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Diecisiete años después, la narrativa arriesgada de Final Fantasy XIII sigue resistiéndose al paso del tiempo

Una leyenda de un guerrero solitario huyendo una ciudad condenada, ligado por destino a cinco compañeros, en un reino dividido entre cielo y tierra.

Por mitch·5 min de lectura
A solitary warrior gazes out over a vast floating city of crystal.

Final Fantasy XIII es una bestia extraña. Se lanzó en 2009 para PS3, PC y X360, y se trata de un juego construido alrededor de una sola idea: el sistema de partido que definió la serie durante años está desaparecido. En su lugar, controlas a un solo personaje a la vez, y el juego corre en combate en tiempo real. Ese cambio es radical, y cambia todo sobre cómo se siente jugarlo.

La historia sigue a Lightning, Snow, Fang, Vanille y Hope mientras huyen de la ciudad de Cocoon tras ser marcados como traidores. El mundo está dividido en tres regiones, cada una con su propio aspecto y sus propios enemigos. El sistema de combate, llamado el Paradigma de Cambio, te permite cambiar entre roles mitad-batalla entre Comandante, Devastador, Sentinela y Médico. Es rápido, fluido y mayormente satisfactorio, aunque la cámara suele meterse en medio durante momentos apretados.

Trailer, por supersaiyan47.

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El Mundo de Cocoon

Cocoon es el escenario central, una ciudad flotante construida sobre un gigantesco cristal. El juego pasa mucho tiempo guiando a los jugadores por sus calles, sus torres y sus caminos ocultos. La diseño es densa, con misiones secundarias y tesoros escondidos por todas partes. Algunos jugadores encuentran esa densidad agobiante. Otros la encuentran recompensadora.

El juego también introduce el concepto del Pulso, una tierra debajo de Cocoon que es hogar de los villanos principales del juego. Esta división entre cielo y tierra da forma a toda la historia, dando al juego un sentido de escala que pocos otras entradas de la serie han logrado.

Combate y el Paradigma de Cambio

El combate es el corazón de Final Fantasy XIII. Cada personaje tiene un conjunto de habilidades ligadas a un tipo de magia, y cambiar entre roles mitad-batalla es clave para sobrevivir. El rol de Comandante causa daño físico y construye amenaza. El Devastador causa daño mágico y construye sobrecarga. La Sentinela absorbe daño y construye defensa. El Médico cura y cura efectos de estado. Cambiar entre estos roles mientras los enemigos atacan evita que las peleas se vuelvan rutinarias.

El sistema es fácil de aprender pero difícil de dominar. Los jugadores que quieren rascar por estadísticas encontrarán mucha rascada disponible. Aquellos que quieren una pelea rápida encontrarán al juego generoso con atajos.

El Problema Con la Cámara

La cámara de Final Fantasy XIII es su mayor defecto. En pasajes angostos, se niega a moverse con el jugador, obligándolo a detenerse y girar lentamente para ver lo que hay adelante. Las peleas contra jefes sufren más. Los enemigos pueden aparecer fuera de pantalla, obligando al jugador a adivinar dónde atacan.

El juego también padece una falta de variedad en los tipos de enemigos. Al principio, las peleas se sienten repetitivas porque los mismos enemigos siguen apareciendo con pequeños aumentos en sus estadísticas. Más tarde, la dificultad sube bruscamente, sorprendiendo al jugador sin aviso.

La historia y su reparto

La historia es densa y ocasionalmente confusa. Los personajes hablan en acertijos sobre fal’Cie, l’Cie y el Focus, y el juego espera que el jugador mantenga el ritmo sin demasiada guía. La trama se espesa conforme avanza el juego, revelando giros sobre el mundo y su historia. El final, en particular, es un evento importante para los seguidores de largo plazo de la serie.

Lightning es la destacada entre las actuaciones. Es fuerte, sarcástica y lleva el peso emocional de la historia. Snow es la comedia del reparto, algo que algunos jugadores encuentran molesto. Fang y Vanille aportan los momentos más ligeros, mientras que Hope lucha con el duelo a lo largo de todo el juego. La conversación es frecuentemente mordaz, incluso cuando la trama es confusa.

Contenido Secundario y Purgatorio

Final Fantasy XIII está lleno de contenido secundario. Hay carreras de chocobos, juegos minuciosos y cacerías de tesoros esparcidos por el mapa. Ninguno de ello es requerido, pero el juego recompensa a los jugadores que exploran. Artículos ocultos y equipo raro esperan en cada esquina para aquellos dispuestos a buscarlos.

El purgatorio es necesario para quienes quieren ver cada escena grabada o recoger cada trofeo. El sistema de nivelación del juego es generoso, y los personajes ganan habilidades rápidamente una vez alcanzan ciertos umbrales.

Lo Que Funciona y Lo Que No Funciona

  • El sistema de combate es innovador y engancha
  • La historia tiene un núcleo emocional fuerte
  • La concepción del mundo es ambiciosa y detallada
  • La cámara se interpone en el camino de la acción
  • La variedad del enemigo falta al principio
  • El ritmo se arrastra en los capítulos centrales

Las fortalezas y debilidades del juego son claras desde la primera hora. La batalla es un placer jugarla, y la historia es lo suficientemente atractiva para llevar a los jugadores a través de los momentos difíciles. La cámara y el ritmo son las cosas que lo limitan, pero ninguna es fatal.

Etapa Región Enfoque
Nido Cielo Escape de la ciudad
Pulso Tierra Combate con los villanos
Valhalla Final El clímax

La tabla anterior muestra cómo el juego se mueve de una región a la siguiente, construyéndose hacia su último acto. Cada etapa introduce nuevos sistemas y nuevas amenazas, manteniendo la experiencia fresca incluso cuando la cámara falla.

Final Fantasy XIII es un experimento arriesgado que en su mayoría da resultado. Arriesga con la fórmula de la serie y logra hacer algo distintivo. No es perfecto, pero es memorable.

Puntuación: 8.1 sobre 10.

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