«The Conjuring 2» es una película de casas encantadas que busca asustarle dos veces. También es una secuela que se inclina más hacia el drama familiar que su predecesora, y ese cambio le cuesta algo del miedo puro que funcionó en la original. La película sigue a Ed y Lorraine Warren, investigadores paranormales que viajan a Londres para ayudar a una familia aterrorizada por una entidad malévola. Está basada en hechos reales, y los presenta con una mezcla de reverencia y barato impacto que no siempre funciona.
La película se abre en 1977, con la familia Hodgson viviendo en un apartamento estrecho y destartalado en el norte de Londres. La madre, Margaret, trabaja de noche en una fábrica. Sus hijos, especialmente el hijo menor, ven cosas que no están ahí. Los Warren llegan para investigar, y la película pasa gran parte de su tramo medio construyendo una sensación de temor a través de una serie de encuentros sobrenaturales que van en aumento. El clímax involucra una presencia demoníaca que los cineastas tratan con un estilo teatral, aunque el resultado se centra más en el espectáculo que en el miedo genuino.
Los Warren son interpretados por Patrick Wilson y Vera Farmiga, quienes también protagonizaron la primera película. Su química sostiene la película, incluso cuando el guion les pide que pronuncien discursos sobre la fe y el mal que suenan a diálogos de terror genéricos. Los hijos de los Hodgson son interpretados por jóvenes actores a quienes se les pide presenciar horrores más allá de sus años. Las actuaciones son competentes, pero la historia a menudo los trata como accesorios en lugar de personas.
Tráiler, cortesía de Warner Bros..
Margaret y la Familia Hodgson
La familia Hodgson es el corazón de «The Conjuring 2», y la película invierte tiempo real en su vida doméstica antes de que comiencen los sucesos sobrenaturales. Margaret es una madre trabajadora que intenta mantener a sus hijos seguros en un mundo que parece decidido a destruirlos. Su esposo, Bill, está ausente de la narrativa, y la película nunca explica por qué. Esa ausencia se siente como una elección deliberada, una que permite que la historia se centre por completo en la línea materna de conflicto.
Los niños son el verdadero motor de las apuestas emocionales de la película. Ven fantasmas, escuchan voces y sienten presencias que los adultos no pueden. Su miedo es palpable, y la película se gana sus sustos al basarlos en los detalles mundanos de su vida diaria: la escuela, las comidas, la hora de acostarse. Cuando lo sobrenatural irrumpe, el contraste es impactante. La película quiere que le importe a estos niños antes de desatar al monstruo, y en gran medida, lo logra.
La Asociación de los Warren
Patrick Wilson y Vera Farmiga regresan como los Warren, y su asociación sigue siendo el activo más sólido de la película. Sus escenas juntos chispean con tensión y calidez en igual medida. Wilson interpreta a Ed como un hombre de acción, mientras que Farmiga interpreta a Lorraine como una mujer de fe. La dinámica es familiar de la primera película, pero la secuela le da nuevos giros. Juntos, forman el ancla de una historia que a veces se aleja de ellos.
Su investigación en Londres es la columna vertebral de la trama. Documentan evidencia, entrevistan a testigos y realizan rituales destinados a contener el mal. La película los muestra trabajando en equipo, pero también los separa a veces, enviando a cada uno en misiones en solitario que parecen una preparación para escenas posteriores. Este ritmo es desigual, y alarga el tiempo de ejecución sin agregar mucha sustancia.
«Aquí hay maldad.»
Esa línea, pronunciada por Lorraine cerca del clímax, resume el enfoque de la película sobre su tema. Los Warren creen en el mal y lo combaten con herramientas tanto físicas como espirituales. La película respeta su creencia sin cuestionarla, lo que da a los procedimientos una claridad moral que algunos espectadores encontrarán refrescante. Otros lo encontrarán simplista.
La Historia Real
«The Conjuring 2» está basada en eventos reales, y los cineastas se apoyan en ese hecho a lo largo de la película. Los Warren son figuras reales en la historia estadounidense, y su trabajo con la familia Hodgson ha sido documentado extensamente. La película es una película de terror en primer lugar y una película histórica en segundo lugar.
Los Warren, en la vida real, fueron investigadores paranormales que se especializaban en casos que involucraban entidades demoníacas. La película los retrata como cristianos devotos que usan su fe para combatir el mal. Ese planteamiento es coherente con el material de origen y le da a la película una sensación de autenticidad que algunos espectadores apreciarán. Para otros, la mezcla de hechos y ficción puede sentirse poco sincera.
La campaña de marketing de la película se apoyó en gran medida en la idea de que esta era una historia verdadera. Eso es técnicamente exacto, pero también engañoso. Los eventos son reales, pero la presentación es ficcionalizada. La película no incluye notas al pie de página con sus fuentes ni explica dónde se desvía del registro. Los espectadores que buscan un documental deberían buscar en otra parte.
La comparación con «Poltergeist»
«The Conjuring 2» comparte productor con «Poltergeist», una película de 1982 sobre una familia suburbana aterrorizada por una fuerza malévola. Ambas películas tratan sobre la posesión demoníaca y la actividad poltergeist, y ambas presentan a familias en hogares suburbanos atormentadas por fuerzas invisibles. Las similitudes son llamativas, y sugieren que los cineastas estaban extrayendo de la misma fuente cultural.
La comparación es útil porque resalta lo que «The Conjuring 2» hace de manera diferente. «Poltergeist» es una historia más contenida, centrada en una sola familia y una sola casa. «The Conjuring 2» es más amplio, moviéndose entre Londres y la casa de los Warren en Connecticut. El resultado es una película que es menos enfocada pero más ambiciosa.
Ambas películas también comparten una paleta visual similar. Utilizan la oscuridad, las sombras y repentinos destellos de luz para crear inquietud. La diferencia es que «Poltergeist» se hizo con efectos prácticos, mientras que «The Conjuring 2» se basa en gran medida en CGI. La película más antigua se siente más arraigada, mientras que la más reciente se siente más pulida.
El escenario de Londres
El escenario de Londres es un gran activo para «The Conjuring 2». La película captura las calles grises e industriales de la ciudad con una paleta fría que se adapta a la historia. Los Hodgsons viven en un apartamento que se siente estrecho y opresivo, y los Warren navegan por una ciudad que es ajena a ellos. El contraste entre los dos mundos se utiliza de manera efectiva, aunque la película no dedica suficiente tiempo a establecer el telón de fondo de Londres.
La película utiliza la ciudad como un personaje, y funciona. Los Warren son forasteros en una tierra extraña, y su desconocimiento de las costumbres locales añade tensión. El escenario de Londres también permite a los cineastas explorar un tipo diferente de horror al de la pesadilla suburbana de la primera película. El contraste es efectivo, pero también es una oportunidad desperdiciada. La película podría haber hecho más con la historia de la ciudad y su estado actual.
La Debilidad del Demonio
El demonio en el centro de «The Conjuring 2» es el principal antagonista de la película, y se trata con una mezcla de reverencia y camp. El demonio es poderoso, antiguo y hambriento de almas. La película lo muestra a través de destellos de luz, voces descorporizadas y movimientos repentinos. Es una construcción clásica de terror, y la película lo maneja con competencia.
El demonio también es el elemento más débil de la película. Sus motivaciones no están claras, y sus acciones parecen arbitrarias. La película plantea una confrontación entre los Warren y el demonio, pero la resolución es apresurada. La escena final termina antes de sentirse merecida. Algunos espectadores encontrarán esto frustrante, mientras que otros apreciarán la naturaleza abierta.
El demonio es un símbolo del mal, y la película lo trata como tal. Los Warren luchan contra él no solo por los Hodgsons, sino por todos. La película sugiere que el mal es una fuerza que se puede combatir, y que la fe es el arma. Este es un mensaje que algunos espectadores encontrarán reconfortante, mientras que otros lo encontrarán simplista.
El Veredicto sobre «The Conjuring 2»
«The Conjuring 2» es una entrada sólida, aunque irregular, en el género de terror. Tiene actuaciones sólidas, una base de historia real convincente y un escenario en Londres que añade textura. Pero también está lastrada por una duración excesiva, un villano débil y un clímax que se siente apresurado. La película es mejor de lo que sugiere su reputación, pero no es una obra maestra.
La banda sonora de la película refleja esta evaluación. Es un trabajo mediocre que merece crédito por su ambición pero no alcanza la grandeza. La película vale la pena para los fanáticos del género, pero no es esencial. Las mejores partes son las humanas: la asociación de los Warren, el sufrimiento de los Hodgsons y los momentos tranquilos de temor. Las peores partes son las teatrales: la aparición del demonio, el diseño de sonido exagerado y el final apresurado.
«The Conjuring 2» es un saco de gatos y es mejor disfrutarlo con pocas expectativas. No es la mejor película de terror de su año, pero tampoco es la peor. Es una película que intenta hacer demasiado y termina haciendo menos de lo que podría. El resultado es una película que es recomendable, pero no memorable.
6.5 de 10.
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