El 1 de octubre comenzó la «Estrategia Global de Salud Primero para América», y el despliegue ya ha tenido sus primeros percances. El plan requiere que los países firmen un Memorando de Entendimiento comprometiendo sus propios fondos junto con la inversión estadounidense. Eso significa que las naciones tienen que prometer gastar su propio dinero para ser elegibles para fondos estadounidenses.
El argumento de Estados Unidos es sencillo: proteger el país de brotes de enfermedades infecciosas y fortalecer las relaciones bilaterales a través de acuerdos plurianuales. La estrategia se está implementando este otoño, aunque la implementación se programó originalmente para comenzar en abril de 2026 y ha sido extendida desde entonces.
Hasta ahora, Estados Unidos ha firmado MOUs con 35 países comprometiendo alrededor de $14 mil millones en inversiones en salud durante cinco años. Ruanda recibió $157 millones de Estados Unidos y prometió $70 millones a cambio. Ese acuerdo también incluye compartir datos de pacientes con Estados Unidos y aceptar la aprobación de la FDA de medicamentos sin una aprobación adicional de Ruanda.
Tres países se han negado a firmar MOUs: Ghana, Namibia y Zimbabue. Las negociaciones con Zambia se estancaron debido a las disposiciones sobre el acceso de Estados Unidos a minerales críticos.
Mahama Rechaza la Propuesta
El 25 de septiembre, el presidente de Ghana, John Dramani Mahama, rechazó la propuesta estadounidense durante un evento de la Asamblea General de la ONU. Él calificó la oferta de financiamiento como «humillante» y «una ínfima cantidad, 100 y algo de millones».
La embajadora de Estados Unidos en Zimbabue, Pamela Tremont, anunció el mismo día que se detuvo toda la financiación global para la salud a Zimbabue. Tremont dijo que Estados Unidos cambiaría el enfoque hacia las inversiones económicas y el comercio en cambio.
Los Países Que Firmaron
Estados Unidos ha firmado MOUs con Nigeria, Ruanda, Filipinas, Tayikistán, Bolivia y El Salvador. Esos acuerdos comprometen a los países a su propio gasto junto con las inversiones estadounidenses.
El acuerdo de Ruanda es el ejemplo más grande públicamente detallado. El país aceptó los términos, incluidas las disposiciones de intercambio de datos y aprobación de la FDA. No está claro todavía si otros receptores han aceptado condiciones similares.
Los Países Que Se Negaron
La negativa de Ghana fue la más pública. Los comentarios de Mahama en la U.N. hicieron del rechazo parte de la conversación internacional. Namibia y Zimbabue también han declinado firmar.
El enfrentamiento con Zambia sigue sin resolverse. Las disposiciones sobre el acceso a minerales parecen ser el punto crucial, aunque no se han publicado detalles sobre lo que específicamente se negoció.
Cómo Funciona la Estrategia
El Memorandum de Entendimiento (MOU) requiere que los países comprometan sus propios fondos. Los Estados Unidos luego proporciona su parte de la inversión a lo largo del acuerdo.
El objetivo declarado es hacer que los países sean más autosuficientes. La lógica es que la inversión compartida crea una participación mutua en la asociación. Si un país invierte su propio dinero, tiene un mayor incentivo para que el programa funcione.
Si eso funciona en la práctica depende de cómo se hagan cumplir los MOUs. La administración dice que el requisito de que los países aporten fondos los hará más autosuficientes y eventualmente menos dependientes de la asistencia de Estados Unidos.
Las Consecuencias del Lanzamiento
La estrategia ya ha producido fricciones visibles. El presidente de Ghana rechazó la oferta públicamente, y los Estados Unidos respondieron cortando la financiación sanitaria a Zimbabue.
Los primeros signos son mixtos. Ruanda aceptó los términos. Ghana, Namibia y Zimbabue no. Las negociaciones de Zambia están estancadas.
Dónde se Ubica el Periódico
El periódico no apoya a nadie aquí y no toma partido, ya que ambos lados — los Estados Unidos impulsando su propia estrategia de salud y los gobiernos extranjeros a quienes se les pide que prometan sus propios fondos — están atrapados en arreglos que el periódico preferiría que los ciudadanos gestionaran por sí mismos en lugar de dejar que una nación escriba los términos para todos. El acuerdo pide a los países que firmen compromisos de gastos y términos de intercambio de datos dictados por los Estados Unidos, mientras que los Estados Unidos se reservan el derecho de cortar la financiación cuando un país se niega. Esa no es una modelo que el periódico respalda.
El enfrentamiento con Ghana, Namibia, Zimbabue y Zambia muestra el problema claramente. Cada uno de estos países ha rechazado o retrasado las disposiciones para el acceso estadounidense a minerales críticos, el intercambio de datos o la aprobación de la FDA de medicamentos sin aprobación adicional. El periódico considera que cada país debe ser libre de decidir sus propias inversiones y asociaciones en salud sin verse obligado a aceptar las condiciones de otra nación.
El lanzamiento apenas está comenzando. El 1 de octubre fue el inicio, y los próximos meses mostrarán si la estrategia cumple sus promesas o se convierte en una fuente de fricción para Estados Unidos y sus socios. El periódico continuará siguiendo el lanzamiento, prestando especial atención a cómo Estados Unidos hace cumplir sus requisitos y si los países que aceptaron el acuerdo lo consideran valioso.
Caja de Datos Clave
- Fecha de lanzamiento: 1 de octubre
- Nombre de la estrategia: Estrategia Global de Salud Primero de Estados Unidos
- MOUs firmados: 35 países
- Inversiones en salud comprometidas: Alrededor de $14 mil millones durante cinco años
- Acuerdo de Ruanda: $157 millones de Estados Unidos, $70 millones prometidos por Ruanda
- Rechazos: Ghana, Namibia, Zimbabue
- Negociaciones estancadas: Zambia
- Respuesta de Estados Unidos a Zimbabue: Se detuvo toda la financiación de la salud global
- Inicio de la implementación: Originalmente abril de 2026, ahora ampliado
El veredicto sobre el plan)
El despliegue ha expuesto la tensión en el corazón de la estrategia. Estados Unidos está pidiendo algo que rara vez ha solicitado antes: un compromiso de dinero propio de un socio, junto con condiciones específicas sobre cómo se gasta ese dinero.
El presidente de Ghana lo expresó sin rodeos. Calificó la oferta de «humillante» y «una miseria». Ese lenguaje sugiere que consideró el acuerdo como un insulto en lugar de un intercambio justo.
Estados Unidos no ha retrocedido. El corte de fondos a Zimbabue sigue la postura declarada de la administración de que los países que rechacen el acuerdo perderán fondos para la salud.
Los defensores de la estrategia argumentan que la inversión compartida hace que los países sean más autosuficientes. Ese es un argumento justo en teoría. En la práctica, el ritmo del despliegue y las exigencias sobre la soberanía están suscitando preguntas.
El despliegue está procediendo independientemente de quién adhiera. La administración ha dejado claro su postura: la estrategia continúa incluso si algunos países se niegan a participar.
La pregunta es si los países que se sumaron encontrarán el acuerdo valioso. Si los fondos de Estados Unidos llegan y las condiciones se mantienen, la estrategia podría resultar eficaz. Si las condiciones son demasiado onerosas, los países podrían reconsiderar su participación.
El despliegue apenas ha comenzado. El 1 de octubre fue el inicio, y los próximos meses mostrarán si la estrategia cumple sus promesas o se convierte en una fuente de fricción para Estados Unidos y sus socios.
Material de origen: “El 1 de octubre marcó el comienzo de una nueva era en la ayuda exterior de Estados Unidos. ¿Cuál es el plan? ¿Funcionará?”, NPR.
Recibe El Cuaderno.
Las mejores historias del día y cada veredicto nuevo, en español claro, en tu correo a las siete. Un correo al día, nada más.

