Finding Dory continúa donde Pixar dejó a Finding Nemo, siguiendo a la olvidadiza blue tang Dory mientras busca a sus padres. La secuela de 2016 plantea una pregunta sencilla: qué sucede cuando un pez con pérdida de memoria finalmente recuerda quién está buscando. Responde con un tono cálido y ocasionalmente gracioso, aunque no llega a las alturas de su predecesora.
Trailer, por Pixar.
Los amigos nuevos de Dory
Dory sigue siendo torpe, optimista y propensa a olvidar todo en segundos. Esta vez, sus visiones de memoria revelan destellos de su pasado: una familia que no puede recordar completamente, un trauma infantil que moldea quien es hoy. El film dedica sus primeros minutos a establecer por qué ella busca, y ese planteamiento da frutos más tarde.
Ellen DeGeneres regresa como voz de Dory, trayendo la misma energía desbordada que hizo memorable a su personaje en el original. Está acompañada por nuevas incorporaciones como Albert el tiburón ballena, voz de Ed O’Neill, y Destiny el tiburón ballena, voz de Ty Burrell. Estos personajes le dan a Dory nuevos amigos sobre los cuales apoyarse, y el film construye un sólido reparto alrededor de su búsqueda central.
Antiguos amigos, nuevos lugares
Finding Dory se apoya fuertemente en referencias a Finding Nemo, con varias escenas recreando ubicaciones y chistes del film anterior. Algunas de estas momentos caen perfectamente, un recordatorio de por qué el original funcionaba. Otros parecen relleno, construidos para satisfacer a los fans más que para avanzar la trama.
El film también introduce unos cuantos nuevos lugares, desde un parque marino hasta un barco hundido, cada uno ofreciendo un nuevo palet visual. La animación permanece el estándar de Pixar, con colores brillantes y vida marina detallada que hacen sentir vivo el mundo submarino. La música, liderada por una canción sobre recordar, se ajusta al tono emocional sin abrumarlo.
Recordando lo que importa
El corazón de Finding Dory es el intento de Dory de recuperar su pasado. Esa travesía toma giros inesperados, tocando temas de identidad, pérdida y los vínculos que formamos con otros. El film maneja esos temas con cuidado, aunque a veces se apoya en golpes emocionales predecibles para llegar allí.
El ritmo se desacelera en la parte central y algunas escenas se sienten rellenas. La película es más larga de lo necesario, con unas cuantas secuencias que podrían haberse recortado sin perder su calidez. Aún así, el último acto impacta con genuina emoción, cerrando la historia de manera que honra tanto a Dorri como al público.
La puntuación final
Buscando Dorri es una secuela competente y entretenida que respeta los personajes y el mundo que heredó. No reinventa la fórmula de Pixar, pero tampoco necesita hacerlo. La película sabe qué funciona y juega con sus fortalezas.
Aquí está cómo se desglosan los elementos clave:
| Elemento | Fortaleza |
|---|---|
| Elenco de voces | Fuerte, encabezado por Ellen DeGeneres |
| Animación | Brillante, detallada, estándar de Pixar |
| Música | Se adapta al tono sin abrumarlo |
| Recompensa emocional | Verdadera, bien ganada |
- El reparto de voces — el elemento más fuerte, liderado por DeGeneres
- La animación — consistente, colorida, detallada
- La música — agradable pero secundaria
- El ritmo — desigual, pesado por contenido superfluo
Finding Dory no es una obra maestra, pero es una sólida adición al canon de Pixar. Se gana su lugar junto a las películas que la precedieron, aunque no llega a sus alturas. Para los fans de la original, esta secuela ofrece un regreso satisfactorio al océano.
Puntuación: 7.7 sobre 10.
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