Estados Unidos ha experimentado una histórica disminución de los homicidios durante el último año y medio, y el presidente Trump y sus aliados señalan una causa: las deportaciones. Pero los expertos dicen que esta conexión no se sustenta.
Trump dijo durante un discurso ante la asamblea general de la ONU la semana pasada: «Tenemos la frontera más segura del mundo, nadie entra, a menos que sea invitado. A menos que tenga permiso.» El vicepresidente JD Vance fue más allá en un mitin en Iowa la semana anterior, haciendo una declaración similar sobre la eliminación de criminales violentos del país.
Los Números Detrás de las Afirmaciones
La tasa de homicidios en descenso comenzó en 2023, cuando el presidente Biden estaba en el cargo, según investigadores. Ese cronograma es importante porque la administración ahora atribuye a sus propias políticas una tendencia que comenzó antes de que asumiera el poder.
No existe ningún dato que demuestre que las deportaciones masivas o el aumento del control migratorio conduzcan a tasas de criminalidad más bajas, y la investigación existente no muestra ninguna relación entre los inmigrantes —ya estén documentados o no— y las tasas de homicidios en Estados Unidos.
Pratheepan Gulasekaram, profesor de derecho de la Universidad de Colorado, Boulder, dijo: «Es una afirmación falaz si nunca ha intentado verificar nada con hechos reales y está dispuesto a creer lo que la administración le diga.»
Erich Pratt, vicepresidente de Gun Owners of America, argumentó en un video de Instagram de mayo que los estadounidenses «disfrutan de una seguridad sin precedentes» gracias al enfoque agresivo de inmigración de la administración Trump.
Los Datos de las Deportaciones en Sí
La propia narrativa de la administración es contradicha por los datos. Un análisis de The Guardian demostró que más del 75% de las personas que ingresaban a los procesos de deportación por primera vez no tenían condenas penales. De más de 18,400 personas arrestadas por ICE entre 2025 y junio de este año, solo 34 fueron condenadas por matar a alguien, según datos de DHS.
Las condenas más comunes entre los arrestados fueron la reingreso ilegal, conducir bajo la influencia y una categoría marcada como «otro».
No existe ningún dato exhaustivo o centralizado sobre el estado de ciudadanía de las personas encarceladas en las cárceles locales y las prisiones estatales, según un informe del 28 de septiembre de la oficina de responsabilidad gubernamental.
La Larga Historia de Esta Afirmación
Trump ha dedicado una década a esgrimir este argumento sin evidencia. Repetidamente citó el asesinato de Kate Steinle en su campaña presidencial de 2016; el hombre acusado era indocumentado. Durante su campaña de 2024, a menudo habló de Laken Riley, una estudiante de enfermería asesinada mientras hacía jogging; su asesino era un inmigrante indocumentado, y fue sentenciado a cadena perpetua.
El Departamento de Justicia anunció esta semana un nuevo programa de subvenciones de $25 millones para apoyar a las familias de víctimas asesinadas o lesionadas por inmigrantes indocumentados y financiar los esfuerzos de aplicación de la ley para prevenir futuras muertes.
| Reclamo | Evidencia |
|---|---|
| El crimen disminuyó bruscamente bajo Trump | Los homicidios disminuyeron bruscamente a partir de 2023 |
| Las deportaciones causaron la disminución | No hay datos que prueben una relación causal |
| La mayoría de las personas deportadas no tienen condenas | Más del 75% entró sin antecedentes penales |
| Los inmigrantes indocumentados provocan el crimen violento | Los estudios no muestran relación entre inmigrantes y tasas de homicidio |
La Respuesta de la Administración )
The Guardian solicitó datos o investigaciones que demuestren una relación causal entre el cumplimiento de las leyes de inmigración y las tasas de homicidio en declive a DHS y la Casa Blanca. Ambas agencias reiteraron sus afirmaciones de que los esfuerzos de deportación han reducido el crimen.
Esa respuesta —repetir la afirmación sin producir la prueba— es el patrón a lo largo del mandato de la administración. Trump ha pasado años vinculando la inmigración al crimen, citando casos como Steinle y Riley, y sin ofrecer datos que respalden la conexión.
Por Qué la Afirmación Persiste )
La perseverancia de la administración no es sorprendente. El crimen es un tema político, y presentar la inmigración como una amenaza para la seguridad pública ayuda a justificar un cumplimiento más estricto. El problema es que este planteamiento se basa en anécdotas, no en datos.
El patrón es familiar para cualquiera que siga los mensajes de la administración. Trump ha pasado una década afirmando, sin pruebas, que los inmigrantes indocumentados representan una amenaza para la seguridad de los ciudadanos estadounidenses. Cita la muerte de Kate Steinle y la muerte de Laken Riley para respaldar su caso.
Lo que sigue sin probarse es si las acciones de la administración cambiaron el resultado. La tasa de homicidio disminuyó antes de que Trump asumiera el cargo, y la administración no ha presentado pruebas que demuestren que las deportaciones aceleraron o sostuvieron esa disminución.
Lo Que el Periódico Piensa )
La administración está utilizando estadísticas delictivas para justificar una política de inmigración más estricta. Esa es una afirmación que la evidencia no respalda.
Los expertos son claros. No hay datos que demuestren que las deportaciones masivas o el cumplimiento reforzado de las leyes de inmigración conduzcan a tasas de criminalidad más bajas, y las investigaciones existentes no muestran ninguna relación entre inmigrantes —ya estén documentados o no— y las tasas de homicidio en los Estados Unidos. Los propios datos de la administración muestran que la mayoría de las personas que ingresan a los procesos de deportación no tienen condenas penales, y solo una pequeña fracción de las personas arrestadas por ICE han sido condenadas por haber matado a alguien.
El patrón es constante. Trump ha pasado una década haciendo este argumento sin pruebas, y la respuesta de la administración a las solicitudes de pruebas ha sido repetir la afirmación en lugar de producir la evidencia.
El mensaje de la administración es simple: las deportaciones están funcionando y la disminución del crimen lo prueba. Los expertos no están de acuerdo, y los datos disponibles hasta ahora respaldan su posición. Hasta que la administración produzca evidencia que vincule sus políticas con la disminución de las tasas de homicidio, la afirmación permanece sin verificar.
Donde está el periódico
El periódico no respalda a ninguna de las partes en la teoría de las deportaciones en sí, pero apoya el castigo estricto y seguro para el crimen violento y se opone a cualquier política que ponga a los delincuentes violentos de vuelta en las calles. Las afirmaciones de la administración se basan en anécdotas —los asesinatos de Kate Steinle y Laken Riley— y no en datos que demuestren que las deportaciones causaron la disminución de los homicidios.
Los propios datos de la administración muestran que más del 75% de las personas que ingresan a los procesos de deportación no tenían condenas penales, y solo 34 de más de 18.400 arrestos del ICE fueron asesinos condenados. La investigación existente muestra que no existe relación entre inmigrantes y tasas de homicidio. La administración no ha ofrecido datos para probar su afirmación, solo aseveraciones repetidas sin verificación.
Los lectores deben tener en cuenta que la disminución de los homicidios comenzó bajo la presidencia de Biden, antes de que la administración actual asumiera el poder. La administración atribuye a sus propias políticas una tendencia que comenzó antes de que lo hiciera. El periódico continuará vigilando la evidencia que conecta las políticas con los resultados, y mientras tanto se opondrá a cualquier afirmación que se base en anécdotas en lugar de datos.
Material fuente: «Trump y sus aliados atribuyen las deportaciones a un bajo índice de criminalidad. Los expertos no están de acuerdo», The Guardian.
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