State of Decay invita a los jugadores a sobrevivir a un apocalipsis zombi construyendo una base, recolectando suministros y enfrentándose a hordas. Ese planteamiento sencillo es el mayor punto fuerte y el mayor problema del juego. El resultado es un juego que recompensa la planificación y castiga la negligencia, pero que también pide a los jugadores aceptar mucha repetición y riesgo a cambio de su libertad.
Trailer, vía IGN.
Empezando
Los jugadores comienzan eligiendo a un sobreviviente de una lista de retratos, luego eligen una ubicación de partida de un puñado de vecindarios. Cada vecindario ofrece una mezcla diferente de casas, tiendas y niveles de peligro. La elección determina cuán rápido llegan los recursos y con qué frecuencia aparecen zombis.
Una vez establecida una base, los sobrevivientes pueden ser asignados a tareas, enviados en misiones o dejados para deambular libremente. El juego rastrea comida, agua, medicina y municiones constantemente, obligando a los jugadores a equilibrar comodidad con exploración. Quedarse sin recursos por mucho tiempo significa que todo el grupo sufre.
Las primeras horas son la mejor parte de State of Decay. Montar un campamento, buscar suministros y observar cómo los sobrevivientes reaccionan al mundo que los rodea crea una sensación de involucramiento que pocos otros juegos logran. Los jugadores se encariñan con sus personajes, aunque estén representados principalmente por retratos sencillos y breves líneas de diálogo.
Combate y Riesgo
El combate en State of Decay es lento y deliberado. Los zombis se mueven lentamente, y los jugadores generalmente pueden ver los ataques venir con anticipación. Ese ritmo es parte del diseño, pero también significa que las peleas rara vez se sienten tensas.
Las armas se rompen después de un uso repetido, obligando a los jugadores a encontrar reemplazos o reparar las antiguas. Este sistema añade profundidad al combate, pero también crea momentos en los que una arma rota obliga a una retirada en el peor momento posible. Perder una pelea significa perder sobrevivientes, y el juego no devuelve esas pérdidas fácilmente.
Las peleas también conllevan el riesgo de infección. Los sobrevivientes que sufren daños durante una pelea pueden infectarse, convirtiéndose en una amenaza andante para todo el grupo. Este mecanismo obliga a los jugadores a pensar cuidadosamente en qué peleas entablar y cuáles evitar.
El juego no toma de la mano al jugador a través de estos sistemas. Los nuevos jugadores perderán supervivientes a causa de infecciones, inanición o simplemente mala suerte antes de comprender cómo funcionan los sistemas juntos. Una vez que los ritmos se asientan, sin embargo, el ciclo de riesgo y recompensa se vuelve satisfactorio.
Construcción de una Base
La construcción de una base es donde State of Decay muestra su ambición de forma más clara. Los jugadores pueden construir muros, puertas y puestos de observación, y asignar roles como cocinero, guardia y médico. Cada rol afecta cómo funciona la base, y descuidar un rol puede conducir a problemas más adelante.
Las entregas de suministros llegan al azar, y los jugadores deben administrar el espacio de inventario cuidadosamente. Demasiado desorden y la base se vuelve vulnerable. Demasiado poco y el grupo se muere de hambre. La tensión entre almacenar y mantenerse ágil es constante, y mantiene a los jugadores enganchados incluso cuando la acción disminuye.
La base en sí misma se convierte en una especie de personaje. Su distribución, sus defensas y sus ocupantes reflejan todos las elecciones tomadas durante horas de juego. Ver cómo una base crece desde una sola casa hasta un complejo fortificado es una de las experiencias más gratificantes del juego.
Dificultad y Equilibrio
La dificultad en State of Decay es desigual. Algunos tramos se sienten fáciles, con zombis deambulando lentamente y poco riesgo. Otros tramos se sienten casi imposibles, con oleadas de zombis abrumando a un pequeño grupo de supervivientes. El juego rara vez advierte a los jugadores cuando la dificultad aumenta, dejándolos sorprendidos.
La generación aleatoria del juego significa que no hay dos partidas iguales, pero esa variedad tiene un costo. Algunas partidas son mucho más duras que otras, y la falta de un control deslizante de dificultad significa que los jugadores que desean una experiencia más fácil no tienen suerte.
«El juego rara vez advierte a los jugadores cuando la dificultad aumenta.»
El juego también tiene problemas con el ritmo. Largos períodos de búsqueda y administración de la base pueden sentirse tediosos, especialmente cuando hay poco contenido nuevo para romper la monotonía. Las misiones y las actividades secundarias ayudan, pero son pocos en comparación con el tiempo dedicado a administrar recursos.
Sonido y Presentación
La presentación en State of Decay es funcional pero poco destacable. Los modelos de personajes son simples, y los entornos son repetitivos. El juego funciona bien tanto en PC como en Xbox 360, aunque la versión de consola muestra su edad más que la versión de PC.
El diseño de sonido hace más para vender la atmósfera que los visuales. Los disparos, los gemidos y los gritos lejanos crean una sensación de temor que los gráficos no pueden capturar por completo. La música es escasa pero efectiva, manteniéndose al margen cuando lo necesita y agregando tensión cuando importa.
Los controles son sencillos, y el juego rara vez frustra a los jugadores con problemas técnicos. Esa estabilidad es bienvenida, incluso si los sistemas subyacentes son exigentes.
Lo que Funciona
El bucle principal de State of Decay es lo suficientemente sólido como para sostener el juego a pesar de sus defectos. Construir una base, enviar a los supervivientes en misiones y regresar para verificar a todos crea un ritmo que se siente único en este género. Pocos otros juegos piden a los jugadores que equilibren tantas demandas competitivas mientras cuentan una historia sobre la supervivencia.
El juego también hace un buen trabajo al hacer que el fracaso sea significativo. Perder a un superviviente a causa de la infección o el hambre tiene peso porque el jugador ha invertido tiempo en ese personaje. Esa inversión hace que los éxitos se sientan ganados, incluso cuando los fracasos duelen.
Lo que Falla
El mayor problema con State of Decay es su falta de pulido. Los sistemas están todos presentes, pero no siempre funcionan juntos de forma fluida. Algunos mecanismos se sienten a medio terminar, y el juego podría haberse beneficiado de más pruebas antes de su lanzamiento.
La curva de dificultad también es un problema. Los jugadores que buscan una experiencia casual pueden sentirse abrumados al principio, mientras que los jugadores que disfrutan de un desafío pueden encontrar el juego demasiado fácil más tarde. Hay poco terreno intermedio, y esa falta de equilibrio perjudica la experiencia general.
El juego también se apoya en gran medida en la repetición. Buscar en los mismos vecindarios una y otra vez puede volverse aburrido, especialmente cuando hay poca variación en los elementos encontrados. Más contenido aleatorizado o más ubicaciones distintas habrían ayudado a mantener el juego fresco.
Veredicto Final
State of Decay es un juego imperfecto pero ambicioso. Sus sistemas son ingeniosos, su mundo es atractivo y su mecánica principal es sólida. Pero los detalles sin pulir, la dificultad desigual y el contenido repetitivo le impiden alcanzar la grandeza.
Los jugadores que disfruten del pensamiento estratégico y estén dispuestos a invertir tiempo encontrarán mucho que apreciar. Aquellos que busquen una experiencia más pulida podrían tener dificultades con los aspectos ásperos del juego. Tal como está, State of Decay sigue siendo una entrada sólida, aunque imperfecta, en el género de supervivencia.
Puntuación: 6.7 de 10.
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