Rad Rodgers: World One busca ser un retorno a los juegos de plataformas de desplazamiento lateral de la década de 1990. Quiere sentirse como Commander Keen, Conker, Ruff’n’Tumble y Jazz Jackrabbit, todo en uno. En gran medida, logra darle forma a esa ambición, pero la ejecución se interpone en el camino.
Trailer, vía IGDBcom.
La Situación
Rad Rodgers sigue a una pequeña nave a través de una serie de islas, cada una gobernada por un personaje diferente. El objetivo es simple: superar a cada guardián y pasar a la siguiente isla. El humor es amplio y a menudo físico, con bromas sobre el dinero, la fama y el fracaso que acompañan al propio juego de plataformas.
Lo Que Funciona
La idea central es sólida. Los jugadores presionan un botón para avanzar, mantienen presionado un segundo botón para detenerse y usan un tercero para saltar. Esa simplicidad es todo el punto, y cuando funciona, se siente natural. Los niveles construidos en torno al tiempo y los rápidos cambios de dirección recompensan a los jugadores que aprenden a leer el espacio que tienen por delante.
La apariencia del juego se inspira en esa época anterior de los juegos de plataformas. Los sprites son grandes y fáciles de leer, los colores son brillantes y el mundo alrededor de las islas está lleno de pequeños detalles que piden atención. El diseño de sonido coincide con el tono visual, con música que recuerda las partituras alegres que se encontraban en esos juegos clásicos.
Donde Deja de Cumplir
Los problemas comienzan cuando el juego se extiende más allá de sus ideas más simples. Algunas islas exigen una sincronización precisa que los controles no pueden seguir. Los saltos que deberían aterrizar en cambio desvían la nave de rumbo, y la cámara a veces falla al seguir la acción, dejando a los jugadores inseguros de hacia dónde se dirigen.
Los modos multijugador agregan una capa social, permitiendo que los amigos se unan a través de las islas. Es aquí donde el juego muestra su mejor lado, ya que el caos de trabajar juntos suaviza los bordes ásperos del juego en solitario. Aún así, incluso ahí, los controles tienen dificultades para seguir el ritmo de la acción rápida, y los partidos pueden desmoronarse cuando el juego no puede seguir el ritmo de lo que está sucediendo en la pantalla.
Las Islas Mismas
Cada isla en Rad Rodgers: World One ofrece un tema distintivo, y el juego se apoya en esa variedad para llevar la duración de su recorrido. Aquí te explicamos cómo se comparan las islas:
| Isla (Island) | Enfoque (Focus) |
|---|---|
| Primera isla (First island) | Introducción a los controles y el ritmo (Introduction to the controls and pace) |
| Segunda isla (Second island) | Añade nuevos peligros y enemigos (Adds new hazards and enemies) |
| Tercera isla (Third island) | Introduce a un guardián con una personalidad distintiva (Introduces a guardian with a distinct personality) |
| Cuarta isla (Fourth island) | Continúa con el ritmo introducido anteriormente (Builds on the pacing introduced earlier) |
| Quinta isla (Fifth island) | Aumenta la dificultad antes del tramo final (Brings the difficulty up before the final stretch) |
Ese orden se mantiene firme en todas las islas, con cada nueva área construyendo sobre lo que vino antes. Los jugadores que permanecen en el juego tienden a encontrar un ritmo que hace que las islas se sientan menos como un muro de obstáculos y más como un camino a través de un mundo familiar.
Los Guardianes
Los guardianes que protegen cada isla le dan a Rad Rodgers: World One su identidad. Cada uno aporta un conjunto diferente de reglas al combate, obligando a los jugadores a cambiar cómo abordan el diseño de niveles. El juego no explica estos cambios lo suficientemente bien, por lo que la transición entre islas puede sentirse abrupta en lugar de satisfactoria.
Ese es el mayor problema con Rad Rodgers: World One. El juego pide a los jugadores aprender nuevos sistemas sin darles el contexto para entender por qué existen esos sistemas. El resultado es frustración disfrazada de desafío, y el juego pierde impulso en la parte central.
Cómo se compara
Frente a otros juegos del mismo género, Rad Rodgers: World One se ubica en algún punto intermedio. Sus fortalezas son su apariencia y sus controles cuando funcionan, mientras que sus debilidades son los problemas de sincronización y un modo multijugador que le cuesta seguir el ritmo de la acción rápida.
Aquí te mostramos cómo se comparan las diferentes partes del juego:
- Apariencia y presentación — sólido
- Idea central de plataformas — sólido
- Combates contra Guardianes — prometedor pero poco claro
- Multijugador — divertido pero tosco
- Equilibrio de dificultad — desigual
La Última Palabra
Rad Rodgers: World One es un juego que sabe exactamente lo que quiere ser, pero gasta demasiado tiempo luchando contra sus propios controles para lograrlo. El humor funciona, la estética se mantiene bien, y el multijugador funciona mejor que la experiencia en solitario. Pero los problemas de sincronización y el equilibrio de dificultad poco claro le impiden alcanzar sus objetivos.
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