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¿Por qué los fantasmas nos están acechando en 2026 (de verdad)?

El relato de una madre dedicada al hogar sobre un verdadero fantasma que atormenta un refugio para escritores, vinculado a un auge literario de visitas espectrales. )

Por mitch·7 min de lectura
A dimly lit Victorian dining room with chairs pushed back, suggesting a sudden departure.

Mientras participaba en un retiro de escritores, Tara Badstubner fue testigo de cómo un fantasma caminaba por el comedor. En su libro *Why Ghosts Are Haunting Us in 2026 (For Real)*, relata la experiencia como una narrativa en primera persona que combina una experiencia de hauntología con un argumento sobre por qué los espíritus parecen estar apareciendo en todas partes en nuestras historias en este momento.

Un retiro de escritores fue a donde Badstubner fue después de realizar una prueba de COVID y recibir un resultado negativo. El concepto de su novela apenas existía: ella imaginaba una joven viuda abrumada por el dolor. Un grupo modesto de personas se reunió allí: un ingeniero, un profesor, una maestra, un autor publicado que sirvió como mentor, un poeta y Badstubner misma, una madre dedicada al hogar. Llegó a la gran casa de piedra a última hora del lunes por la tarde, apartándose de la carretera principal, y la encontró con una apariencia sombría. Este relato es fáctico, no adornado.

La Casa y Sus Habitaciones

Tan pronto como entraron en la casa, Badstubner sintió que se sumergía en las profundidades turbias del océano: nada más que sombra, interrumpida por un cambio ocasional de luz de colores arriba. Varios de los escritores comentaron sobre lo inquietante que era la casa, pero rápidamente descubrieron un par de habitaciones que llevaban consigo cierta calidez: la cocina y el comedor, y fue allí donde se reunían principalmente para conversar y leer sus escritos.

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El miércoles por la noche llegó un giro para peor. Cuatro de las mujeres se sentaron juntas en la mesa del comedor, mientras otras dos se unieron de forma remota a través de Zoom, impedidas por compromisos previos en la costa oeste.

El Camino Sobre el Comedor

Badstubner describe cómo, en esta noche en particular, todos estaban disfrutando del regalo de la compañía y la alegría, que les había sido negado durante meses. Es posible que hubieran sido ruidosos, pero ¿quién podría objetar? Fue durante una de estas explosiones de risa que una mujer sentada frente a ella abruptamente los silenció. Escuchen, dijo, y señaló hacia arriba. Todos se quedaron en silencio. Cada uno de ellos escuchó: el pesado sonido de pasos arriba, antes de que desapareciera.

Olvidaron el ruido, tal como las películas de terror predecibles donde la heroína habla con ligereza a pesar de las claras advertencias de que debería huir de inmediato. Retomaron su conversación y risa inmediatamente. Entonces el sonido las cortó a mitad de risa—el ruido de muebles, muebles pesados, siendo arrastrados por el piso justo encima de ellas. Alguien llamó desde arriba, preguntando si había alguien allí. No hubo respuesta, pero el sonido se hizo más fuerte.

La Ofrenda del Chamán de una Rosa

¿Saben qué harían en caso de una aparición fantasmal? Tampoco lo sabía Badstubner, pero ahora sí. Era como si no pudiera comprometerse con una emoción, zigzagueando entre risas desquiciadas y llantos histéricos. Se describe a sí misma como la mujer desatada que es abofeteada en la película de terror, la primera sacrificada a lo que sea que sea la presencia maligna que necesita alimentarse. No es un momento de orgullo.

Entre las muchas cosas que descubrieron durante su llamada de Zoom, se dieron cuenta de que tanto sus compañeros habían sido entrenados por chamanes. Este dato brevemente superó su miedo. ¿Un chamán? ¿Dos chamanes? Uno de ellos propuso que tal vez la risa había molestado a un espíritu en la casa. Ambos adivinaron que un viejo fantasma había sido perturbado por su ruidoso comportamiento y sugirieron que llevaran algo «rosa» para apaciguarla. Rosa, la flor.

La fragancia de perfume de rosas persistió arriba en el dormitorio de Badstubner, sobre su tocador. Un trío de mujeres adultas—tres, ya que la cuarta, su mentora, se había marchado a su hogar a pocos kilómetros de distancia para recoger a sus perros y regresar con ansiosa fuerza canina para cazar a su poltergeist—se movieron juntas en un estrecho grupo por las largas escaleras, por el pasillo, hacia su dormitorio, y trajeron el perfume. Procedieron en la misma formación estrecha, rociando mientras iban, ahogándose en nubes de perfume de rosas—y esa tonta todavía lloraba/reía histéricamente.

Mientras que los dos chamanes mantenían un intercambio privado por texto para no molestar al resto del grupo, ambos confirmaron lo que el otro había visto: ¿Ves al fantasma? Sí, yo también lo veo. Al mismo tiempo, su mentora y sus tres perros aparecieron, y sin correa, los animales corrieron por la casa, deambulando y olfateando, saltando sobre sus camas, buscando golosinas. El ruido cesó de repente. Solo más tarde supieron que los lugareños conocían la casa como encantada, y que una vez había servido como hogar para ancianos.

Una Novela Toma Forma

Ese fenómeno paranormal dio una nueva forma a la novela de Badstubner: un esposo que permanece atrás como espíritu, todavía lamentando lo que quedó por hacer e inconcluso en su matrimonio, mientras observa a su esposa intentar comenzar de nuevo. Una ola de libros y películas recientes demuestra que ella no está lejos de estar sola en sus preocupaciones. Hoy estamos rodeados de fantasmas y débiles apariciones que luchan por nuestra atención, tratando de decirnos algo esencial o tan trivial como simplemente hacer silencio, como en su caso.

En nuestra literatura y cine, ella ha detectado una tendencia similar. La presencia espectral se está haciendo más fuerte, más insistente y más generalizada. Los fantasmas se han vuelto más prominentes que los vampiros, ya no agrupados con los otros fenómenos extraños—los zombis y los hombres lobo, ese género paranormal alguna vez reservado para los amantes de lo macabro.

La Larga Historia de la Literatura con los Fenómenos Paranormales

Nuestras historias siempre han estado llenas de fantasmas. La hija muerta de una esclava fugitiva regresa en Cuento de Navidad de Charles Dickens—estas obras establecieron el modelo para siglos de narración espectral. Más recientemente, Beloved de Toni Morrison, una novela sobre un terrible acto que se niega a ser olvidado. The Lovely Bones de Alice Sebold presenta a una joven protagonista, Suzie, quien relata su asesinato como un fantasma que busca la resolución. Pero en este momento hay un aumento marcado en las visitas espectrales. The Lovely Bones describe a los muertos vertiéndose en nuestros pensamientos, y Hamlet de Shakespeare, Wuthering Heights de Emily Bronte es otro ejemplo de una historia de fenómenos paranormales.

Dentro de un solo lapso de tres meses, tres versiones cinematográficas de novelas celebradas centradas en fantasmas aparecieron sucesivamente. La adaptación más reciente de la novela gótica de Emily Brontë, Cumbres Borrascosas, se une a ese grupo.

Lo que muestra la historia

Badstubner cuenta una historia corta con un amplio escenario detrás. Su propia narración se conecta con un cambio más amplio: los fantasmas están pasando de ser un interés de nicho a ocupar el centro de la atención. Ya no son solo para aquellos que aman el horror. Ahora aparecen en historias comunes, películas y conversaciones cotidianas sobre casas que se dice que están encantadas.

La razón por la que su narración funciona es su especificidad. Ella nombra la casa, la ubicación, el grupo de compañeros, el perfume y los perros. Se siente como una historia verdadera en lugar de algo inventado.

El argumento a favor de los fantasmas se basa en evidencia cultural, independientemente de la creencia personal.

Una lección cierra el relato: siempre que un espíritu tiene algo que decir, presta atención. Y siempre que ese mismo espíritu desea una rosa, dale una rosa.

Evento Tiempo
Llegada al retiro Tardía del lunes
Incidente del miércoles por la noche Momento de risa a mitad
La llegada de Mentor con perros. Alrededor del momento del incidente.
Aprendiendo la historia de la casa. Más tarde, después del incidente.
  • Una mujer silenció al grupo y señaló hacia arriba.
  • Los muebles fueron arrastrados por el suelo directamente arriba de ellos.
  • Una mujer alcanzó un perfume con aroma a rosas en el piso de arriba.
  • Los perros corrieron por la casa, deambulando y olfateando.
  • La casa era conocida por los lugareños por sus apariciones fantasmales.
  • Había sido utilizada una vez para un hogar de ancianos.

El relato de Badstubner demuestra que lo sobrenatural no requiere elaborados efectos especiales para captar la atención. Solo se necesita una vivienda, un comedor y una apertura a escuchar los ruidos provenientes del piso de arriba.

Fuente: “Why Ghosts Are Haunting Us in 2026 (For Real),” Literary Hub.

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