El Mago de Oz es una historia sobre la pertenencia, contada a través de una niña que no quiere pertenecer a ninguna parte. Dorothy Gale, interpretada por Judy Garland, vive en Kansas con su tía Em y su tío Henry, pero sueña con otro lugar. Ese otro lugar resulta ser una tierra de brujas, leones y hombres de hojalata, y el viaje allí la cambia más de lo que la tierra la cambia a ella.
La película, dirigida por Victor Fleming y producida por Mervyn LeRoy, toma el sueño de Dorothy y lo hace real. Ella cae en un mundo donde todo parece extraño y nada parece ordinario. El efecto es inmediato. Los colores cambian, el cielo cambia, los edificios cambian y también la música, llevando al público a la par que ella.
Tráiler, vía Warner On Demand.
La Caída al Color
La película se abre en blanco y negro. Vemos la vida de Dorothy en Kansas, opaca y plana, y sentimos su aburrimiento antes de que siquiera hable. Entonces ella cierra los ojos y se queda dormida, y la pantalla pasa de gris a verde en un solo corte. La transición es repentina y perfecta, y no ha perdido su poder en ochenta años.
Dorothy aterriza en un campo de amapolas, y el Espantapájaros, el Hombre de Hojalata y el León aparecen uno por uno. Cada uno aporta algo que a Dorothy le falta: inteligencia, un corazón, coraje. Juntos forman un grupo, y juntos se ponen en marcha por el camino de ladrillos amarillos para conocer al Mago de Oz.
El Grupo En El Camino
El Espantapájaros quiere inteligencia para poder pensar por sí mismo. El Hombre de Hojalata quiere un corazón para poder amar. El León quiere coraje para poder enfrentar sus miedos. Dorothy ella misma quiere volver a casa.
La Bruja Malvada del Oeste los observa desde la distancia, y sus monos voladores hacen sus mandatos. Su hermana, la Buena Bruja del Norte, ayuda a Dorothy al principio, dándole los zapatos de plata que más tarde se volverán famosos. El Mago de Oz, cuando Dorothy finalmente lo conoce, resulta ser un hombre detrás de una cortina, no un dios en absoluto.
Las Canciones Llevan La Historia
Las canciones son el corazón de la película. «Over the Rainbow» es cantada por Dorothy al principio, y establece el tono para toda la película. Es una canción sobre el deseo de irse, de querer algo mejor, de querer estar en un lugar que tenga sentido. Garland la canta con una clase de anhelo que todavía conmueve hoy.
Canciones posteriores, como «If I Only Had a Brain» y «We’re Off to See the Wizard,» mantienen el ambiente ligero incluso cuando el peligro crece. Son canciones alegres sobre estar atascado, y funcionan porque los intérpretes las venden por completo.
Los Monos Voladores y El Final
El tramo central de la película es donde la historia se vuelve más oscura. La Bruja Malvada envía a los monos voladores tras Dorothy y sus amigos, y la persecución es tensa. Dorothy es capturada, y sus zapatos de plata son quitados de ella. La escena en la que la bruja se derrite es un momento que ha permanecido con el público desde que la película se estrenó.
El final es una mezcla de comedia y temor. El Mago es revelado como un fraude, y el grupo se da cuenta de que ninguno de sus deseos fue mágico en absoluto. Ellos tenían las respuestas dentro de ellos todo el tiempo, y la película los muestra aprendiendo esa lección uno por uno.
Lo Que La Hace Durar
La película resiste el paso del tiempo porque es simple y sincera. No intenta ser compleja o inteligente. Cuenta una historia sobre amistad, valentía y encontrar el camino a casa, y lo hace con imágenes claras y actuaciones claras. Garland es el centro de todo, y ella lleva la película de principio a fin.
La película también entiende que las historias infantiles necesitan asustar un poco para ser honestas. La Bruja Malvada es genuinamente aterradora, y los monos voladores son verdaderamente aterradores. Pero la película nunca deja que el miedo vaya demasiado lejos, y siempre regresa a la calidez del grupo.
El Legado De La Película
La película ha envejecido bien porque fue hecha con cuidado. Los escenarios son elaborados, los trajes son detallados, y los efectos están hechos con habilidad en lugar de espectáculo. No hay un plano desperdiciado, ni una escena de relleno, ni un momento en el que la película pierda su control sobre el espectador.
La partitura, compuesta por Harold Arlen, encaja con la película de principio a fin. Se eleva durante los grandes momentos y se retrae durante los silenciosos. Sabe cuándo dejar que el diálogo respire y cuándo impulsar el drama hacia adelante.
Clasificación de los Elementos
Aquí es cómo se comparan los elementos clave de la película:
- La interpretación de Judy Garland como Dorothy — la parte más fuerte de la película.
- Las canciones — «Over the Rainbow» y las demás cargan con el peso emocional.
- La transición del color — el mayor momento visual en la película.
- Los monos voladores — la secuencia más aterradora y la más memorable.
- La revelación del Mago — el giro más divertido y satisfactorio.
La Palabra Final
El Mago de Oz es una película que se gana su reputación. No es una obra maestra de técnica, pero sí lo es de sentimiento. Entiende lo que quiere decir y lo dice claramente, sin esconderse detrás de trucos o planos elaborados. Es una historia sobre el hogar, sobre el deseo de estar en otro lugar y sobre encontrar que ese otro lugar está más cerca de lo que se piensa.
La película no es perfecta. Algunas de las escenas cómicas se sienten anticuadas y algunas de las ideas políticas se sienten superficiales. Pero esas fallas se apoyan ligeramente sobre una película que, en otro caso, es cálida, divertida y profundamente conmovedora. Es una película que recompensa las visiones repetidas, y es una película que se ha ganado su lugar entre las grandes películas jamás hechas.
9.2 de 10.
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