes de la historia del cine. La lista abarca clásicos como The Shining y Twin Peaks junto con rarezas menos conocidas como Relaxer. Aquí está el desglose:
- Stalker — La Zona de Andrei Tarkovsky es un páramo surrealista acordonado por el gobierno, donde coexisten habitaciones que conceden deseos y debates filosóficos en una realidad descolorida y embarrada.
- Twin Peaks — La Sala Roja, también conocida como la Sala de Espera o el Black Lodge, con su piso de chevrons y lujosas cortinas, es un portal a otras dimensiones, explicado por nadie.
- Annihilation — El Shimmer de Alex Garland es una zona de cuarentena llena de plantas mutantes y animales depredadores, un viaje psicológico que termina con un aterrador espejo.
- I’m Thinking of Ending Things — La película de Charlie Kaufman sobre una relación fracturada, con lógica onírica, es como Meet the Parents conoce a Stalker.
- The Shining — El hotel de Stanley Kubrick es un mosaico de purgatorios, desde la habitación 237 hasta el laberinto de setos, formando lo que puede ser la película más aterradora de la historia.
- The Truman Show — El personaje de Jim Carrey vive en una prisión de televisión en vivo hasta que camina por la puerta hacia la libertad, cuestionando la naturaleza de la realidad misma.
- Relaxer — Joel Potrykus encierra a su protagonista Abbie en un sofá durante tanto tiempo que se fusiona con los muebles, bebiendo soda y sudor mientras el Y2K ocurre fuera.
- Vivarium — Jesse Eisenberg e Imogen Poots protagonizan una película sobre una pareja atrapada en un desarrollo de viviendas suburbanas que se niega a dejarlos ir.
La lista es una mezcla extraña, y ese es su encanto. Combina el meticuloso horror de Kubrick con una película sobre un hombre que se une a un sofá. La comparación entre Backrooms y estos clásicos es justa. Todos ellos comparten la misma cualidad: son lugares que se sienten mal, donde las reglas cambian a mitad de escena y el espectador se queda preguntándose qué es exactamente lo que se está mostrando.
«No cuestionen el porqué, solo observen e inmersos en las sensaciones irreales.»
Esa línea aplica a cada entrada. La lista es una celebración de la incomodidad, y argumenta que el mejor horror no es el susto repentino sino la inquietud persistente. Backrooms acuñó el término «espacio liminal», pero el cine ha estado usando la idea durante generaciones. La lista es un recordatorio de que los lugares más perturbadores son aquellos que se niegan a asentarse.
Fuente: “‘Backrooms,’ ‘The Shining’ y Más Allá: Los Espacios Liminales Más Espeluznantes en las Películas,” Decider.
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