«Bright» quiere ser un éxito de taquilla. Tiene a Will Smith, una mitología y un presupuesto que debería comprar un mejor guion. En cambio, se conforma con una película de persecución hueca con una trama demasiado delgada para sostener sus propias ambiciones.
La película transcurre en Los Ángeles en 2019, donde los humanos comparten la ciudad con los orcos, que fueron traídos de una tierra lejana hace siglos. Los orcos son tratados como ciudadanos de segunda clase, y el conflicto central de la película gira en torno a un arma mágica llamada la espada Bright, que puede destruir toda la magia. El oficial Carl (Will Smith) y su compañero orco, Ward (Joe Manganiello), quedan atrapados entre policías corruptos y un gánster llamado Ludo (Wood Harris) que quiere la espada para sí mismo.
Tráiler, vía Netflix.
Smith juega a lo seguro
Will Smith interpreta a Carl como un hombre serio en un mundo de caos. Es un policía que intenta hacer lo correcto, y su actuación es sólida pero poco destacable. Manganiello tiene más espacio para lucirse, y se entrega por completo a la comedia física que define gran parte del humor de la película. La química entre los dos protagonistas es el mejor activo de la película, pero ni eso alcanza para salvar el material que los rodea.
Un guion que nunca se arriesga
El problema es el guion. Se explica constantemente, detallando cada paso y cada giro. Los orcos se presentan como una metáfora del prejuicio racial, pero la película nunca va más allá de ese nivel superficial. Te dice lo que piensa sobre la opresión sin dejar nunca que los personajes respiren.
El diálogo es plano y el ritmo se resiente. Las escenas de acción están montadas con espectáculo pero sin urgencia. La película dedica demasiado tiempo a explicar sus propias reglas y no el suficiente a dejar que esas reglas importen.
Un mundo construido sobre detalles vacíos
La película se desarrolla en un Los Ángeles reconocible, pero la construcción del mundo es débil. Los orcos existen como concepto, no como una realidad vivida. No hay sensación de cómo viven, qué creen o cómo son tratados día a día. La película insinúa un universo más amplio pero nunca lo entrega.
El elenco de reparto está desaprovechado. Noomi Rapace aparece como una científica, y su personaje queda reducido a un interés amoroso con bata de laboratorio. Los villanos son caricaturescos, y el acto final apresura su clímax sin darle al público la oportunidad de interesarse.
Donde funciona
- La química entre Smith y Manganiello
- La puesta en escena de la acción, que es técnicamente competente
- El diseño de producción, que crea una versión fantástica creíble de Los Ángeles
Donde se queda corta
- La negativa del guion a confiar en el público
- Los orcos poco desarrollados, que se sienten como una idea de disfraz más que como una cultura
- El ritmo, que se arrastra en el medio y se apresura al final
- El villano, Ludo, que es un gánster estereotipado sin profundidad
Una película de policías con una espada mágica
«Bright» es, en esencia, una película de policías disfrazada de épica fantástica. Ese disfraz no es suficiente para sostenerla. Los intentos de la película por decir algo sobre los prejuicios fracasan porque el mundo que construye es demasiado superficial para que esas declaraciones importen.
Will Smith es la razón por la que cualquiera verá esta película, y hace lo mejor que puede con lo que le dan. Pero ni siquiera su presencia puede superar el fracaso del guion para comprometerse con sus propias ideas.
La película termina sin resolución, dejando al público preguntándose para qué fue todo. Es una entrega olvidable en un género que merece algo mejor.
«Bright» es una decepción. Es una película con talento y recursos que eligió el camino seguro, y el resultado es una experiencia hueca e insatisfactoria.
Puntuación: 2,9 de 10.
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