El miércoles, el senador Mitch McConnell, de 84 años, regresó al trabajo en su tercer día de vuelta después de haber estado ausente durante tres meses debido a problemas de salud. Su voto de regreso se convirtió en un asunto discreto que provocó un debate público entre sus colegas senadores republicanos.
Durante la audiencia de preparación del proyecto de ley agrícola del Senado, el secretario llamó al nombre de McConnell, y él parecía preparado para votar «afirmativamente» a favor de avanzar con la legislación. Sentado a su lado estaba el senador John Hoeven (R-N.D.), quien se inclinó y le indicó que votara «negativamente». McConnell entonces votó «Afirmativo», aunque el secretario no logró captar su respuesta. Hoeven se volvió hacia McConnell una vez más y dijo «Negativo».
Un miembro del personal de una oficina desconocida se inclinó para decirles algo que no fue captado por el micrófono. El senador John Boozman (R-Ark.), el presidente del comité, miró a McConnell y pareció tranquilizarlo. El secretario llamó al nombre de McConnell una segunda vez; votó «Afirmativo» con más volumen.
Más tarde, el portavoz de Hoeven ofreció una explicación, que comenzó con estas palabras: «El senador Hoeven inicialmente pensó que el voto era para anular la decisión del presidente, luego se dio cuenta de que el voto era sobre la aprobación final».
Ausencia por motivos de salud de McConnell
Después de caer en casa el 14 de junio, McConnell fue hospitalizado y tratado por neumonía. La recuperación duró dos meses, con el senador completándola en casa. Desde su regreso al Capitolio, los asistentes lo han estado moviendo en una silla de ruedas. Solo se compartieron dos fotografías de McConnell durante su ausencia, y su personal ofreció poco más en términos de actualizaciones.
Durante la ausencia de McConnell, que duró más de 90 días, la medida se había estancado. Finalmente, fue aprobada en el comité en una votación de 12 a 11 que se llevó a cabo completamente según líneas partidistas.
La audiencia de preparación
McConnell se sentó en silencio mientras sus colegas discutían a su alrededor durante la audiencia, un estudio de contrastes. Hoeven se inclinó para corregir lo que él creía que era un error. Boozman intervino para tranquilizarlo.
El nombre de McConnell surgió dos veces durante la votación nominal. La primera vez, su respuesta apenas se registró. La segunda vez, habló su voto «Afirmativo» con una voz más alta.
Lo que todos escucharon
La votación llamó la atención de todos porque la sala observaba. Hoeven creía que era para anular al presidente, lo que habría terminado con el proyecto de ley. Se inclinó para corregir lo que él veía como un error. Boozman le dijo a McConnell que «Aye» era el voto correcto.
Así es como se desarrolló la secuencia:
- El secretario llamó al nombre de McConnell. Él votó «Aye» en silencio, y el secretario no lo escuchó.
- Hoeven se inclinó y le dijo a McConnell que votara «no».
- Un miembro del personal se inclinó para decirles algo que no fue captado por el micrófono.
- Boozman miró a McConnell y pareció tranquilizarlo.
- El secretario llamó al nombre de McConnell una segunda vez. Él votó «Aye» con más volumen.
Lo importante
Esta es una historia sobre el encuentro de poder y fragilidad en público. McConnell tiene 84 años, se está recuperando de una caída y neumonía, y tuvo que apoyarse en sus colegas para entender el voto que estaba haciendo. Hoeven pensó que estaba corrigiendo un error. Boozman tranquilizó a McConnell de que «Aye» era el voto correcto.
El voto a línea de partido decidió el resultado, y el «Aye» silencioso de McConnell prevaleció. La ocasión sirvió como un recordatorio, sin embargo, de que incluso la figura más poderosa del Senado puede parecer insegura al hablar en público.
¿Quién está protegiendo qué?
El efecto práctico es claro: el voto «Aye» de McConnell llevó el día, y el proyecto de ley fue aprobado en el comité por voto a línea de partido. La pregunta es qué quería cada senador desde el principio.
El periódico sospecha que Hoeven estaba protegiendo su propia interpretación de la votación. Se inclinó para decirle a McConnell que votara “no” porque pensaba que la votación tenía la intención de anular al presidente — un movimiento que habría terminado con el proyecto de ley. Boozman, mientras tanto, pareció tranquilizar a McConnell de que “Sí” era el voto correcto. Eso sugiere que Boozman quería que el proyecto de ley fuera aprobado.
Pregúntese por qué cada senador actuó como lo hizo. Hoeven podría haber querido evitar que el proyecto de ley fracasara accidentalmente; Boozman podría haber querido que avanzara. La votación se resolvió en el hemiciclo, y la salud de McConnell — y su regreso en silla de ruedas — hicieron que el momento fuera una prueba silenciosa de quién detenta el verdadero poder en la cámara.
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