Tripwire Interactive llevó Killing Floor a la realidad virtual, y el resultado es un shooter que sabe exactamente lo que quiere ser: una juerga de hack-and-slash rápida y brutal con un modo cooperativo multijugador que convierte a cuatro jugadores en un muro humano de cuchillas. Killing Floor: Incursion llegó en 2017 para Oculus VR, PlayStation 4, PlayStation VR, PC, SteamVR y Oculus Rift, y se sitúa en algún punto entre un shooter y un beat-em-up, con zombis que requieren ser cortados en pedazos más a menudo que recibir disparos.
La premisa es simple. Entras en una zona de guerra llena de hordas de criaturas no muertas, y tu trabajo es abrirte paso entre ellas. El juego se apoya en una fórmula conocida: oleada tras oleada de enemigos, cada uno más duro que el anterior, con ocasionales peleas contra jefes para romper el ritmo. Lo que distingue a Incursion es la perspectiva de realidad virtual, que te sumerge directamente en la acción en lugar de verla desde la distancia.
Tráiler, vía PC Gamer.
La realidad virtual te sumerge en la acción
La realidad virtual en primera persona lo cambia todo. En un shooter estándar, apuntas y disparas. Aquí, blandes una cuchilla y ves cómo impacta contra un cráneo. La diferencia no es sutil. Es inmediata.
La mecánica central del juego es cortar, lo que significa rebanar a los enemigos para reducirlos a pedazos más pequeños. Cada zombi requiere múltiples cortes para caer, y el juego recompensa la precisión por encima de los golpes salvajes. Esto crea un ritmo: encuentra un enemigo, golpea, repite. El seguimiento de movimiento es lo suficientemente sólido como para que tus golpes se sientan conectados con tus manos, incluso cuando el juego tropieza con caídas de framerate durante las oleadas más agitadas.
«Tripwire lleva Killing Floor a la realidad virtual.»
Esa frase resume todo el proyecto. El estudio tomó una franquicia existente y la envolvió en realidad virtual, y el resultado es una adaptación competente, aunque poco destacable. Funciona. Simplemente no reinventa la rueda.
Cortar es la estrella del espectáculo
El combate es donde Incursion justifica su existencia. Tienes una variedad de armas a tu disposición, desde armas de fuego estándar hasta cuchillas cuerpo a cuerpo, y el juego te anima a alternar entre ellas según la situación. Una escopeta puede despejar una sala de enemigos débiles, mientras que una cuchilla es mejor contra enemigos blindados que requieren ser cortados.
El sistema de hackeo es la estrella del espectáculo. Los enemigos explotan en pedazos cuando los golpeas, y el juego registra tu progreso en pantalla. Se siente satisfactorio, casi meditativo, mientras avanzas a través de un enemigo difícil capa por capa.
La desventaja es que el hackeo puede volverse repetitivo. Después de unas horas, los golpes repetidos comienzan a difuminarse entre sí, y el juego depende de las peleas contra jefes y nuevos tipos de enemigos para variar la experiencia. Dicho esto, el bucle central es lo suficientemente sólido como para mantenerte enganchado durante toda una sesión.
El multijugador añade una capa social
El multijugador es donde Killing Floor: Incursion brilla con mayor intensidad. Hasta cuatro jugadores pueden unirse a un equipo y enfrentar oleadas de enemigos juntos, compartiendo la carga del hackeo y la potencia de fuego. El modo cooperativo añade una capa social de la que carece la campaña individual.
El juego maneja bien el multijugador. Los jugadores aparecen en el mismo espacio, y la comunicación está integrada mediante un canal de chat compartido. Es fácil coordinar ataques, señalar amenazas y trabajar como una unidad. La dificultad escala con el número de jugadores, por lo que un equipo completo puede enfrentar oleadas más difíciles que un jugador en solitario.
El rendimiento varía entre plataformas
El juego funciona en varias plataformas, y el rendimiento varía entre ellas. En Oculus VR y Oculus Rift, la experiencia es fluida, aunque pueden producirse caídas en la tasa de fotogramas durante los momentos más agitados. PlayStation VR ofrece una experiencia similar, aunque la resolución del visor es inferior a la de las versiones para PC, lo que se nota en el detalle de las texturas de los enemigos.
La versión para PC, que funciona con SteamVR, ofrece la mejor fidelidad visual. También permite tasas de fotogramas más altas y tiempos de carga más rápidos, lo que la convierte en la forma preferida de jugar para quienes poseen un equipo capaz. La versión para PlayStation 4, separada de la versión para PSVR, funciona a una resolución y tasa de fotogramas más bajas, lo que puede hacer que la acción se sienta menos receptiva durante las oleadas más intensas.
Dirección de arte y diseño de sonido
La dirección de arte es funcional más que impresionante. Los diseños de enemigos son reconocibles, con una mezcla de zombis humanoides, bestias blindadas y jefes más grandes que exigen un posicionamiento cuidadoso. Los entornos son bases militares genéricas, almacenes y calles, que no ofrecen mucha variación entre misiones. La iluminación es adecuada, con algo de niebla atmosférica y efectos de disparos para vender el tono de terror.
El diseño de sonido es decente, con disparos fuertes, impactos de hackeo y rugidos de enemigos que llenan el espacio auditivo. La música es mínima, dejando que la acción hable por sí misma. Es un paquete funcional, pero nada que destaque como memorable.
El veredicto sobre Incursion
Killing Floor: Incursion es un shooter de VR sólido, aunque poco ambicioso. Toma una franquicia establecida y la pone en un visor, y en su mayoría cumple ese objetivo. El combate de hackeo es atractivo, el modo cooperativo es fuerte y el multijugador se mantiene bien. Sin embargo, el juego carece del pulido de un título de VR de primer nivel, con problemas de rendimiento y un bucle de combate que se vuelve repetitivo con el tiempo.
El juego está disponible en múltiples plataformas, lo que da a los jugadores flexibilidad en cómo acceder a él. Ya sea que tengas una PC, una PlayStation o un visor Oculus, hay una versión para ti. Eso es positivo, ya que significa que más personas pueden probarlo.
Si eres fanático de la serie original Killing Floor, probablemente disfrutarás este spinoff. Si eres nuevo en la franquicia, Incursion es un punto de entrada decente, aunque no es la mejor representación de la serie. Es un shooter competente y entretenido que se beneficia más al jugarse con amigos.
El juego no es perfecto. La repetición del hackeo, la menor fidelidad visual en PSVR y la ocasional caída de la tasa de cuadros le impiden alcanzar la grandeza. Pero también es un juego que conoce sus fortalezas y las aprovecha. Es un shooter que respeta el género mientras agrega suficientes toques específicos de VR para justificar su existencia.
| Plataforma | Tasa de cuadros | Detalle visual |
|---|---|---|
| Oculus VR / Rift | Fluido, con caídas | Alto |
| PlayStation VR | Adecuado | Inferior a PC |
| PlayStation 4 | Inferior a las versiones de VR | Inferior a PC |
| PC / SteamVR | El mejor | El más alto |
Esa tabla refleja las disyuntivas que enfrentan los jugadores al elegir una versión. La versión para PC es la forma definitiva de jugar, pero requiere el hardware. Las versiones para PSVR y Oculus son accesibles para más personas, aunque conllevan concesiones visuales.
Killing Floor: Incursion es un juego que entiende a su público y ofrece lo que este quiere: combate rápido y satisfactorio en un espacio compartido. No es un título revolucionario, pero es confiable. Obtiene una puntuación de 7.0 sobre 10, lo que refleja su sólida ejecución y sus limitaciones.
Vale la pena jugarlo si tienes un visor de realidad virtual y disfrutas de los shooters cooperativos. Es menos esencial si buscas un título destacado, pero aún se mantiene como una incorporación competente al género. Es un juego que cumple lo que promete, aunque no prometa mucho más que eso.
La conclusión final es esta: Killing Floor: Incursion es un shooter de realidad virtual sólido, aunque poco destacable. Vale la pena dedicarle tiempo si tienes el visor y amigos con quienes compartirlo. No es un juego que cambiará el género, pero es un juego que cumple su promesa.
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