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Un siglo después, la deformidad de Merrick aún avergüenza a los espectadores que vinieron a mirarlo con morbosidad

Un estudio sobre la crueldad y la dignidad, el rostro de Merrick una ruina que camina por Londres, Treves el médico que ve un alma.

Por mitch·3 min de lectura
A man whose face is a ruin walks through London, a solitary figure amid the fog.

Un hombre cuyo rostro es una ruina camina por Londres, y el mundo lo trata como un fenómeno. Esa es toda la premisa de El hombre elefante, y lleva el peso de la película de principio a fin. El filme es un estudio de contrastes: crueldad y bondad, espectáculo y dignidad, las masas que miran boquiabiertas y el médico que ve un alma. No explica por qué se trata así al hombre, ni falta que hace. Lo muestra.

Tráiler, vía MUBI.

El rostro de John Merrick

La actuación principal es el motor de la película. Merrick no se interpreta como un monstruo ni como una víctima, sino como un hombre atrapado en un cuerpo que lo traiciona. Cada espasmo, cada mirada, cada momento de vacilación se lee como miedo y vergüenza. El maquillaje es pesado, pero el control del actor es aún más ligero, y el resultado es un retrato del sufrimiento que nunca se vuelve grotesco por sí mismo.

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Frederick Treves

Treves es el centro moral de la película, un médico que estudia a Merrick pero también lo cuida. No salva a Merrick, y lo sabe. Sus escenas contienen las preguntas más difíciles del filme:

  • ¿Qué le debe un hombre a una criatura?
  • ¿Qué le debe una criatura a un hombre?

La película no responde a ninguna, pero mantiene ambas preguntas abiertas.

Las escenas de multitudes

Las imágenes más impactantes de la película provienen de las multitudes. Merrick es exhibido en una caseta, pagada por transeúntes que lo miran fijamente. La película no oculta la crueldad de este arreglo. Muestra a niños burlándose de él, a adultos con gestos de desprecio, e incluso a los visitantes más amables que pagan por verlo por curiosidad y no por compasión. Estas escenas son difíciles de ver, y así deben ser.

El final

La película termina en una nota de tragedia, no de triunfo. Merrick muere, y la imagen final es su rostro sin vida, aún marcado por la deformidad que definió su vida. No hay elevación, no hay resolución, solo la quieta constatación de que así terminó su historia.

Oficio técnico

La dirección es firme, el guion es sobrio, y la fotografía captura Londres con una belleza sombría y neblinosa. Nada aquí es llamativo por sí mismo. Todo sirve a la historia.

Donde se queda corta

La película no es perfecta. Algunas escenas se sienten rellenadas, y el ritmo se arrastra por tramos. Los personajes secundarios son superficiales, y la trama romántica parece añadida más que ganada. Nada de esto arruina la película, pero le impide ser grande.

Palabra final

The Elephant Man es una película seria e incómoda sobre un hombre cuya humanidad fue puesta en duda por todos a su alrededor. No es fácil de ver, y no pretende serlo. Simplemente mira a su sujeto con honestidad, y esa honestidad es lo suficientemente rara como para contar para algo.

Puntuación: 7,8 de 10

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