«24» llegó a Fox el 6 de noviembre de 2001, con un gancho que sonaba a truco publicitario y resultó ser una máquina. Cada temporada cubre un día en la vida de Jack Bauer, un agente antiterrorista interpretado por Kiefer Sutherland, con los acontecimientos desarrollándose en tiempo real.
Tráiler, vía 24 Spoilers.
El reloj y la pantalla dividida
Creada por Joel Surnow y Robert Cochran, «24» abarca 204 episodios a lo largo de nueve temporadas, y finalizó el 14 de julio de 2014. El método de tiempo real se refuerza en pantalla: un reloj digital aparece en momentos determinados y las pantallas divididas muestran acciones simultáneas. Las pausas comerciales omiten unos 17 minutos de cada hora, por lo que el «tiempo real» es una promesa que la serie cumple de manera flexible.
Los métodos de Jack Bauer
Bauer trabaja para la ficticia Unidad Antiterrorista, una oficina de Los Ángeles dividida en Operaciones de Campo y Comunicaciones. Está escrito como un agente sumamente competente y dispuesto a mentir, amenazar o dañar a cualquiera que no coopere, un agente que sostiene que «el fin justifica los medios». A menudo se demuestra que tiene razón cuando actúa solo, lo que constituye el motor más confiable y más inquietante de la serie.
Tiempo real, dolor real
Las amenazas escalan a lo largo de las temporadas: intentos de asesinato presidencial, una bomba nuclear en Los Ángeles, bioterrorismo, ciberguerra, conspiraciones gubernamentales y corporativas. Los contactos de Bauer mueren, a menudo por intervención del gobierno, y la serie vuelve una y otra vez a su dolor. La trama avanza a base de giros, mientras los antagonistas se adaptan y los objetivos cambian.
Bauer utiliza a personas de ambos lados de la ley en sus intentos de prevenir atentados terroristas y derribar a los responsables, a veces a un gran costo personal.
Un elenco construido en torno a un solo hombre
Sutherland sostiene la serie, con Mary Lynn Rajskub como Chloe O’Brian, Kim Raver como Audrey Raines, Yvonne Strahovski como Kate Morgan, Tate Donovan como Mark Boudreau y William Devane como James Heller. Las temporadas se trasladan de Los Ángeles a Washington, D. C., Nueva York, Londres y la ficticia nación africana de Sangala. La película para televisión de 2008 «24: Redemption» se emitió entre la sexta y la séptima temporada.
El motor del dilema ético
Lo que se sostiene es la estructura. Un día es una unidad de presión, y el reloj hace que cada conversación cueste algo. Los personajes enfrentan dilemas éticos en un bucle, y el formato obliga a que esas decisiones salgan a la luz en lugar de dejarlas en el trasfondo.
Lo que no se sostiene es la repetición. Nueve temporadas del mismo hombre salvando al mismo país producen rendimientos decrecientes, y la premisa de que «el fin justifica los medios» se afirma más veces de las que se pone a prueba. La serie está en su mejor momento cuando el costo recae sobre el propio Bauer.
Donde las horas se hacen largas
Las temporadas posteriores se apoyan más en la escala —ciberguerra, escenarios internacionales— sin encontrar una nueva pregunta que hacer. «24» es una gran premisa que se convirtió en una fórmula, y la fórmula sigue funcionando más veces de las que debería.
Con un 7.4 de 10, «24» es un hito de la televisión de suspenso de cadena: formalmente inventiva, moralmente directa, y vale la pena las primeras temporadas incluso cuando las últimas se arrastran.
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