Olivia Sanderfoot se encuentra en una ladera cerca de Amherst, Massachusetts, escuchando el canto de las aves. Un piqueteador carpintero enano, un cardenal, un piclete americano — es una mañana llena de vida. Pero Sanderfoot sabe que las aves aquí no siempre lo tienen fácil. El verano pasado, el humo de los incendios forestales canadienses llegó hasta este lugar, y ella quiere saber cómo se las arreglaron las aves.
Sanderfoot es ecóloga del cambio global en la Universidad de Cornell. Está construyendo un nuevo campo de estudio llamado «ecología del humo», y su pregunta es sencilla: ¿cómo altera el humo de los incendios forestales a la fauna silvestre, y se puede hacer algo para detener el daño?
Humo Que Viaja Miles de Kilómetros
Los incendios forestales producen humo que puede desplazarse cientos a miles de kilómetros del lugar del incendio. Eso significa que la huella de un evento de humo supera con creces el tamaño del incendio en sí. Para las aves, eso significa que el aire que respiran cambia sin previo aviso, y nadie sabe exactamente qué sucede después.
Sanderfoot sintió los efectos personalmente en 2018, cuando vivía en Seattle y los incendios forestales ardían en el este de Washington. «El aire olía a acre», recuerda. «La ciudad estaba simplemente cubierta por esta penosa neblina amarilla y gris». Le dijeron que era un evento único. Ocurrió de nuevo dos años después.
Por Qué las Aves Son Especialmente Vulnerables
El humo es una mezcla de productos químicos nocivos, y las aves lo inhalan de manera diferente a los humanos. Los pulmones humanos son suaves y flexibles, lo que permite que el aire se mueva fácilmente hacia adentro y hacia afuera. Los pulmones de las aves son rígidos, rodeados de sacos de aire que funcionan como fuelles, empujando el aire continuamente a través del sistema.
«Esto permite a las aves tomar aproximadamente el doble de oxígeno con cada respiración que inhalan en comparación con nosotros», dice Sanderfoot. «Esto significa que son vulnerables a todas las demás cosas que hay en el aire, también”.
Un Campo Construido a Partir de Muchas Disciplinas
La investigación de Sanderfoot se basa en la biología de la conservación, la estadística, la ecofisiología y la química atmosférica. Ella trabaja con Tracey Holloway, una química atmosférica de la Universidad de Wisconsin-Madison que lidera el Equipo de Ciencias Aplicadas de Salud y Calidad del Aire de la NASA.
«Necesitamos abordar nuevos problemas con nuevas asociaciones», dice Holloway. La ciencia depende del monitoreo de la calidad del aire, los datos satelitales y los modelos informáticos sofisticados. Los investigadores necesitan saber qué se está moviendo a través del aire en el tiempo y en el espacio tridimensional — dirección del viento, procesos químicos, lluvia y fuentes de emisión.
El Problema Con El Humo
El humo es difícil de predecir. Puede llegar un día y desaparecer al siguiente. Eso dificulta el estudio de sus efectos. Los científicos no pueden controlar dónde aparece el humo ni cuándo, y prefieren no exponer a los animales al humo intencionalmente.
Morgan Tingley, un ecólogo de UCLA, plantea el desafío: «Lo que estamos tratando de hacer es que el humo sea reconocido como un disturbio en sí mismo, distinto del fuego, que merezca nuestra atención concentrada.» Ha dedicado su carrera a estudiar incendios forestales, que tienen inicios y finales claros. El humo presenta su propio conjunto de problemas, extendiéndose lejos de la fogata original.
Científicos Ciudadanos Observan a las Aves
Sanderfoot se basa en una red de observadores de aves aficionados y conservacionistas profesionales de todo el país. Recopilan datos cuando el humo sopla y esa información alimenta el panorama más amplio de cómo responden las aves.
Pam Sowizral es una de esas voluntarias. Dirige el proyecto de aves en el Santuario de Vida Silvestre Drumlin Farm de Mass Audubon en Lincoln, fuera de Boston. En una mañana soleada a fines de agosto, caminó hasta un buzón de aves azul y llamó suavemente desde el exterior.
«Siempre da un pequeño golpe primero», aconsejó en voz baja. Cuando levantó el panel lateral, reveló dos polluelos de pájaro azul acurrucados sobre una cama de agujas de pino. Estos eran los últimos de la temporada.
Casi todos los años durante los últimos 20 años, Sowizral y sus voluntarios revisan los buzones de aves tres veces por semana en primavera y verano. Cuentan nidos, huevos y polluelos.
Lo Que La Investigación Necesita Mostrar
El campo de la ecología del humo aún es joven y queda mucho por descubrir. Los científicos están recopilando observaciones — la ausencia de canto de pájaros, la llegada repentina de pájaros hambrientos a los patios — pero carecen de datos sistemáticos.
Los investigadores esperan construir una imagen más clara de cómo se mueve el humo a través del aire y cómo reaccionan las aves a él. El objetivo final es proteger la fauna silvestre de la creciente amenaza de incendios distantes.
| Disciplina | Rol en la Ecología del Humo |
|---|---|
| Biología de la conservación | Entendimiento del comportamiento animal y la salud de la población |
| Estadísticas | Analizando datos de observaciones de ciencia ciudadana |
| Eco-fisiología | Estudiando cómo responden los animales al estrés ambiental |
| Química atmosférica | Rastreo del movimiento y la composición del humo |
El trabajo es lento, pero las preguntas son urgentes. El humo se desplaza rápido, y también lo hace la ciencia.
“El humo de incendios forestales afecta a los animales de maneras únicas. Científicos están tratando de entenderlo,” NPR.
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