Death Squared pide que dos personas confíen la una en la otra con un joystick. SMG Studio construyó un juego de rompecabezas en torno a esa premisa en 2017, y todavía se mantiene como uno de los diseños cooperativos más limpios de su época: un juego que entiende que la cooperación es una mecánica antes que un tema.
Tráiler, vía SMG Studio.
Cubos codificados por colores y sus zonas de meta
La configuración es escueta. Los jugadores guían robots con forma de cubo codificados por colores a través de un tablero, cada uno dirigido a su propia zona de meta designada. El truco es que los robots comparten la sala. Mover un cubo puede desplazar plataformas, levantar púas o disparar láseres que el otro cubo tiene que sobrevivir.
Esa única regla hace casi todo el trabajo. Death Squared nunca necesita una historia para explicar por qué dos jugadores deberían hablarse, porque la geometría del nivel se encarga de discutirlo. Un jugador avanza, una plataforma cae, y el camino del otro jugador se abre o se cierra. El rompecabezas es la conversación.
Modo Historia y Modo Fiesta
SMG Studio divide el juego en dos modos, y la diferencia importa más de lo que sugieren los nombres.
- Modo Historia: individual o cooperativo para dos jugadores, construido en torno a un conjunto de rompecabezas guiados
- Modo Fiesta: cooperativo para hasta cuatro jugadores
- Compatibilidad con un jugador: el Modo Historia se puede jugar en solitario
- Compatibilidad multijugador: el juego cooperativo local es el núcleo de ambos modos
El Modo Fiesta para cuatro jugadores es donde Death Squared se vuelve ruidoso. Más cubos significan más movimiento simultáneo, más púas accidentales y más explosiones, que es todo el registro cómico del juego: robots que mueren porque alguien se movió en el momento equivocado.
Dónde corre Death Squared
Death Squared se expandió ampliamente. SMG Studio lo desarrolló y publicó, con CIRCLE Entertainment y Halfbrick Studios también vinculados como publicadores en sus distintas versiones, y la lista de plataformas se lee como un censo del mercado de finales de la década de 2010.
| Lanzamiento | Plataformas |
|---|---|
| 2017 | PC (Microsoft Windows), Mac, PlayStation 4, Xbox One, Nintendo Switch, Linux |
| 2018 | iOS, Android |
El lanzamiento de 2017 abarcó consolas y computadoras. Móvil llegó un año después. Esa expansión no es una nota al pie: es la razón por la que un pequeño juego de puzles sin ninguna franquicia detrás se mantuvo frente a los jugadores durante años.
Una vista aérea del problema
La cámara se sitúa sobre el tablero en una perspectiva aérea e isométrica. Esa elección no es decorativa. Los jugadores necesitan ver ambos robots y todo el diseño de trampas a la vez, porque el peligro en Death Squared casi nunca está oculto. Es visible, y es culpa de tu compañero.
Los géneros atribuidos a Death Squared —plataformas, puzles, estrategia, táctico, indie— exageran la estrategia. Este es un juego de puzles con consecuencias tácticas, no un juego de táctica. El pensamiento es espacial y social, no estadístico. Sus temáticas se listan como infantil y fiesta, lo cual encaja: los robots son lindos, las muertes son de slapstick y nadie sangra.
El 7.0 y lo que significa
Death Squared tiene un 7.0 sobre 10 en el agregado de críticos de IGDB, extraído de siete medios. Ese número es justo y también un poco engañoso, porque promedia dos juegos diferentes. Jugado en solitario, Death Squared es un competente juego de puzles con un esquema de control haciendo un trabajo para el que no fue diseñado: estás operando dos cubos con un solo par de manos, y el chiste central del juego sobre la comunicación no tiene con quién comunicarse.
Jugado con una segunda persona en un sofá, es más agudo que la mayoría de sus pares.
Esa brecha es la verdadera historia de Death Squared. Las mejores ideas del juego —el tablero compartido, los activadores del entorno, la forma en que el movimiento de un jugador reescribe el plan del otro— solo funcionan plenamente cuando hay dos personas en la sala. SMG Studio lo sabía. El Modo Historia admite el juego en solitario, pero es la configuración cooperativa en torno a la cual está construido el diseño, y el Modo Fiesta va más allá con cuatro.
Las explosiones son el marketing. La comunicación es el juego.
Lo que Death Squared hace bien
Death Squared no desperdicia el tiempo del jugador. Los niveles son cortos, el fracaso es instantáneo y reiniciar no cuesta nada, que es exactamente la estructura correcta para un juego donde la mayoría de las muertes provienen de un momento mal calculado más que de una regla mal entendida. La codificación por colores es limpia, las zonas de meta son legibles de un vistazo, y los peligros del entorno —plataformas móviles, púas que suben, láseres— son legibles antes de que te maten. Eso es buen diseño de puzles: el jugador debe sentirse estúpido, no engañado.
La debilidad es la variedad. Death Squared tiene una idea fuerte y la itera a lo largo de todo su contenido, y los puzles posteriores se apoyan en la precisión más que en la invención. El Modo Fiesta para cuatro jugadores añade caos, pero el caos no es lo mismo que la profundidad, y un grupo de cuatro agotará la novedad más rápido que una pareja.
Aun así, el núcleo se sostiene. Un juego de puzles cooperativo vive o muere según si dos personas siguen hablando después del décimo fracaso, y Death Squared los mantiene hablando.
Dos jugadores, un tablero
Death Squared es un pequeño y bien construido juego de puzles cooperativo que se gana su reputación por la fuerza de una única regla clara: tu movimiento cambia mi tablero. No es un juego en solitario disfrazado de cooperativo, y no es un juego de fiesta que finge ser un juego de puzles. Es un juego de puzles sobre dos personas, y funciona mejor cuando hay dos personas.
Con un 7.0 sobre 10, se sitúa exactamente donde debe —una recomendación fuerte para cualquiera que tenga un segundo jugador y un sofá, y una mucho más tibia para quien juegue solo.
Puntuación: 7.0/10
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