Robbie Hiser pasó meses enseñando a la IA a hacer su trabajo. Capacitó a Mercor, una empresa que construye modelos de IA como ChatGPT y Claude, en cómo manejar todo, desde la escritura de código hasta la gestión de finanzas. Ahora observa como sus colegas adoptan las mismas herramientas y hacen el mismo trabajo ellos mismos.
Hiser es uno de casi 100.000 freelancers que Mercor ha reunido a través de muchas industrias para entrenar a la IA. Su trabajo es parte de un cambio más amplio: expertos están entrenando a la IA en cómo hacer sus trabajos, y la demanda de ese entrenamiento está creciendo rápidamente.
Los Números Detrás del Cambio
Casi tres cuartas partes de los estadounidenses temen que la IA les quite sus trabajos, según un estudio de Pew Research. Un informe de McKinsey Global Institute de septiembre encontró que la IA podría obligar a 11 millones de trabajadores estadounidenses a nuevos empleos para 2035.
Brendan Foody, CEO de Mercor, califica los cambios como una evolución natural que libera a los trabajadores de tareas repetitivas. El trabajo de entrenamiento de IA a tiempo parcial en Mercor paga entre $20 y $200 la hora.
El trabajo se está extendiendo más allá del software. El bufete de abogados Vorys, Sater, Seymour y Pease de Columbus, Ohio, construyó personas de IA entrenadas en la experiencia y filosofía de algunos de sus abogados senior con el Liftlab de Stanford. La asociada Kim Herlihy dijo que la IA no puede reemplazar el trato humano de los abogados en la corte.
¿Quién Está Ganando, Quién Está Perdiendo
El panorama es mixto. El entrenamiento de IA se clasifica como la cuarta categoría de trabajo de más rápido crecimiento en Estados Unidos según LinkedIn. Pero las ganancias son pequeñas en comparación con las pérdidas.
El economista galardonado con el Premio Nobel, Daron Acemoglu, advierte que la IA se está moviendo más rápido que las revoluciones pasadas. La Revolución Industrial tomó 80 años, dice. La IA está cambiando en uno o dos años en muchos sectores.
El peor escenario de Acemoglu: el desempleo podría triplicarse en la próxima década si nada cambia. Reconoce que el entrenamiento de IA crea empleos, pero califica el número de empleados como pequeño en comparación con los desplazados.
La investigación de Stanford muestra que la contratación ha disminuido entre los jóvenes en trabajos expuestos a la IA como el desarrollo de software. Los datos del Censo de EE. UU. encontraron que la contratación y los salarios entre los recién graduados universitarios en carreras expuestas a la IA han disminuido debido a la IA.
Clara Shih, anteriormente de Salesforce y Meta, dijo que la IA ahora permite que unas pocas personas hagan un trabajo que antes requería docenas. Renunció a su trabajo en la industria tecnológica en enero para crear una organización sin fines de lucro que ayuda a los jóvenes trabajadores afectados por la IA.
Shih advierte que la IA es muy buena en tareas tradicionalmente asignadas a jóvenes, como la investigación de mercado y borradores de memorándums. Ella dice que la IA afecta más que empleos, citando amenazas al sentido de autoestima y comunidad de las personas.
¿Qué sigue?
Acemoglu sugiere que las empresas diseñen la IA para mejorar a los humanos en lugar de reemplazarlos, o que los gobiernos podrían usar la política fiscal para favorecer la contratación de personas reales. Él insta a tomar medidas antes de que la oportunidad se agote, diciendo que el futuro depende de la elección y la agencia.
Las apuestas son personales. La salida de Shih de Salesforce y Meta no fue por ideología. Fue por ver a la IA tomar el control del trabajo en general.
El camino de Hiser es diferente. Eligió entrenar a la IA él mismo en lugar de verla reemplazarlo. Pero los dos no son lo mismo. Uno es adaptación. El otro es supervivencia.
La cifra de 11 millones del informe de McKinsey no es una garantía. Es una proyección de cambio forzado. La diferencia entre esos dos números —adaptación y cambio forzado— es el espacio por el que está luchando Acemoglu.
La posición de la fuente es clara. Aquí hay una forma de clasificar las posibles vías:
- Las empresas diseñan la IA para que los humanos sean mejores, no prescindibles.
- Los gobiernos implementan un código fiscal que incentiva la contratación de personas reales.
La posición de la fuente es clara. La concentración de poder en el gobierno y las corporaciones es peligrosa. La IA se está moviendo demasiado rápido para que el mercado la absorba por sí solo. La intervención gubernamental, a través de la política fiscal o la regulación, podría proteger a los trabajadores.
La pregunta es si alguien se mueve antes de que la oportunidad se agote.
Donde está la postura del periódico
El periódico apoya a los trabajadores independientes como Robbie Hiser, que están entrenando IA y a las pequeñas empresas que están construyendo estos modelos, y se opone a cualquier norma que aumente el costo de entrada para ellos, ya sea a través de regímenes de licencias, costos de cumplimiento o normas escritas con la ayuda de las empresas más grandes. El peligro no es la tecnología en sí, sino la concentración de poder en torno a ella.
El trabajo de Hiser — entrenar IA en codificación, finanzas y otras tareas especializadas — muestra cómo se ve la adaptación a pequeña escala. Él no está esperando a que la IA le quite su trabajo; la está usando para seguir haciendo su trabajo. Ese tipo de adaptación es exactamente lo que el periódico quiere preservar.
Lo que el periódico rechaza es el tipo de regulación amplia que entrega el mercado a los incumbentes. Los regímenes de licencias y los costos de cumplimiento que solo los gigantes pueden pagar son un foso, no una salvaguarda. Las normas escritas con la ayuda de las empresas más grandes tienden a proteger a los jugadores más grandes y aumentan el costo de entrada para todos los demás. El periódico quiere normas estrictas contra el daño directo — obligando a las empresas a revelar fallas de seguridad que ocultaron — y nada más.
Vea el video en el que se basa la historia en CBS News.
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