The Tomorrow War abre con un planteamiento hecho para una plataforma de streaming: viajeros del tiempo llegan desde 2051, anuncian que la humanidad está perdiendo una guerra contra una especie alienígena llamada los White Spikes y reclutan a soldados y civiles del presente para combatirla. Paramount Pictures originalmente fijó la película para cines, pero Amazon Studios adquirió los derechos de distribución durante la pandemia de COVID-19. Llegó a Prime Video el 2 de julio de 2021. El resultado es una película de 200 millones de dólares que entiende su propia premisa y casi nada más.
Tráiler, vía Prime Video.
Dan Forester y el reclutamiento
Chris Pratt interpreta a Dan Forester, un profesor de biología y ex Boina Verde que no logra conseguir un empleo en el Laboratorio de Investigación del Ejército de Estados Unidos. Es reclutado para una gira de siete días y equipado con un brazalete electrónico que lo rastrea y lo devuelve a casa cuando termina la semana. Su esposa, Emmy (Betty Gilpin), lo presiona para que vea a su distanciado padre, James (J.K. Simmons), un ingeniero que podría cortar el dispositivo. Dan lo visita, discuten sobre el abandono y él se va con el brazalete intacto.
Ese es el mejor material de la película, y dura unos diez minutos.
Los reclutas son enviados a Miami Beach en el futuro y son lanzados en las coordenadas equivocadas, muy por encima de la ciudad. La mayoría cae a su muerte. Los sobrevivientes llegan a Puerto Plata en República Dominicana, donde Dan se entera de que el Comando Romeo es dirigido por su hija adulta, la coronel Muri Forester (Yvonne Strahovski). El reencuentro es tenso. Luego van a capturar a una White Spike hembra, que son más raras que los machos.
Lo que le dan al elenco
Pratt está bien. Siempre está bien. El problema es que Dan está escrito como un montón de rasgos —maestro, padre, veterano, hijo distanciado— sin ninguna escena que los obligue a chocar.
El elenco secundario sale peor parado. Sam Richardson interpreta a Charlie, y él tiene las únicas líneas que suenan como una persona hablando. Edwin Hodge, Jasmine Mathews, Keith Powers, Mary Lynn Rajskub y Mike Mitchell completan a los reclutas, y la mayoría existe para morir en el lanzamiento en las coordenadas equivocadas o en la incursión al laboratorio. Gilpin es una actriz fuerte a la que le entregan un papel de esposa que se reduce a dar ánimo.
La mecánica es el verdadero fallo, y vale la pena enumerarla porque demuestra cuán poco confía la película en sus propias reglas:
- Viajes en el tiempo que solo avanzan y retroceden según un calendario fijo, sin explicación de quién los controla.
- Un reclutamiento que convoca a personas que ya murieron antes de 2051, un detalle que Dan deduce y la película nunca utiliza.
- Un brazalete que un ingeniero puede quitarse, lo que terminaría con la trama en el primer acto.
- Datos de investigación de laboratorio recuperados de un empleado muerto, que luego nunca se vuelven a mencionar.
Ninguno de estos es fatal por sí solo. En conjunto, señalan un guion que escribió primero el final y luego retrocedió hacia el medio.
El problema de la secuela
Una secuela está en desarrollo, según Wikipedia, y ese es el dato más extraño de The Tomorrow War. La película termina con un gancho claro y una amenaza clara. Pero la película que existe no se gana esa confianza. Es derivativa en su ejecución, como señalaron las reseñas mixtas, y derivativo es una palabra generosa para un tercer acto que toma la forma de mejores películas de invasión alienígena sin la tensión.
El concepto no es el problema. El concepto es genuinamente bueno: una guerra que solo puedes librar tomando prestadas personas del pasado, y un reclutamiento que selecciona silenciosamente a los ya muertos. Esa es una idea real. The Tomorrow War simplemente nunca se detiene en ella. Corre hacia la siguiente escena de acción, luego a la siguiente, y para cuando llega el tercer acto la película ha dejado de fingir que trata sobre algo.
Lo que vale la pena ver aquí es a Richardson, y los veinte minutos antes del salto. Lo que no vale la pena ver es el resto, que es ruidoso, largo con 138 minutos, y está convencido de que la escala es lo mismo que las apuestas.
Puntuación: 4,5 de 10.
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