The Legend of Tarzan llegó en 2016 con un encargo extraño: tomar a un personaje que había sido un pilar de las matinés de sábado durante un siglo y hacerlo sentir urgente de nuevo. Warner Bros. le entregó la película a David Yates y le puso a Alexander Skarsgård en el papel principal, a Margot Robbie como Jane, a Samuel L. Jackson como un estadounidense que sospecha lo peor y a Christoph Waltz como el villano. El resultado dura 109 minutos y obtiene 4,4 de 10.
Tráiler, vía Warner Bros.
Una conferencia en Berlín y un rey endeudado
The Legend of Tarzan comienza en 1884–1885, en la Conferencia de Berlín, donde el rey Leopoldo II de Bélgica reclama la cuenca del Congo. Cinco años después, profundamente endeudado por el despojo del Estado Libre del Congo, Leopoldo envía a su enviado Léon Rom a encontrar los diamantes de Opar.
Esa expedición termina mal. Guerreros liderados por el jefe Mbonga matan a los hombres de Rom. Mbonga luego le ofrece a Rom un intercambio: diamantes, si Rom entrega a Tarzan.
Así, la trama de la película no es una aventura en la selva. Es un plan de secuestro disfrazado de invitación diplomática, y el hombre en el centro de todo ya dejó atrás la selva.
John Clayton, conde de Greystoke
El hombre que alguna vez fue llamado Tarzan es ahora el muy honorable John Clayton, conde de Greystoke. Vive en Gran Bretaña con su esposa estadounidense, Jane. Sus padres sobrevivieron a un naufragio solo para morir en África. Su bebé fue adoptado por los mangani, una raza de simios.
Esa es la historia de fondo, presentada como historia y no como flashback. La película mantiene su enfoque en un hombre adulto que ha aprendido a contenerse.
Leopoldo invita a John a visitar Boma. El primer ministro, el tercer marqués de Salisbury, y el enviado estadounidense George Washington Williams explican lo que está en juego: Leopoldo está incumpliendo sus préstamos, y una visita de John —cuyas hazañas como Tarzan lo hicieron una celebridad— aseguraría la influencia británica en el Congo.
John se niega y sale de la reunión.
George Washington Williams presenta sus argumentos
George lo sigue. Le dice a John que sospecha que Leopold está autorizando la esclavitud. Quiere que John vaya al Congo como testigo creíble, alguien cuya palabra tenga peso.
John acepta. John, Jane y George viajan al Congo, esquivando a Rom y a su corrupto financiero, el señor Frum, en el camino. Son recibidos por la aldea kuba de Clayton y la juventud de Jane.
Luego Rom llega de noche. Sus hombres capturan a los aldeanos y matan al jefe Muviro. John es tomado prisionero. Wasimbu, el hijo del jefe, es llevado junto con otros jóvenes para servir como cargadores.
George saca a John. Pero Jane y los aldeanos cautivos son cargados en el vapor de Rom. Rom, resulta, arregló la invitación de Leopold en primer lugar — no para honrar a John, sino para entregárselo a Mbonga.
Es una inversión limpia, y es la mejor idea del guion: la fama del héroe es la trampa.
Skarsgård, Waltz y el peso del papel
Skarsgård describió su enfoque con sencillez. «Se trata de un hombre que se contiene; y lentamente, a medida que quitas las capas, vuelve a un estado más animal y deja salir ese lado de su personalidad», dijo.
Entrenó cuatro meses antes del rodaje y ganó 24 libras. Parte de ese trabajo fue entrenamiento de movimiento con el coreógrafo Wayne McGregor. La intención se ve en pantalla. Skarsgård se mueve como un hombre al que le enseñaron a sentarse correctamente y espera permiso para parar.
Waltz interpreta al capitán Léon Rom como un funcionario belga de mano de hierro, impulsado por el gobierno y hábil en la lucha. No es un villano de ojos desorbitados. Es un burócrata con una espada, y Waltz es bueno haciendo que el procedimiento se sienta como una amenaza.
El George Washington Williams de Jackson es un empresario estadounidense y veterano de las Guerras Indias. Es la conciencia de la película y su motor, el hombre que empuja a John de vuelta hacia el lugar del que huyó.
La Jane de Robbie está escrita como combativa y devota, y tiene menos que hacer de lo que el papel merece. El jefe Mbonga de Djimon Hounsou quiere vengarse de Tarzán por la muerte de su hijo, lo que le da a la película un segundo antagonista con un agravio real.
Una historia de casting que vale la pena recordar
El camino hasta este reparto fue largo. El productor Jerry Weintraub quiso una vez al nadador Michael Phelps para el papel protagónico, viéndolo como el heredero de Johnny Weissmuller, el actor que interpretó famosamente a Tarzán y que también fue nadador de competición. Se informó que Weintraub cambió de opinión después de ver a Phelps conducir Saturday Night Live durante dos minutos.
Henry Cavill, Tom Hardy y Charlie Hunnam fueron los primeros candidatos. El 14 de noviembre de 2012, Skarsgård fue elegido — la elección de Yates. A Yates le gustó que Skarsgård naciera en Suecia pero construyera una carrera en Estados Unidos, diciendo que «tiene esta cualidad maravillosa de no pertenecer del todo a uno ni al otro».
Se quería a Jessica Chastain para Jane. Se consideraron Margot Robbie y Emma Stone, y Robbie ganó el papel el 18 de enero de 2014. Emma Watson, Sarah Bolger, Georgina Haig, Lucy Hale, Lyndsy Fonseca, Eleanor Tomlinson, Gabriella Wilde, Lucy Boynton y Cressida Bonas fueron todas consideradas.
Hounsou fue elegido para Mbonga el 4 de junio. Osy Ikhile se unió el 17 de junio. Casper Crump fue elegido como el Capitán Kerchover. El primer tráiler, en diciembre de 2015, reveló que Jim Broadbent estaba en la película.
Lo que realmente compran 356,7 millones de dólares
La Leyenda de Tarzán recaudó 356,7 millones de dólares en todo el mundo frente a un presupuesto de 180 millones. La fotografía principal comenzó el 21 de junio de 2014 en los Estudios Leavesden en el Reino Unido y terminó cuatro meses después. Se estrenó en el Teatro Dolby en Los Ángeles el 29 de junio de 2016 y se estrenó en Estados Unidos el 1 de julio de 2016 a través de Warner Bros. Pictures.
Las reseñas fueron mixtas. Metacritic se sitúa en 44 de 100.
La cifra de taquilla es la interesante. Nuestra lectura es que una película tan costosa, con tanto oficio visible, no fracasó comercialmente. Fracasó artísticamente, que es un resultado diferente y más frustrante.
Dónde falla la película
Aquí está el problema, y no es el reparto. La Leyenda de Tarzán tiene una premisa fuerte — la celebridad del héroe usada como cebo — y luego pasa su sección media en un rescate que nunca genera tensión real. John es capturado. John es liberado. Jane es capturada. La película no deja de reiniciar el tablero.
Los antecedentes de los mangani, la Conferencia de Berlín, los diamantes de Opar, el hijo muerto de Mbonga: son cuatro motores separados que tiran en cuatro direcciones. La película nunca decide de cuál de ellos trata.
Clasificados por lo que realmente funciona:
- La actuación física de Skarsgård, que se compromete por completo con la reversión animalística que describió.
- El Rom de Waltz, un villano cuyo poder proviene del papeleo más que del espectáculo.
- El Williams de Jackson, el único personaje con una razón clara para estar en cada escena.
- La secuencia de la aldea kuba, que tiene verdadera calidez antes de que llegue Rom.
- La persecución del vapor, que está competentemente montada y es emocionalmente ingrávida.
El eslogan es «Human. Nature.». Es una pieza publicitaria ingeniosa. También es una promesa que la película no puede cumplir, porque nunca deja que los dos lados colisionen de verdad. John Clayton en Londres y Tarzán en la selva están planteados como un antes y un después, no como un conflicto.
El verdadero problema de La leyenda de Tarzán
La leyenda de Tarzán es una película de fantasía, acción y aventura de 2016 con una duración de 109 minutos, un elenco genuinamente bueno y ninguna idea de qué hacer con él. No es un desastre. Es un encogimiento de hombros, y con este presupuesto un encogimiento de hombros es peor.
Yates aporta escala y una mirada limpia. Skarsgård aporta un cuerpo y una quietud. Waltz aporta el mejor tipo de villano: el que no necesita levantar la voz. Nada de eso cohesiona, porque el guion de Stuart Beattie, Craig Brewer, Adam Cozad y John Collee trata el Congo como un telón de fondo y los crímenes de Leopoldo como un recurso argumental.
La investigación sobre la esclavitud que arrastra a John de vuelta a África es la idea más seria de la película. También es la que maneja con más timidez, mantenida a salvo en el fondo mientras la película persigue diamantes y venganza.
Lo que vale la pena ver aquí es a Skarsgård, quien entendió la tarea mejor que la película. Lo que no vale la pena ver es todo lo que se construyó a su alrededor. La leyenda de Tarzán se siente como el inicio de una franquicia que nunca tuvo su franquicia, y el 4.4 de 10 no es severo. Es preciso.
4.4 de 10
Recibe El Cuaderno.
Las mejores historias del día y cada veredicto nuevo, en español claro, en tu correo a las siete. Un correo al día, nada más.





