«Dinotopia» llegó a ABC en 2002 como una miniserie de tres episodios basada en los libros de fantasía ilustrados de James Gurney. La premisa es simple: dos medio hermanos, uno pacifista y otro soldado, aterrizan en una isla donde humanos y dinosaurios parlantes comparten una sociedad medieval utópica. El desastre que se cierne sobre la isla es el motor de la trama. La ejecución es desigual, pero la ambición es real.
Trailer, vía VampDayGirl.
La Isla y Sus Habitantes
La isla misma es la estrella. El programa se basa directamente en las pinturas de Gurney, y el diseño de producción se apoya en gran medida en la estética pictórica exuberante del material original. Los árboles son altos, los cielos son brillantes, y los dinosaurios se mueven con una elegancia que sugiere un estudio cuidadoso del comportamiento real de los dinosaurios en lugar de una fantasía caricaturesca. Esa atención al detalle visual es constante en los tres episodios.
Los habitantes humanos de Dinotopia son una mezcla de actores de la televisión británica y jóvenes intérpretes estadounidenses. David Thewlis interpreta a Cyrus Crabb, el hermano pacifista, con una intensidad tranquila que ancla el drama. Wentworth Miller interpreta a David Scott, el hermano soldado, como un hombre dividido entre el deber y la maravilla. Su dinámica es el núcleo emocional de la serie.
La Historia de los Hermanos
La trama sigue a los dos hermanos mientras navegan por la política de la isla. El hermano pacifista quiere aprender de los dinosaurios y los humanos sobre una forma de vida que nunca ha conocido. El hermano soldado quiere regresar al mundo que dejó atrás, convencido de que el desastre que amenaza a Dinotopia es una señal de que el mundo exterior lo está llamando. La tensión entre estos dos impulsos impulsa la acción.
Alice Krige interpreta a Rosemary Waldo, la madre de los dos hermanos, y sus escenas tienen un peso real. Su dolor por la desaparición de sus hijos y su miedo por su seguridad se representan con una profundidad que eleva el programa por encima del mero espectáculo. Katie Carr interpreta a Marion Waldo, el interés amoroso del hermano pacifista, y su actuación es cálida sin ser empalagosa. Jim Carter interpreta a Alcalde Waldo, el líder de la comunidad humana, y aporta una autoridad cansada al papel.
El programa también presenta a un dinosaurio parlante llamado Zipeau, cuya voz es interpretada por Lee Evans. Su sincronización cómica es un alivio bienvenido en una historia que a veces puede sentirse maniquea. Stuart Wilson interpreta a Frank Scott, el padre del hermano soldado, y su presencia ancla la historia en la familia más que en la abstracción.
Lo que funciona y lo que no
El ritmo es el mayor problema del programa. Con tres episodios, la historia se siente apresurada, especialmente en el episodio final, donde el desastre llega con poca preparación. La serie intenta meter demasiadas cosas en un tiempo de ejecución corto, y algunos arcos de los personajes sufren como resultado. La resolución, cuando llega, se siente abrupta en lugar de ganada.
También existe una inconsistencia tonal que obstaculiza la experiencia de visualización. Una escena podría ser un drama tenso sobre el desastre inminente, y la siguiente podría ser una aventura caprichosa con los dinosaurios parlantes. El programa tiene dificultades para equilibrar sus elementos de fantasía con sus elementos dramáticos, y el resultado es una historia que nunca se compromete del todo con ninguno de los dos modos.
Las fortalezas del programa radican en su construcción del mundo. Las reglas de Dinotopia están claramente establecidas desde el principio, y el programa respeta esas reglas de manera constante a lo largo de la historia. Los humanos y los dinosaurios viven juntos como iguales, y el programa nunca se aparta de esa idea central. Esa consistencia es rara en adaptaciones de fantasía ilustrada, y se nota.
Un veredicto mixto
«Dinotopia» es una adaptación defectuosa pero fascinante. Capta el espíritu del trabajo de Gurney, incluso si no logra concretar todas sus ambiciones. Las actuaciones son sólidas, los visuales son impactantes, y el concepto sigue siendo atractivo.
«Pero el desastre inminente se acerca.»
Esa línea resume todo el proyecto: un mundo hermoso, una amenaza terrible y dos hermanos atrapados entre ambos. El programa no siempre da en el clavo, pero apunta lo suficientemente alto como para que los errores duelan menos.
6.5 de 10
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