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El misterioso halo de Venus es en realidad polvo cósmico de estrellas fugaces. )

El vaho amarillento inferior de Venus es polvo cósmico de estrellas fugaces que se queman en su atmósfera, según un nuevo estudio.

Por mitch·4 min de lectura
An illustration showing Venus enveloped in a golden haze layer above its clouds, with meteor trails streaking through the atmosphere.

Venus finalmente nos ha revelado qué había estado ocultando. La «bruma baja» amarillenta que ha cubierto la atmósfera del planeta desde la década de 1970 fue descubierta por las sondas Venera y Pioneer Venus, pero nadie pudo explicarlo durante décadas. Ahora, un equipo de científicos planetarios liderado por Hiroki Karyu en la Universidad de Tohoku en la Ciudad de Sendai, Japón, ha descifrado el código. La bruma no es ceniza volcánica ni polvo de la superficie. Es polvo cósmico, dejado atrás por las estrellas fugaces que se queman en la atmósfera venusiana.

Lo que vieron las sondas

Las misiones Venera y Pioneer Venus fueron algunas de las primeras naves espaciales en enviar imágenes de Venus de vuelta a la Tierra. Detectaron la bruma en la parte inferior de la atmósfera del planeta, una capa amarillenta que desafió la explicación durante años. Los científicos especularon sobre ceniza volcánica, pero nada resultó convincente.

Polvo del espacio

Karyu y su equipo utilizaron un modelo microfísico para simular la formación de la bruma. Estos modelos rastrean los pequeños procesos que crean nubes y precipitaciones en la Tierra y en otros planetas. El modelo mostró que la llegada constante de partículas de polvo cósmico de meteoritos es suficiente para mantener la capa de bruma.

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Cuando el ácido sulfúrico en la atmósfera de Venus interactúa con estas partículas, deja atrás la bruma. Las partículas actúan como núcleos de condensación, promoviendo la formación de nubes en el principal banco de nubes, incluso lejos de su fuente original. Eso significa que la bruma no es solo una capa pasiva. Activamente da forma al clima por encima de ella.

La ceniza volcánica no es la culpable

Venus es el planeta más volcánicamente activo de nuestro Sistema Solar. Los signos de vulcanismo en curso fueron observados por primera vez por la nave espacial Magellan a principios de la década de 1990, y estudios recientes sugieren que el planeta es incluso más activo de lo que se pensaba. Pero Karyu descubrió que la ceniza escupida por los volcanes venusianos no es la fuente de las partículas de bruma.

El equipo descartó el polvo de la superficie también. Incluso si hubiera mucho mayores flujos de ceniza volcánica o polvo de la superficie en Venus, las partículas no interactuarían con el azufre de la atmósfera de la manera correcta para formar la bruma.

Las estrellas fugaces que lo hicieron posible

«Estrellas fugaces» es un término familiar para meteoros, y Venus recibe muchas. Al entrar en la atmósfera, se queman, dejando atrás pequeñas partículas de polvo cósmico. Esas partículas se acumulan en la atmósfera baja, donde se encuentran con la densa capa de ácido sulfúrico del planeta.

La combinación produce la neblina. El modelo muestra que el continuo influjo de polvo cósmico es suficiente para mantener la capa con la distribución del tamaño de partícula observada por las sondas de entrada. Las partículas actúan como núcleos de condensación eficientes, promoviendo la formación de nubes en el principal manto nuboso incluso lejos de su fuente inicial.

El mensaje de Venus

El estudio de Karyu, publicado en Nature Astronomy, resuelve una pregunta de larga data. El misterio de Venus que teníamos ha sido develado. La neblina no es ceniza volcánica ni polvo superficial. Es polvo cósmico, dejado atrás por las estrellas fugaces que se queman en la atmósfera.

El estudio responde una pregunta pero plantea otras. ¿Cuánta polvo cósmico llega a Venus? ¿Varía con el tiempo? ¿Y qué nos dice la neblina sobre la historia del planeta?

El equipo de Karyu ha abierto una puerta. Las futuras misiones a Venus podrían basarse en este trabajo, aunque la fuente no especifica cómo.

Cronología de la neblina

Evento Año
Las sondas Venera y Pioneer Venus descubren la neblina 1970s
Magellan observa el vulcanismo venusiano Principios de la década de 1990
Estudios recientes hallan a Venus más activamente volcánica. Presente
El estudio de Karyu publicado en Nature Astronomy. Ahora

La neblina se ha desvanecido. Las estrellas fugaces se revelan. Y Venus, por una vez, no tiene nada más que ocultar.

El siguiente paso es observar la neblina en sí. ¿Cambia de forma con las estaciones? ¿Se vuelve más densa durante períodos de mayor actividad de meteoritos? Esas preguntas permanecen abiertas, y señalan hacia un Venus que es menos aislado de lo que se esperaba.

El sistema meteorológico del planeta está determinado por más que su superficie. Se nutre del constante arribo de material del espacio, y eso cambia cómo lo vemos. Venus no estaba ocultando ceniza o polvo. Estaba ocultando estrellas fugaces, y ahora sabemos lo que dejaron atrás.

Material de origen: “La misteriosa neblina de Venus es en realidad polvo cósmico”, Ars Technica.

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