Brothers: A Tale of Two Sons te pide una sola cosa de tus manos: dividirlas. Lanzado en 2013 por Starbreeze Studios y publicado por 505 Games, el juego de aventura pone a un hermano en cada palanca analógica y nunca te deja olvidarlo. El hermano mayor, Naia, es el más fuerte de los dos y puede accionar palancas o impulsar a su hermano menor hacia espacios más altos. El menor, Naiee, pasa entre barrotes estrechos. Ninguno está completo solo.
Tráiler, vía 505 Games.
Dos palancas analógicas, un viaje
La premisa suena a truco. No lo es. Brothers: A Tale of Two Sons construye sus acertijos sobre la división: un hermano distrae a un personaje no jugador hostil mientras el otro avanza. Los gatillos del controlador manejan la interacción: hablar con un aldeano, agarrarse de una cornisa. Si caes desde una gran altura o sufres una lesión, el juego se reinicia en un punto de control reciente.
Cada línea de diálogo del juego se habla en un idioma ficticio basado en el árabe libanés. La historia llega a través de acciones, gestos y expresiones. Esa elección tiene un peso real. Los hermanos dejan a su padre enfermo y parten hacia el Agua de la Vida, cruzando colinas y montañas, enfrentando a un abusador, un perro agresivo y lobos mortales. Reúnen a una pareja de trolls, salvan a un hombre que intenta suicidarse, ayudan a un inventor.
Una chica en la cueva
El viaje cambia. Los hermanos salvan a una joven de ser sacrificada por un grupo salvaje de tribales. Ella se une a ellos, luego comienza a seducir a Naia. Naiee observa, inquieto. Ella los engaña para que entren a una cueva y se revela como una monstruosa criatura araña. Los hermanos le arrancan las patas y la matan. Ella hiere de muerte a Naia primero.
los hermanos llegan al Árbol de la Vida
Naiee sube solo, recoge el Agua de la Vida y regresa para encontrar a Naia muerto. El agua no puede revivirlo. Entierra a su hermano y camina de vuelta a la aldea. En la orilla debe nadar, lo que no logró hacer cuando su madre se ahogó. El espíritu de ella aparece. Con la guía de Naia, se obliga a entrar al agua y lleva la cura al doctor.
Esto es lo que importa, en orden:
- El esquema de control, porque te hace sentir la pérdida en tus propias manos.
- El idioma ficticio, porque obliga a que la historia se cuente a través del gesto.
- El giro de la araña, porque es el único compás que se siente escrito en lugar de sentido.
El juego vendió más de 800.000 unidades para enero de 2015 y a menudo se lo menciona como un ejemplo de artisticidad en los videojuegos. Esa reputación se mantiene. El truco del joystick no es una pirueta: es el argumento. Pasas horas aprendiendo a mover a dos personas como una sola, y luego el juego te quita a una. El nado final, controlado con un solo joystick, es lo más simple y lo mejor que hace Brothers: A Tale of Two Sons.
8,3 de 10.
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