Joseph Gordon-Levitt escribió, dirigió y protagoniza Don Jon, una comedia dramática romántica de 2013 sobre un barman de Nueva Jersey cuyo hábito de consumir pornografía ha arruinado su idea de lo que deberían sentir el sexo y el amor. Dura 90 minutos. Se estrenó en Sundance el 18 de enero de 2013, y Relativity Media la llevó a los cines de Estados Unidos el 27 de septiembre. Costó 5 millones de dólares y recaudó 41 millones en todo el mundo.
Eso es un buen retorno para un primer largometraje. La película en sí es algo más delgada de lo que su reputación sugiere.
Tráiler, vía TIFF.
Un barman, un Chevelle y un hábito diario
Gordon-Levitt interpreta a Jon Martello, Jr., un joven italoamericano que vive solo, hace ejercicio, mantiene su apartamento impecable, conduce un Chevrolet Chevelle SS de 1972, va a la iglesia con su familia y se acuesta con muchas mujeres. También se masturba con pornografía hardcore todos los días. Su propio veredicto sobre las dos actividades es la premisa de la película: afirma que disfruta del sexo, y lo considera inferior a la pornografía.
Esa inversión es todo el motor. La vida de Jon no está en crisis. Tiene amigos, un auto que ama, una familia que lo alimenta y un sacerdote al que se confiesa. Lo que no tiene es ninguna idea de por qué lo real sigue quedándose corto.
El eslogan es «Todos aman un final feliz». La película lo dice como broma y luego pasa 90 minutos tomándolo en serio.
Barbara quiere una relación seria
En un club nocturno con sus amigos, Jon conoce a Barbara Sugarman, interpretada por Scarlett Johansson. Ella viene de una familia adinerada. Rechaza su oferta de una noche de sexo casual. Él la encuentra en Facebook, la invita a salir, y ella pone las condiciones: una relación seria, sin sexo durante más de un mes.
Ella lo presiona para que se inscriba en una clase nocturna de un colegio comunitario para que pueda tener una carrera fuera de la industria de servicios. Le presenta películas románticas, que él desestima como fantasía. Sus familias se conocen. Los padres de Jon, interpretados por Tony Danza y Glenne Headly, quedan inmediatamente encantados y empiezan a esperar una boda.
Cuando Jon y Barbara finalmente duermen juntos, él sigue insatisfecho. Ella lo descubre viendo pornografía y siente asco. Él se justifica diciendo que un amigo se lo envió como un correo broma. Ella pasa más tiempo en su apartamento. Él empieza a verla en su celular.
La película es cuidadosa con Barbara. No es una villana y no es un premio. Es una mujer con un guion fijo sobre cómo se supone que deben ir las cosas, y el guion no tiene espacio para la persona que realmente está frente a ella.
Esther ve el teléfono
En clase, Jon nota a su compañera de mediana edad Esther llorando sola. Julianne Moore la interpreta. Cuando ella se sienta a su lado para explicarle, ve la pornografía en su teléfono. Más tarde lo sorprende mostrándole un video erótico de ella misma.
Las escenas de Moore son las mejores de la película y las más cortas. Esther es el único personaje que trata el problema de Jon como un hecho sobre él y no como un insulto hacia ella. No le da sermones. No lo seduce para darle una lección. Simplemente se niega a fingir.
El elenco secundario es profundo para una película de 5 millones de dólares: Rob Brown como Bobby, Brie Larson como Monica, la hermana de Jon, Glenne Headly y Tony Danza como sus padres, Lindsey Broad como Lauren, Jeremy Luke como Danny, Paul Ben-Victor como el sacerdote, Italia Ricci como Gina, Amanda Perez como Lisa.
Brie Larson casi no tiene diálogos como Monica. Pasa la mayor parte de la película en la mesa del comedor, observando. Es una elección de reparto inteligente: la única persona en la familia que ve todo el patrón y nunca puede decirlo.
El bucle del que la película no puede salir
Don Jon tiene una estructura a la que regresa una y otra vez: Jon en el gimnasio, Jon limpiando, Jon en la iglesia, Jon en el club, Jon en la computadora. Las mismas tomas, los mismos ritmos, la misma confesión. Algunos espectadores lo leen como pereza. No lo es. La repetición es el argumento. Jon no está en espiral. Está quieto, y la película te hace sentir esa quietud.
El problema es que la película nunca escapa del todo del bucle que construyó. Una vez que llega Esther, la película tiene hacia dónde ir, y llega rápido. El último acto es más corto y más blando de lo que el planteamiento merece. El final no es falso, pero es ordenado de una manera que la primera hora prometía que no sería.
Gordon-Levitt el director es mejor aquí que Gordon-Levitt el guionista. La película se ve segura. Se mueve. El montaje tiene pulso. Pero el guion sigue explicándonos a Jon en voz en off cuando las imágenes ya estaban haciendo el trabajo.
Los números
- Título: Don Jon (2013)
- Director y guionista: Joseph Gordon-Levitt
- Duración: 90 minutos
- Géneros: Romance, Comedia, Drama
- Estreno: Festival de Cine de Sundance, 18 de enero de 2013
- Estreno en Estados Unidos: 27 de septiembre de 2013, por Relativity Media
- Presupuesto: 5 millones de dólares
- Recaudación mundial: 41 millones de dólares
- Puntuación: 6,6 de 10
Don Jon es una película real con un tema real, hecha por alguien que tenía algo que decir y lo dijo en 90 minutos por 5 millones de dólares. Eso vale más de lo que logran la mayoría de las comedias de estudio. También es menos que la suma de sus partes: una primera hora aguda, un final apresurado y una actuación protagónica más controlada que reveladora.
La mejor idea de la película es que el problema de Jon no es el porno. Es que nunca aprendió a desear a una persona en lugar de una rutina. Barbara no puede arreglar eso. Esther no lo intenta. La película lo sabe y lo dice con claridad, por eso el final tan ordenado queda un poco mal.
Lo que permanece no es el confesionario ni el dormitorio. Es Brie Larson en esa mesa de comedor, en silencio, viendo a su hermano repetir la misma jugada una y otra vez. La película nunca le da una línea sobre eso. Ese silencio es lo más agudo que hay en ella.
6,6 de 10.
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