Anne Hathaway interpreta a Andy Sachs, una recién graduada contratada como segunda asistente de Miranda Priestly, interpretada por Meryl Streep, en una revista de moda de alto nivel. La película sigue el esfuerzo de Andy para mantenerse al día con las exigencias de su trabajo mientras intenta conservar su vida personal e identidad.
Trailer, a través de FoxConnect.
Andy Sachs y Miranda Priestly
Andy llega a Runway esperando un trabajo que pague sus préstamos estudiantiles. En cambio termina trabajando para una editora exigente que espera que ella sepa todo sobre la moda sin nunca tener que explicar nada. Streep domina cada escena en la que aparece, entregando líneas sobre color y tela con una precisión que sugiere que cree cada palabra que dice.
Hathaway interpreta a Andy como ojos grandes y sincera, decidida a demostrar su valía aunque todos a su alrededor parezcan pensar que está desperdiciando su tiempo. La dinámica entre las dos mujeres alimenta el conflicto central de la película, pero el guion se apoya en estereotipos más que en desarrollo de personajes.
Moda y Su Coste
La película dedica mucho tiempo al mundo de la alta moda, mostrando los desfiles de haute couture, las sesiones fotográficas de la revista y las interminables reuniones que componen la industria. Es aquí donde la película se siente más viva, capturando la energía y la exclusividad de un mundo que avanza a un ritmo que la mayoría de los espectadores no reconocerán.
Pero la visión de ese mundo es limitada. Miranda se presenta como brillante y poderosa, pero también cruel y mezquina. La película nunca explora completamente por qué actúa de esa manera, dejándola como un retrato burdo en lugar de una persona.
El Problema de Identidad de Andy
El problema de Andy no es solo que no puede mantenerse al día con el trabajo. Es que no puede reconciliar la mujer que quiere ser con la mujer que Runway espera que se convierta. La película plantea preguntas sobre ambición, clase e identidad, pero no las responde de una manera satisfactoria.
El clímax, en el cual Andy confronta a Miranda acerca del costo de su éxito, está destinado a ser un momento de claridad. Aterriza como una declaración más que como una revelación.
Reparto Secundario
James Marsden interpreta al novio de Andy, quien lucha por entender por qué ella soporta el trabajo. Stanley Tucci es un agente de prensa que ayuda a Andy a navegar la política de la revista. Emily Blunt interpreta a una compañera de trabajo que le advierte sobre la crueldad de Miranda. Cada actor aporta energía a sus escenas, pero ninguno recibe suficiente material para hacer sentir a sus personajes totalmente realizados.
Los momentos más débiles del film provienen de su reparto secundario. Blunt, en particular, tiene un papel que existe principalmente para estar equivocado sobre Miranda y desaparecer al final. Sus escenas son algunas de las más incómodas en el film.
La técnica
El film se ve pulido. Las prendas son elaboradas y detalladas, y los sets capturan el mundo elegante y costoso de las revistas de moda. La dirección es competente, aunque no eleva el material más allá de lo que está en la página.
La música es ligera y agradable, haciendo poco para alterar el tono del film. Es una acompañamiento seguro y olvidable para un film que ya sabe exactamente lo que quiere ser.
Lo que funciona y lo que no
El film está en su mejor momento cuando se centra en la lucha diaria de Andy para sobrevivir en Runway. Las escenas de ella preparándose para trabajar, de su pánico cuando se da cuenta de que ha olvidado algo, de su agotamiento después de un largo día — estos son los momentos que calan. Son detalles pequeños y humanos que anclan al film a algo real.
La actuación de Streep sostiene el film. Ella hace de Miranda terrorífica y divertida en igual medida, y su entrega de la línea más famosa del film — «No hay dos palabras más perjudiciales en el idioma inglés» — es una clase magistral de timing cómico.
La visión del film de la industria de la moda es estrecha y sin examen. Trata el mundo de la alta moda como un club cerrado y exclusivo que opera según sus propias reglas, sin nunca preguntar qué significan esas reglas para las personas que no están en él. El film nunca considera a los trabajadores detrás de escena, a los modelos, a las sastrecillas, a las personas cuyo trabajo hace posible las páginas brillantes.
La película también se apoya demasiado en la idea de que Andy es especial, de que ella es de alguna manera diferente de todos los demás en Runway. Es un recurso común en Hollywood, pero rara vez aguanta el análisis. En El diablo viste de Prada, se usa para justificar la presencia de Andy en una revista donde claramente no pertenece.
| Escena | Ambientación | Tonos |
|---|---|---|
| El primer día de Andy | Oficinas de Runway | Nerviosa, tenso |
| La oficina de Miranda | El apartamento privado de Miranda | Intimidante, frío |
| El apartamento de Andy | El piso compartido de Andy | Calor, confort |
| La pasarela de moda | Un grandioso escenario | Glamuroso, agotador |
| La confrontación | El despacho de Miranda | Climático, emocional |
Palabra final
The Devil Wears Prada es una película bien hecha y a menudo entretenida que cae corta de ser una gran obra. Es una historia sobre ambición, identidad y el costo del éxito, pero nunca llega a esos temas. En su lugar, se conforma con un sarcasmo que es ingenioso en algunos momentos pero que resulta superficial al final.
Su fortaleza reside en sus actuaciones y en su sentido de lugar. Sus debilidades residen en su negativa a profundizar. Es una visión estilizada y a veces divertida de un mundo que pocos verán jamás, pero que nunca se detiene a preguntar las preguntas difíciles acerca de ese mundo.
The Devil Wears Prada es una película agradable de ver y ocasionalmente brillante, que cae corta de la grandeza. Se merece crédito por sus actuaciones y por su arte, pero deja al espectador deseando más de lo que entrega. Es una película fácil de disfrutar en el momento pero más difícil de recomendar después.
6.2 sobre 10.
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