Revenge se estrenó en 2011 como un drama de televisión sobre venganza, dinero y los Hamptons, y nunca dejó de ser exactamente eso. El programa seguía a Emily Thorne, una mujer que regresó al rico enclave neoyorquino después de años en el extranjero, decidida a castigar a las personas responsables de la ruina de su familia. Era una telenovela pulpada y brillante vestida con la ropa de la televisión por cable, y sabía exactamente lo que era.
La serie se emitió durante seis temporadas, finalizando en 2017, y sigue siendo una favorita entre los espectadores que se engancharon a su mezcla de melodrama, acción y trama lenta. Los críticos fueron menos amables. La calificación del programa a través de las reseñas se suma a 6.7 sobre 10, una calificación promedio que refleja un programa que a menudo fue entretenido pero rara vez sutil. Esta reseña argumentará que Revenge merece ese número: es un placer culpable que ocasionalmente aspira a la grandeza y en su mayoría se conforma con un buen rato.
Trailer, vía Double Infinity.
Emily Thorne Regresa
La premisa es simple. Emily Thorne regresa a los Hamptons después de una década en el extranjero, habiendo pasado ese tiempo estudiando a las personas que destruyeron a su familia. Su padre fue asesinado, su madre se suicidó y su hermana menor fue dejada atrás. Emily no está interesada en el perdón. Está interesada en la venganza, y metódicamente comienza a desmantelar las vidas de los Grayson-Vargas, la rica familia cuyo patriarca, David Clarke, es el arquitecto de la caída de su familia.
El programa nos presenta a Conrad Grayson, hijo de David y un hombre cuya vida está definida por el privilegio y el interés propio. Está casado con Amanda Clarke, hija de David, y su matrimonio es una unión sin amor construida sobre la conveniencia. Emily también se cruza con Daniel Grayson, el hermano menor de Conrad, un hombre que es más amable de lo que sugiere la reputación de su familia. El programa se esfuerza por hacer que Daniel sea simpático, lo que crea una tensión que impulsa gran parte de la trama inicial.
La premisa es clásica ficción de venganza: la persona agraviada regresa para destruir a quienes la perjudicaron. Revenge ejecuta esa premisa con confianza. El episodio piloto presenta a Emily como una fuerza de la naturaleza, una mujer que sabe exactamente lo que quiere y cómo obtenerlo. La serie invierte su primera temporada en construir una red de relaciones, mentiras y secretos, y lo hace con un ritmo que mantiene a los espectadores enganchados.
Una Telaraña de Mentiras
La fortaleza de la serie radica en su capacidad para entrelazar múltiples narrativas. Existe la historia de venganza, que sigue el plan de Emily para derrocar a los Grayson. Existe el subtrama romántico que involucra a Daniel, el cual se desarrolla lentamente y con genuina tensión. Existe la intriga política que rodea el imperio empresarial de David Clarke, que involucra corrupción, chantaje y luchas de poder. Y existe el drama personal de los personajes, que incluye infidelidad, celos y disfunción familiar.
El resultado es una serie que se siente más grande que su premisa. Los Hamptons son un mundo contenido, pero la serie lo hace sentir vasto. Los personajes se mueven constantemente a través de un laberinto de alianzas, traiciones y dobles juegos. La serie es mejor cuando deja que estos hilos respiren, permitiendo que la audiencia se involucre en los resultados.
La serie también se beneficia de un sólido reparto. Emily vanCamp interpreta a Emily Thorne con una precisión fría que la hace sentir peligrosa sin ser caricaturesca. Su interpretación soporta el peso emocional de la serie, especialmente en las temporadas posteriores cuando las apuestas se elevan. Josh Duhamel interpreta a Daniel Grayson como un hombre que está tratando de escapar de la sombra de su familia, y aporta una calidez que ancla los momentos más cínicos de la serie. Gabriel Mann interpreta a David Clarke con una frialdad y una amenaza calculada, y sus escenas son algunas de las más memorables de la serie.
La Fórmula de Revenge
La fórmula del programa es predecible, pero efectiva dentro de sus límites. Cada episodio sigue una estructura similar: Emily tiende una trampa, los Grayson caen en ella, y las consecuencias se extienden. Las trampas son elaboradas, a menudo involucrando tecnología, vigilancia y manipulación. Al programa le encanta mostrar a Emily hackeando sistemas, plantando evidencia y orquestando eventos desde detrás de escena.
La predictibilidad puede ser frustrante. Los espectadores saben lo que viene, y el programa rara vez los sorprende. Pero la ejecución es lo suficientemente buena como para que la frustración sea manejable. El programa es bueno para generar tensión, y sabe cuándo dejar que la audiencia respire. El ritmo es constante, y el programa rara vez se alarga.
El programa también tiene una tendencia a sobreexplicar sus argumentos. Los personajes pasarán escenas enteras explicándose el uno al otro lo que acaban de hacer, lo que puede resultar redundante. El programa confía en que su audiencia siga la historia, pero también parece nervioso por dejar a alguien atrás. Este hábito es una pequeña falla, pero es constante.
| Elemento | Fortaleza | Debilidad |
|---|---|---|
| Trama de venganza | Atractivo, complejo | Predecible, sobreexplicado |
| Subtrama romántica | Simpático, impulsado por los personajes | Secundario a la trama principal |
| Intriga política) | Realista y tensa) | Excesivamente complicada) |
El Romance Entre Emily y Daniel)
El romance central de la serie es entre Emily y Daniel. Su relación se desarrolla lentamente, con ambos personajes inicialmente desconfiados el uno del otro. Emily está concentrada en su venganza, y Daniel está atrapado entre su lealtad a su familia y sus crecientes sentimientos por Emily. El programa maneja esta tensión de manera efectiva, haciendo que el romance se sienta merecido en lugar de forzado.
El romance es un contrapeso a los temas más oscuros de la serie. Mientras Emily está planeando su venganza, Daniel está tratando de ser una mejor persona. El contraste entre los dos es atractivo, y le da al programa un centro moral que de otra manera podría carecer. La serie no es una tragedia, pero tampoco es una comedia. Se sitúa en algún punto intermedio, y el romance ayuda a anclarla en la emoción humana.
La serie también explora la idea de la redención. Daniel es un hombre imperfecto, pero no es un villano. Comete errores, pero es fundamentalmente decente. La serie le permite crecer y cambiar, lo cual es un regalo raro en una narrativa de venganza. Emily, en cambio, es más complicada. Está impulsada por el dolor y la ira, y la serie no le ofrece el mismo arco. Este desequilibrio es notable, y contribuye a la calidad desigual de la serie.
Las Temporadas Posteriores)
Las temporadas centrales de la serie son donde se tambalea. Las tramas se vuelven más complicadas, y la serie introduce nuevos villanos y nuevas maquinaciones que diluyen el enfoque en el objetivo original de Emily. La serie también introduce un nuevo personaje, Aiden, que se convierte en confidente y amante de Emily. El manejo de Aiden por parte de la serie es desigual, y su presencia a veces eclipsa la agencia de Emily.
La temporada final de la serie es divisiva. Algunos espectadores sentían que el final resolvía la historia de venganza de una manera satisfactoria, mientras que otros sentían que abandonaba la promesa central de la serie. Los creadores de la serie eligieron terminar la serie con una nota de cierre, lo que complació a algunos fanáticos pero decepcionó a otros. El legado de la serie es mixto, y es probable que siga siendo un tema de discusión entre su público dedicado.
«La serie es un placer culpable que ocasionalmente aspira a la grandeza y se conforma en su mayoría con un buen rato.»
Las fallas del programa no son fatales, pero sí persistentes. La dependencia del programa del espectáculo por encima de la sustancia significa que es fácil de ver pero más difícil de recordar. El programa es mejor cuando se enfoca en el personaje y la emoción, y peor cuando se enfoca en la acción y el espectáculo.
El legado de Venganza
Venganza fue un hito cultural en su día. Su popularidad tuvo un impacto duradero en su elenco y en su lugar dentro del género. La influencia del programa es visible en el género de dramas de venganza que le siguieron, incluyendo Jessica Jones, Mr. Robot y You. Estos programas le deben a Venganza su combinación de venganza personal y espectáculo público.
El programa también tuvo un impacto duradero en su elenco. Emily vanCamp se convirtió en un rostro reconocible en Hollywood, y su actuación en el programa ayudó a establecerla como una actriz principal. El programa también presentó a Gabriel Mann a un público más amplio, y su actuación como David Clarke lo convirtió en el favorito de los fanáticos. El legado del programa es significativo, incluso si su reputación crítica es modesta.
La influencia del programa se extiende más allá del entretenimiento. Tocó una fascinación cultural con la venganza como forma de justicia. La descripción de Emily como una mujer que toma el control de su destino resonó con el público que la vio como una figura poderosa.
El veredicto final
Venganza es un programa que sabe lo que quiere ser. Es un drama de venganza que no se disculpa por sus excesos. Es una telenovela que no está interesada en la sutileza. Es un placer culpable que ocasionalmente intenta alcanzar la grandeza y en su mayoría se conforma con un buen rato.
El programa no es una obra maestra, pero tampoco es un fracaso. Es un programa que vale la pena ver por sus actuaciones, su trama y su compromiso con su propia visión. El programa es mejor cuando se enfoca en el personaje y la emoción, y peor cuando se enfoca en la acción y el espectáculo.
La puntuación del programa de 6.7 sobre 10 refleja este equilibrio. Es un programa sólido que ocasionalmente es brillante y frecuentemente mediocre. El legado del programa es seguro y su influencia es innegable. El programa es un producto de su tiempo y será recordado como una entrada significativa en la historia de la televisión.
La Venganza es una serie que recompensa la paciencia. Es una serie que se disfruta mejor en pequeñas dosis. Es una serie que vale la pena ver, pero no es una serie que se deba ver sola. La serie es un placer culpable que ocasionalmente aspira a la grandeza y en su mayoría se conforma con un buen rato. )
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