Schitt’s Creek tuvo seis temporadas en CBC y Pop TV, y todavía es el tipo de programa que se saca a relucir como prueba de que la comedia puede ser a la vez inteligente y suave. La familia Rose pierde su fortuna, compra un pueblo en quiebra llamado Schitt’s Creek y pasan las seis temporadas siguientes aprendiendo a vivir allí. El programa es un desarrollo lento, y se gana honestamente esa reputación. No es una comedia de situación con risas constantes, y tampoco pretende serlo. Es un programa sobre el duelo, la familia y el extraño consuelo de estar en un lugar al que nunca pediste ir.
La premisa es simple. Los Rose son ricos más allá de toda razón hasta que un colapso financiero los despoja de todo excepto un pequeño pueblo que una vez compraron como una broma. Se mudan, esperando quedarse unas pocas semanas y marcharse. Terminan quedándose seis temporadas, y el programa rastrea su gradual aceptación del lugar. Moira y Johnny Rose son interpretados por Catherine O’Hara y Eugene Levy, y su química impulsa la serie desde su primer episodio hasta su escena final. Sus hijas, Alexis y David, son interpretadas por un elenco, y sus actuaciones evolucionan de chicas mimadas a personas reales a lo largo del programa.
Trailer, vía Schitt’s Creek.
Moira y Johnny
Moira y Johnny son el motor del programa. O’Hara interpreta a Moira como una mujer que nunca tuvo que preocuparse por el dinero, y Levy interpreta a Johnny como un hombre que siempre fue un estafador en el fondo. Juntos, son la clásica pareja de dispares: ella es nerviosa y teatral, él es relajado y práctico. Sus escenas juntos son las mejores del programa, llenas de bromas silenciosas e historia no dicha.
Alexis y David tienen menos éxito. Alexis es interpretada por un elenco, y su personaje pasa la mayor parte de la serie como una joven egoísta y consentida. David es interpretado por un elenco, y su arco es ligeramente mejor, aunque ambos personajes tardan un tiempo en convertirse en personas por las que el público pueda animar. Los primeros episodios del programa se apoyan en gran medida en su disfunción, y eso puede ser agotador. Pero las temporadas posteriores encuentran una manera de hacerlos agradables, incluso mientras permanecen imperfectos.
“¿Saben qué? Estoy cansada de estar cansada”.
Esa frase, dicha por Moira en la primera temporada, capta una tensión central en el programa. Ella está cansada de estar cansada, y el programa pasa su tiempo de ejecución mostrando cómo ella supera ese agotamiento. Es una idea simple, pero se repite a menudo hasta convertirse en un tema.
Schitt’s Creek y Su Gente
El pueblo en sí es la verdadera estrella. Es un lugar pequeño y deteriorado, y el programa nunca pretende que sea otra cosa. Los ciudadanos de Schitt’s Creek son interpretados por un elenco de actores recurrentes, y cada uno tiene un momento para brillar. Roland Schitt, interpretado por David Therrien, dirige el restaurante local y se convierte en amigo de los Roses. Jocelyn, interpretada por Annie Murphy, es propietaria del salón y siente algo por David. Pat, interpretado por Derrick Adams, es el excéntrico residente del pueblo, y se convierte en amigo de todos.
Estos personajes le dan al programa su calidez. No son caricaturas, y no están ahí para servir a los Roses. Son personas con sus propias vidas, y el programa las trata con respeto. Ese respeto es lo que hace que el programa funcione. Los Roses podrían haber sido crueles con esta gente del pueblo, pero no lo son. En cambio, aprenden a preocuparse por las personas que los rodean.
El Estilo de Escritura
El humor del programa es discreto. No es una comedia física, ni un sitcom de chistes. Es un programa que confía en su audiencia para entender la sutileza. Hay chistes recurrentes, como la incapacidad de Moira para entender los modismos estadounidenses, y hay frases ingeniosas, pero se entregan con una expresión seria que requiere paciencia para apreciar. El programa recompensa la atención, y castiga la lectura superficial.
El diálogo es agudo. Los escritores saben cómo preparar un chiste a lo largo de varias escenas, y saben cómo concretarlo con una frase que impacta después de que la audiencia lo haya olvidado. Esa habilidad es rara en la televisión, y es una de las razones por las que el programa se mantiene bien en visionados repetidos.
El Problema del Desarrollo Lento
El ritmo lento del programa es tanto su fortaleza como su debilidad. Se toma su tiempo, y eso significa que algunos episodios se sienten extendidos. La primera temporada, en particular, se alarga en su tramo medio. Los Roses aún no están cómodos en Schitt’s Creek, y el programa pasa mucho tiempo mostrando su adaptación. Esa adaptación es necesaria, pero también es lenta.
La segunda temporada cobra ritmo, y el programa se vuelve más divertido y más seguro. La tercera temporada es donde el programa encuentra su ritmo. La cuarta temporada es donde el programa empieza a sentirse como un maratón. La quinta y sexta temporadas son las más sólidas, y son las que justifican el material anterior. Pero el problema del ritmo nunca desaparece por completo, y es una queja persistente entre los espectadores.
Desglose por Temporada
| Temporada | Enfoque | Fortalezas | Debilidades |
|---|---|---|---|
| 1 | Adaptación | Introducciones de personajes | Ritmo lento |
| 2 | Comodidad | La comedia mejora | Algunos episodios de relleno. |
| 3 | Crecimiento. | Arcos argumentales sólidos. | Hilos argumentales menores. |
| 4 | Estancamiento. | Construcción de la ciudad. | Subtramas innecesarias. |
| 5 | Crisis. | Mejor escritura. | Algunos cambios de tono. |
| 6 | Resolución. | Final potente. | Final agridulce (Final bittersweet) |
La tabla muestra claramente el patrón. Las primeras tres temporadas construyen el mundo, y las últimas tres lo resuelven. Las temporadas centrales son donde el programa tropieza, y es donde se concentran las críticas. Pero las fortalezas del programa son reales, y superan las debilidades.
La Temporada Final (The Final Season)
La sexta temporada es la mejor obra del programa. Trae de vuelta a personajes antiguos, eleva las apuestas y ofrece un final que se siente merecido. El programa termina con una nota de esperanza, pero es una esperanza agridulce. Los Roses han cambiado, y el pueblo los ha cambiado. Están listos para irse, pero también están listos para extrañar. Esa tensión es lo que hace que el final funcione.
El episodio final del programa es una obra maestra en la narración televisiva. Resuelve los arcos principales, ata los cabos sueltos y deja la puerta abierta a un futuro. Es un final feliz, pero no es un final perfecto. Los Roses han aprendido a amar Schitt’s Creek, y ahora tienen que dejarlo ir.
La Recepción de la Crítica (The Critical Reception)
Los críticos estaban divididos sobre Schitt’s Creek. Algunos lo vieron como un programa gentil y bien escrito que merecía más atención. Otros lo encontraron demasiado lento y demasiado suave. La calificación del programa en IMDb es de 6.4 sobre 10, lo que refleja esa división. Es un buen programa, pero no es un éxito rotundo.
Esa calificación es justa. El programa es bueno, pero no es excelente. Es un programa que recompensa la paciencia, y es un programa que castiga la prisa. Es un programa que funciona mejor cuando se ve a un ritmo constante, y es un programa que pierde algo de su magia cuando se apresura. Es un programa que merece a su público, pero no lo exige.
El Legado del Pueblo (The Town’s Legacy)
Schitt’s Creek se ha convertido en un hito cultural. Es un programa que la gente recuerda con cariño, incluso si no lo vio religiosamente.
El éxito del programa es un tributo al poder de la comedia impulsada por personajes. Es un programa sobre personas, no sobre chistes. Es un programa sobre familia, no sobre tramas. Es un programa sobre aceptación, no sobre escape. Esos temas son atemporales, y son la razón por la que el programa perdura.
El programa vale la pena verlo, pero no vale la pena verlo de corrido. Es un programa que recompensa un ritmo pausado, y es un programa que pierde algo de su encanto cuando se apresura. Es un programa que merece a su audiencia, pero no la exige. Es un programa que es mejor de lo que indica su reputación, y es un programa que será recordado con cariño durante años. Es un programa que vale la pena verlo, pero no es un programa que demande su atención inmediata. Es un programa que es mejor de lo que indica su reputación, y es un programa que será recordado con cariño durante años.
Puntuación: 6.4 de 10
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