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Pugh y Lee sostienen el peso del atrevido Remake de ‘East of Eden’ de netflix)

Florence Pugh y Hoon Lee protagonizan la adaptación de Netflix de 'East of Eden', una audaz retransmisión de la novela clásica de Steinbeck.

Por mitch·10 min de lectura
A woman walks down a dusty California road beside a man, with golden sunlight streaming across the landscape.

East of Eden de Netflix es un ambicioso intento de adaptar un clásico, y en gran medida tiene éxito. Zoe Kazan, la actriz y escritora detrás de la serie, ha tomado la extensa saga familiar de John Steinbeck y la ha transformado en una serie limitada de siete episodios. El resultado es una adaptación audaz, a veces desigual, que pone a dos personajes en el centro de la escena: Cathy Ames, interpretada por Florence Pugh, y Lee, interpretado por Hoon Lee.

La serie no es una narración directa. Comienza con Cathy, no con los hermanos Trask que sirven de eje en la novela. Esa elección es deliberada. Kazan quiere hacer de Cathy el motor de la historia, y la empareja con Lee, el cocinero chino-estadounidense cuyo papel en el libro a menudo se reduce a un personaje secundario. La serie es fiel a Steinbeck, pero reorganiza el enfoque. Ese es el punto.

Cathy de Pugh, entre ardores y fríos

Pugh fue nominada al Oscar a finales de los veinte por su trabajo en Pequeñas mujeres de Greta Gerwig. Desde entonces, ha pasado varios años sin un papel que coincida con sus talentos. Involucrarse con la maquinaria de Marvel tiende a hacer eso con un actor joven. Pero Pugh siempre ha hecho su mejor trabajo en televisión, más notablemente en la adaptación de 2018 de La pequeña tamborilera de John le Carré de Park Chan-Wook.

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En East of Eden, Pugh también es productora ejecutiva además de actuar. Obtiene un personaje que evoluciona a lo largo de décadas, desde una adolescente golpeada hasta una esposa reacia hasta una hábil prostituta hasta una endurecida madame. Esa versatilidad le sienta bien. Al verla, está claro por qué regresó a la pantalla pequeña.

Cathy llega a Connecticut como una adolescente golpeada y ensangrentada, apareciendo en la puerta de los medios hermanos Adam Trask y Charles Trask. Su padre, Cyrus Trask, los ha enfrentado desde el nacimiento, moldeando a Adam en un soldado y a Charles en un agricultor a pesar de los instintos naturales de cada niño. Los Trask ya están cargando con la herencia emocional que pasarán a la siguiente generación. Pero los vemos primero a través de los ojos de Cathy, que brillan con una inteligencia animal incluso a través de un mosaico de moretones y costras.

Adam es simple y confiado. Es un blanco fácil para una mujer desesperada que busca una tabla de salvación. Charles es astuto y perspicaz, una amenaza y quizás un espíritu afín. Pugh es fantástica en estos primeros episodios, estableciendo a Cathy como una especie de psicópata en el sentido clínico — una criatura de instinto que trata cualquier amenaza a su autonomía, desde el castigo parental hasta el abuso en toda regla, como un ataque letal a ser devuelto con interés. Su actuación recuerda a la alienígena voraz de Scarlett Johansson en la película de 2013, Under the Skin: Cathy actúa menos por malicia que por una esencia innata e inmutable.

Cuando ella compara su matrimonio con algo que “se puede deshacer, como un nudo mal hecho”, entendemos cuán hostil es a cualquier tipo de restricción, legal o de otra índole. Abandonar a sus gemelos recién nacidos es menos simpático, pero en una época diferente, Cathy tendría opciones más allá de una domesticidad que nunca le sentó bien.

Kazan Explains the Monster

Steinbeck creía que los monstruos nacían de padres humanos. Kazan parece estar en desacuerdo. Ella exagera el poder explicativo de un incidente de la infancia de Cathy, sugiriendo que los monstruos se hacen, no se nacen. La historia de origen ayuda a explicar por qué Cathy sufre y se aísla en sus años posteriores, cuando dirige un burdel en Salinas. Pero también suaviza el filo de su caracterización temprana y les da a los espectadores una razón para sentir pena por ella.

Kazan ha dicho que originalmente pretendía que East of Eden durara ocho episodios. Es palpable cierta compresión en los siete producidos finalmente. Otra medida de reducción de costos trasladó la producción a Nueva Zelanda, lo cual es una pena para una historia tan arraigada en la geografía de California. El director de fotografía, Stuart Dryburgh, obtiene vistas impresionantes y bañadas por el sol de las colinas onduladas de las islas.

Lee’s Slow Burn

Lee es la otra mitad del corazón palpitante. Es un alma educada y empática que observa a la sociedad desde sus márgenes. Nacido en Estados Unidos de ferroviarios, habla con un dialecto espeso y acentuado alrededor de extraños racistas que esperan que lo haga. Su papel emerge más gradualmente que el de Cathy, y es ahí donde se nota la irregularidad del programa.

La serie no dedica mucho tiempo a Charles Trask, ni a las versiones adolescentes de los hijos de la pareja, Cal y Aaron. No llegamos a conocer a Charles lo suficiente para que su teoría de que “el igual reconoce al igual” en Cathy resuene. Tampoco tenemos mucho tiempo con Cal y Aaron para profundizar en ellos más allá de ser portadores del equipaje de sus ancestros.

Pero está claro lo que Kazan quiso hacer espacio para. El adentramiento de Cathy con, y eventual suplantación de, la dueña de un burdel, Faye, obtiene un episodio entero. También lo hace un interludio extendido con Lee, coescrito por el novelista Alexander Chee, el único episodio en el que Kazan no tiene crédito exclusivo de guion.

El Elenco Sostiene el Peso

El elenco de apoyo es sólido en general. Christopher Abbott interpreta a Adam Trask, y Mike Faist interpreta a Charles Trask. Tracy Letts interpreta a Cyrus Trask, el padre obsesionado con moldear a sus hijos en un soldado y un granjero. Martha Plimpton interpreta a Faye, la dueña de un burdel a quien Cathy suplantará. Joseph Zada interpreta a Cal, y Joe Anders interpreta a Aaron.

Abbott y Faist tienen ambos una presencia mínima una vez que los recién casados Adam y Cathy se dirigen al norte de California. Incluso antes de eso, no llegamos a conocer a Charles lo suficiente para que su teoría de que “el igual reconoce al igual” en Cathy resuene. Tampoco tenemos mucho tiempo con las versiones adolescentes de los hijos de la pareja, Cal y Aaron, para profundizar en ellos más allá de ser portadores del equipaje de sus ancestros.

Lo Que la Serie Logra Hacer Bien

La serie es fiel a Steinbeck, posiblemente incluso más que la película de 1955 dirigida por el abuelo de Kazan, Elia, que se centró en la fase final de la épica multigeneracional. Esta serie aborda todo el asunto. La producción es exuberante, y el elenco es estelar.

El énfasis de la serie en Cathy y Lee no es siempre consistente. La ferocidad de Cathy se diluye por su historia de origen. La profundidad de Lee tarda en emerger. Pero juntos, hacen un caso para traer el relato de Steinbeck sobre el libre albedrío, el pecado original y la tragedia cíclica al siglo XXI.

Los Intercambios

La serie comprime la historia y pierde algunos personajes en el camino. Charles Trask permanece como una figura menor a lo largo de todo, y los adolescentes Cal y Aaron nunca llegan a definirse por completo. Ese es un precio justo a pagar por la atención que Kazan presta a Cathy y Lee, pero eso significa que el conflicto central de la serie —la rivalidad entre los hermanos Trask— nunca alcanza el peso que tiene en la novela.

La serie también sacrifica autenticidad por practicidad. Filmación en Nueva Zelanda en lugar de California ahorra dinero, pero le cuesta a la historia su identidad geográfica. Las colinas onduladas de las islas sustituyen al Valle de Salinas, y el director de fotografía Stuart Dryburgh las hace lucir hermosas, pero la sustitución es notable para cualquiera familiarizado con los escenarios de la novela.

El veredicto sobre Cathy y Lee

Pugh es la destacada de la serie. Su Cathy es una fuerza de la naturaleza, cambiando de víctima a depredadora con una facilidad aterradora. Es calculadora, cruel y magnética a la vez, y Pugh hace que cada etapa de esa transformación se sienta merecida. Los primeros episodios son los más fuertes, donde la inteligencia animal de Cathy brilla a través de sus moretones y su posición cambia rápidamente. Más tarde, cuando la historia de origen comienza, la interpretación se suaviza ligeramente, pero Pugh aún encuentra formas de mantener a Cathy inquietante incluso cuando el público comienza a entenderla.

Lee es una presencia más silenciosa, pero ancla el centro moral de la serie. Es un observador educado de la sociedad desde fuera, y su habla pidgina alrededor de extraños racistas proporciona a la serie un raro momento de dignidad. El episodio co-escrito por el novelista Alexander Chee, la única entrega en la que Kazan no tiene crédito exclusivo de guion, es un momento destacado. Kazan claramente quiso hacer espacio para la historia de Lee, incluso si eso significaba recortar en otra parte.

La cuestión de la fidelidad

La adaptación de Kazan es fiel a Steinbeck en términos generales, pero reordena el énfasis. La película de 1955 dirigida por su abuelo, Elia, se centró en la fase final de la historia de la familia Trask. La serie de Kazan aborda todo, desde la juventud de los Trask hasta el ascenso y la caída de Cathy. Esa es una ambición mayor, y conlleva concesiones.

La compresión es visible en el ritmo. Siete episodios son menos de los ocho que originalmente planeó Kazan, y la serie se siente apresurada en algunos momentos. La rivalidad entre los hermanos Trask, que impulsa la novela, está poco desarrollada. La teoría de Charles Trask de que “el igual reconoce al igual” en Cathy nunca conecta, porque el programa nunca le da a Charles suficiente tiempo en pantalla para que importe.

Las fortalezas del programa son claras. El diseño de producción es exuberante y el elenco es excelente. Pugh ofrece algunas de sus mejores actuaciones aquí. La serie hace un caso a favor del relato de Steinbeck sobre el libre albedrío, el pecado original y la tragedia cíclica, actualizado para el siglo XXI.

Las debilidades son más difíciles de ignorar. La compresión le cuesta profundidad a la historia, y la pérdida de Charles Trask y la rivalidad entre los hermanos Trask es un golpe significativo. El énfasis del programa en Cathy y Lee no siempre es consistente, y la profundidad de Lee tarda en emerger.

*La Otra Esquina* es una adaptación digna de una gran novela. No siempre da en el blanco, pero cuando lo hace, lo hace con fuerza. Pugh es una revelación como Cathy, y Lee le da al programa un anclaje tranquilo. El programa comprime la historia y pierde algunos personajes en el camino, pero los compromisos valen la pena.

La serie es gratificante.

Personaje Papel Actuación
Cathy Ames Prostituta convertida en madam Florence Pugh, destacada
Lee Cocina Hoon Lee, emergencia gradual
Adam Trask Hijo de soldado Christopher Abbott, presencia mínima
Charles Trask Hijo de granjero Mike Faist, presencia mínima
Cyrus Trask Padre Tracy Letts, potente
Faye Dueño de un burdel ( Martha Plimpton, enérgica (
Cal ( Hijo ( Joseph Zada, poco desarrollado (
Aaron ( Hijo ( Joe Anders, poco desarrollado (

La serie es una adaptación digna de una gran novela. No siempre logra su objetivo, pero cuando lo hace, lo logra con fuerza. Pugh es una revelación como Cathy, y Lee le da al programa un anclaje silencioso. El programa comprime la historia y pierde algunos personajes en el camino, pero las concesiones valen la pena. (

Fuente: “Florence Pugh y Hoon Lee Forman el Corazón Latente de la Rica Adaptación de Netflix de ‘Este de Edén’: Reseña de TV”, Variety. (

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