Secret Invasion llegó a Disney+ el 21 de junio de 2023 con una promesa que el Universo Cinematográfico de Marvel no había cumplido en años: una historia sobre espías, no sobre dioses. La temporada de seis episodios se transmitió hasta el 26 de julio de 2023 y dejó a Nick Fury, de Samuel L. Jackson, de vuelta en la Tierra, una insurgencia Skrull liderada por Gravik, de Kingsley Ben-Adir, y una persistente sensación de que todo el conjunto fue armado con partes que nunca encajaron del todo.
Tráiler, vía Marvel Entertainment.
Nick Fury vuelve a casa
La premisa es sólida. Fury y Talos, de Ben Mendelsohn, descubren una conspiración de Skrulls renegados que han estado infiltrándose en la Tierra durante años, haciéndose pasar por humanos para apoderarse de los recursos del planeta. Gravik se separa de Talos y se instala en un sitio radiactivo fuera de servicio en Rusia. Kyle Bradstreet creó la serie, Ali Selim dirigió, y el elenco es amplio: Emilia Clarke como G’iah, la hija de Talos; Olivia Colman como Sonya Falsworth; Don Cheadle como James «Rhodey» Rhodes; Dermot Mulroney como el presidente Ritson; Killian Scott como Pagon, el segundo al mando de Gravik.
Jackson dijo que la serie le permitió «explorar algo más allá de la rudeza de quien es Nick Fury», incluido el costo del trabajo en su vida personal. Esa es la mejor idea del programa.
Un equipo creativo en constante cambio
El historial de producción explica mucho. El desarrollo comenzó hacia septiembre de 2020. El rodaje inició en Londres hacia septiembre de 2021 y terminó a fines de abril de 2022. Luego gran parte del equipo creativo fue reemplazado: Brian Tucker asumió como guionista en lugar de Bradstreet, Thomas Bezucha salió, y se realizaron extensas regrabaciones desde mediados de junio hasta fines de septiembre de 2022.
La rotación es visible en la temporada terminada. Las tramas comienzan y se estancan. Los personajes llegan con un peso que no se han ganado. Esa es la lectura del periódico, no una conexión que establezca el registro de producción.
Los Skrulls, clasificados por lo que aportan
- Gravik — Ben-Adir encontró el tono justo de odio para un líder que no confía en nadie y necesita de todos.
- Talos — Mendelsohn interpreta a un hombre que ha perdido el equilibrio, y el cansancio se siente.
- G’iah — Clarke recibe el arco con más en juego y menos espacio para interpretarlo.
- Sonya Falsworth — Colman es aguda, está desaprovechada y se va demasiado pronto.
- Pagon — El segundo al mando de Killian Scott es una función, no una persona.
Lo que la serie hace bien
La premisa skrull es genuinamente buena. Cualquiera puede ser cualquiera, lo que debería hacer de cada apretón de manos una amenaza. Gravik no es, como dijo Selim, «solo un tipo malo con una bomba», y la serie intenta explorarlo. Fury está agotado e inseguro de su lugar en el mundo, en parte por los eventos de Avengers: Infinity War y Avengers: Endgame, y eso le da a Jackson material real. Jonathan Schwartz, productor ejecutivo, dijo que «los pecados del pasado [de Fury] empiezan a perseguirlo una vez más». Ese hilo es la columna vertebral de la serie, y cuando se sostiene, Secret Invasion funciona.
Dónde se desmorona
La paranoia nunca muerde. Una historia de cambiaformas vive o muere según si dudas de la persona al otro lado de la mesa, y Secret Invasion rara vez lo logra. Priscilla, la esposa skrull de Fury, es interpretada por Charlayne Woodard. La temporada le da poco espacio.
Seis episodios no son el problema. Seis episodios que se comportan como ocho sí lo son.
El verdadero fallo de la serie es estructural, no tonal. La rebelión de Gravik se basa en un agravio que la serie enuncia pero nunca dramatiza: a los skrulls se les prometió un hogar y nunca lo obtuvieron. La culpa de Fury por esa promesa rota es el único motor lo bastante fuerte para sostener seis episodios, y la temporada se aleja de ella una y otra vez para servir a una trama de conspiración que se resuelve sin costo. Si se quita la maquinaria de Marvel, lo que queda es una historia de espías que olvidó hacer que la traición duela. La agitación tras bambalinas es la causa más probable, y es la parte que vale la pena observar si Marvel intenta esto de nuevo.
Secret Invasion obtiene 6.4 de 10.
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