«Arrástrame al infierno» es una película de terror construida sobre una premisa simple: una ejecutiva bancaria llamada Christine Brown firma un medallón maldito, y el diablo viene por su alma. La película pasa casi cada fotograma demostrando que esa premisa es falsa. Es rápida, divertida y genuinamente desagradable, un regreso a las películas de terror de los años 80 que cambiaban el gore por el ingenio y el suspenso por un ritmo constante de terror. Dirigida por Sam Raimi, quien también hizo la serie «Evil Dead», la película se siente como una carta de amor al género que ayudó a definir.
Tráiler, vía ScreamFactoryTV.
La maldición se apodera
La trama es casi absurdamente sencilla. Christine Brown, interpretada por Alison Lohman, es una oficial de préstamos junior en un prestigioso banco de San Francisco. Rechaza una solicitud de préstamo de una anciana desesperada llamada la señora Ganush, interpretada por Lorna Holiday. La anciana maldice a Christine, diciendo que morirá en tres días a menos que devuelva el medallón familiar. Christine se ríe de ello, pero la maldición se apodera de ella de inmediato. Su novio, Tom, interpretado por Justin Long, se convierte en un acosador. Su jefe, el señor Campbell, interpretado por David Morse, intenta despedirla. Y un hombre extraño, interpretado por Terence Knox, la sigue a todas partes, a veces en silla de ruedas, a veces no.
La película está estructurada como una cuenta regresiva de tres días, y cada día trae un nuevo horror. El primer día es una pesadilla de pequeñas humillaciones: despiden a Christine, su novio termina con ella y encuentra una rata muerta en su bolso. El segundo día es peor. Se despierta cubierta de arañas, y una misteriosa mujer vestida de blanco aparece en el espejo de su baño. El día final es el clímax, y es donde la película se gana su título.
Raimi sabe cómo construir tensión. Usa primeros planos, sombras y ruidos repentinos para hacer que cada habitación se sienta ocupada. El diseño de sonido de la película es particularmente efectivo, con pisos que crujen, gritos distantes y una banda sonora que pasa de un piano inquietante a un pánico orquestal total. Las actuaciones son uniformemente excelentes. Lohman sostiene la película con una mezcla de terror y determinación, y Long es perfecto como el novio que no puede creer que su novia esté siendo perseguida por un fantasma. Morse, como el jefe, es maravillosamente siniestro sin llegar a ser caricaturesco.
Humor y terror
El humor de la película es una parte clave de su atractivo. Raimi sabe que el terror funciona mejor cuando se basa en el personaje y la situación. Las frustraciones de Christine en el trabajo son identificables, y su miedo a lo sobrenatural se siente merecido porque hemos pasado tiempo con ella. La película también tiene un ojo agudo para el detalle. Una escena en la que Christine mira el video de la boda de una colega mientras está atrapada en un baño es a la vez horrible y hilarante, y plantea la pregunta central de la película: ¿es real la maldición, o Christine está perdiendo la cabeza?
El tercer acto de la película es donde corre el riesgo de excederse. El enfrentamiento final es grande, ruidoso y algo ridículo, pero funciona porque las apuestas se han establecido con tanto cuidado. El final es ambiguo, lo cual es adecuado para una película sobre la fe y el destino. Deja al público preguntándose si Christine sobrevivió, o si simplemente fue salvada por la gracia de Dios.
Hay momentos en los que la película estira demasiado la credibilidad. Algunos de los efectos prácticos se ven anticuados ahora, especialmente las arañas CGI. La dependencia de la película de los sustos repentinos también puede desgastarse después de una hora. Pero estas son quejas menores en una película que por lo demás es tan segura de su propio tono.
La cuenta regresiva de tres días
Cada día de la película trae un horror distinto, y cada horror se construye sobre el anterior:
- El primer día es una pesadilla de pequeñas humillaciones: despiden a Christine, su novio rompe con ella y encuentra una rata muerta en su bolso.
- El segundo día es peor. Se despierta cubierta de arañas, y una misteriosa mujer vestida de blanco aparece en el espejo de su baño.
- El día final es el clímax, y es donde la película se gana su título.
Esta estructura permite que la película marque su propio ritmo, reservando sus mayores sustos para el tramo final. Es una forma inteligente de construir tensión, y mantiene al público interesado en el destino de Christine.
Temas e influencia
Hay temas más profundos en juego aquí. La película aborda la ambición, la culpa y la idea de que la mala suerte podría ser merecida. Christine no es una santa, y la película reconoce que su rechazo del préstamo fue una falla moral. Esta complejidad eleva la película más allá del mero valor de impacto.
La influencia de la película es visible en muchas películas de terror modernas, que han seguido su ejemplo al mezclar comedia con terror. Es una película que es divertida, aterradora y emocionalmente resonante. Recompensa las repeticiones y ha resistido el paso del tiempo.
Si hay un defecto, es que la película es ocasionalmente demasiado inteligente para su propio bien. Algunos de los chistes caen con un golpe sordo, y la sección media se arrastra ligeramente. Pero estas son minucias en una película que por lo demás es tan segura.
Imagen final
La imagen final de la película es un momento de puro pavor, y es inolvidable. Es una película que vale la pena ver de nuevo, y es una película que vale la pena recomendar.
«Arrástrame al infierno» es una película de terror que es tanto un retroceso como una declaración con visión de futuro. Es una película que es divertida, aterradora y emocionalmente resonante. Recompensa las repeticiones y ha resistido el paso del tiempo.
La imagen final de la película es un momento de puro pavor, y es inolvidable. Es una película que vale la pena ver de nuevo, y es una película que vale la pena recomendar.
Puntuación: 8.3/10
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