El sábado, Corea del Norte lanzó un misil balístico hacia aguas frente a su costa este, enviando el proyectil en una trayectoria de más de 700 kilómetros (435 millas). La medida siguió a una declaración anterior de Kim Yo Jong, hermana del líder Kim Jong Un, quien se burló de Corea del Sur por las explosiones de minas terrestres del 21 de septiembre que dejaron a tres soldados surcoreanos heridos.
El ejército surcoreano confirmó que un misil fue lanzado desde el área de Wonsan, con el proyectil recorriendo más de 700 kilómetros, lo que equivale aproximadamente a 435 millas. Tanto el ejército surcoreano como el estadounidense están ahora examinando los detalles del lanzamiento.
El Ministerio de Defensa de Japón dijo que el misil aterrizó fuera de su zona económica exclusiva. El Estado Mayor Conjunto de Corea del Sur dijo que el ejército intensificó la vigilancia y el estado de alerta ante posibles nuevos lanzamientos del Norte.
Respuesta de Seúl
La oficina de seguridad nacional presidencial de Seúl condenó el lanzamiento. «Instamos a Corea del Norte a detener de inmediato sus repetidos lanzamientos de misiles balísticos, que son una violación de las sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU y un acto grave que no contribuye en nada a gestionar la situación actual», dijo el comunicado.
Lo ocurrido fue oportuno. El lanzamiento se produjo después de un día de insultos provenientes de Pyongyang. Kim Yo Jong calificó el viernes de «absolutamente patéticos» los planteamientos de Seúl sobre las explosiones de las minas, y dijo que el Norte tiene la intención de romper para siempre los lazos con el Sur.
Rechazó la responsabilidad de Corea del Norte por las explosiones y advirtió sobre represalias en caso de que Corea del Sur dispare contra las fuerzas norcoreanas que se están concentrando en la frontera.
El patrón de Wonsan
Corea del Norte probó lo que sus medios de estado llamaron un sistema de misil hipersónico en Wonsan el 20 de septiembre, lo que supone otra instancia en la que el país lleva a cabo demostraciones de armas en el mismo área general.
Desde que sus conversaciones nucleares con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fracasaron en 2019, Kim Jong Un se ha distanciado de la diplomacia con Washington y Seúl. En cambio, ha convertido a Moscú en el foco de su política exterior, enviando miles de soldados y grandes volúmenes de armas para respaldar la guerra del presidente Vladimir Putin en Ucrania.
Después de muchos años de pruebas incrementadas, Kim ha construido un gran arsenal de misiles de capacidad nuclear, con algunas armas de largo alcance que podrían alcanzar el territorio continental de los Estados Unidos y otras que amenazan a Corea del Sur y Japón.
El impulso diplomático de Trump
En agosto, Trump redujo un importante ejercicio militar con Corea del Sur, una medida orientada a reiniciar las conversaciones con Kim, quien ha condenado tales ejercicios como ensayos para la guerra.
Hasta el momento, Corea del Norte ha rechazado involucrarse con las overturas de Trump, insistiendo en que Washington debe primero dejar de lado su «política hostil» antes de que tengan lugar discusiones.
¿Qué sigue?
Las fuerzas armadas de Corea del Sur han aumentado su vigilancia y alerta para cualquier lanzamiento adicional del Norte, según los jefes de estado mayor conjuntos.
«Hacemos un llamado a Corea del Norte para que cese inmediatamente sus repetidos lanzamientos balísticos, que son una violación de las sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU y un acto serio que no ayuda a gestionar la situación actual».
Seul ha hecho conocer su posición: quiere que Pyongyang cese las pruebas, y la demanda está siendo puesta ante el público.
Las palabras de Kim Yo Jong el viernes no mostraron signos de un cambio en la posición, y el lanzamiento de misiles del sábado lo confirmaron. El Norte no ha indicado mucho interés en el compromiso.
El patrón se ha vuelto claro con el tiempo: el Norte inicia sus pruebas, el Sur responde de manera similar, y la situación se acerca cada vez más al borde sin que se llegue a una resolución.
La diferencia ahora es el tamaño de la colección de armas de Corea del Norte. Años de pruebas han construido una fuerza capaz de atacar a través de vastas distancias, con los sistemas de menor alcance que representan una amenaza directa para Seúl.
El lanzamiento del sábado está siendo analizado tanto por los militares surcoreanos como por los estadounidenses, quienes continúan trabajando juntos en estrecha colaboración mientras mantienen su postura conjunta totalmente preparada.
“El ejército de Corea del Sur informa que Corea del Norte lanzó un proyectil hacia sus aguas orientales,” ABC News.
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